La oposición reaccionó irritada a la decisión del presidente Sebastián Piñera de posponer cambios en el controvertido sistema electoral, mientras los sectores oficialistas liberales criticaron también la postergación.
El expresidente Eduardo Frei, a quien Piñera convocó a consultas junto con los otros exmandatarios, dijo hoy que había visto en el actual gobernante voluntad de cambios pero que la decisión de postergar el reemplazo o modificación del sistema electoral binominal va a significar «continuar con la agitación social (y) vamos a poner en riesgo la gobernabilidad de Chile».
Una reciente encuesta mostró que 60% de los chilenos es partidario del cambio en el sistema electoral establecido en la constitución de 1980 que hizo aprobar el entonces dictador Augusto Pinochet que consagra la formación de dos grandes bloques, dificultando la elección de candidatos de grupos minoritarios o independientes.
El lunes por la noche en una extensa reunión en su residencia, Piñera debió aparentemente ceder a la resistencia de la Unión Demócrata Independiente (UDI), la principal fuerza política de su alianza derechista, a los cambios en el sistema binominal. También en su partido Renovación Nacional, el timonel Carlos Larraín y sectores más conservadores se opusieron a la reforma del polémico sistema.
Piñera admitió la negativa al cambio que existe en su coalición y llamó hoy a buscar un acuerdo entre la derecha y la oposición.
«Se requiere un clima de diálogo, de grandeza, de colaboración, de sentido de país, de una visión de Estado» para que los dos bloques políticos alcancen un acuerdo, sostuvo Piñera. Apuntó que de lo contrario no habrá reforma.
Otros dirigentes opositores, como el presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, sostuvieron que Piñera «es rehén de la UDI».
Los defensores del sistema electoral argumentan que ha permitido estabilidad en el país.
En la oposición centroizquierdista sostuvieron que la consultas efectuadas hasta la semana pasada a los cuatro ex mandatarios que gobernaron por 20 años desde la restauración de la democracia en 1990, fueron un gesto propagandístico del Presidente.
Frei, el último de los cuatro exmandatarios con el cual Piñera se reunió, dijo a radio Cooperativa que «él nos invitó y por lo tanto sería una pésima señal y una frustración mayor que el resultado de todas estas conversaciones no deriven en proyectos de ley en el Congreso para hacer reformas que Chile necesita y que esperamos tantos años».
La actual coalición opositora y sus cuatro presidentes trataron en vano de cambiar el sistema electoral mientras estuvieron en el poder, pero la derecha evitó obtener el córum exigido para su aprobación.
El vicepresidente de Renovación Nacional y alcalde de la vecina localidad de Puente Alto, Manuel José Ossandón, calificó en la misma emisora de error político la decisión del gobierno de postergar la reforma electoral.
«Los que no quieren reformas políticas tendrán que asumir las consecuencias», manifestó Ossandón.
El diputado Nicolás Monckeberg, del mismo partido, dijo que «es necesario que el gobierno siga promoviendo acuerdos para corregir el binominal».
También suscitó divisiones en la alianza oficialista la idea de una reforma tributaria, que Piñera está dispuesto a emprender aunque no ha precisado si aumentará los impuestos a las empresas y empresarios, como demanda la oposición. A su vez los estudiantes, que el año pasado estuvieron siete meses en rebelión contra el gobierno, exigen una nueva tributación que permita ampliar y solventar la gratuidad en la educación.
La UDI es contraria a un aumento a los impuestos pero promueve una reducción de los tributos que gravan a los combustibles.