Debaten palabras obscenas y desnudos en TV


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En una discusión acalorada, la Corte Suprema debatió el martes si las limitaciones a las obscenidades y los desnudos en la televisión abierta tienen sentido en la era de la televisión por cable.

Por MARK SHERMAN WASHINGTON / Agencia AP

Uno de los jueces sugirió que la polí­tica se está haciendo cada vez más cuestionable pues la televisión abierta está en el mismo camino que siguieron «los discos de vinilo y las cintas de audio».

El caso implica la programación a la que tienen acceso todos los espectadores de forma gratuita (a pesar de que muchos de ellos tienen ahora servicios de cable) durante las horas en las que los niños podrí­an estar viendo las emisiones.

Algunos jueces dijeron estar contrariados por los estándares inconsistentes que permitieron algunas palabras e imágenes en ciertos contextos pero no en otros.

Un ejemplo muy mencionado por las televisoras fue la decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés) de no sancionar a ABC por transmitir «Saving Private Ryan» a pesar de su lenguaje inapropiado, mientras que objetaron que las mismas palabras fueran pronunciadas por celebridades en entregas de premios.

La jueza Elena Kagan dijo que la polí­tica de la FCC era que «nadie puede usar palabras obscenas o desnudos excepto Steven Spielberg», quien dirigió la pelí­cula sobre la Segunda Guerra Mundial.

Otros jueces parecí­an más dispuestos a mantener las reglas actuales pues permiten que los padres dejen a sus hijos frente al televisor sin tener que preocuparse de que serán bombardeados con vulgaridades.

El juez John Roberts, el único integrante de la corte con niños pequeños, hizo hincapié en ese punto. Robert preguntó por qué las televisoras se opondrí­an a la regulación de la FCC, especialmente si el servicio de cable y satélite puede ofrecer cientos de canales con pocas restricciones.

«Todo lo que pedimos, lo que pide el gobierno, son algunos canales donde no se escuchen groserí­as, donde no haya desnudos», señaló.

Pero el juez Samuel Alito, mencionó lo rápido de los cambios tecnológicos que hicieron obsoletos los discos de vinilo y las cintas de audio, dando a entender que en un universo cambiante, la disputa se resolverá con el tiempo. Casi nueve de cada 10 hogares en Estados Unidos están suscritos a servicios de cable o televisión por satélite y los espectadores pueden cambiar de un canal a otro con sus controles remotos.

«Estoy seguro de que sus clientes seguirán haciendo miles de millones de dólares con sus programas transmitidos por cable, satélite e internet, pero la cantidad de dinero que están haciendo de la gente que usa antenas de conejo está desapareciendo», dijo Alito.

El caso implica la Primera Enmienda constitucional, que garantiza la libertad de expresión y contempla la programación recibida con antenas analógicas. Gran parte de esa programación también está disponible en cable y satélite, pero lo que se discute son las transmisiones usando frecuencias de radiodifusión.

Las televisoras quieren que la corte revoque un fallo de 1978 que confirmó la autoridad de la FCC para regular el contenido de radio y televisión, al menos durante las horas de audiencia infantil. Ese perí­odo incluye las horas de mayor audiencia general hasta las 10 de la noche.

Las televisoras dicen que la polí­tica de la FCC es demasiado difí­cil de descifrar y que penaliza el uso de ciertas palabras en algunos casos pero no en otros.

La jueza Sonia Sotomayor no participa en el caso porque sirvió en la corte de apelaciones durante el examen de algunas de las cuestiones planteadas.

Se espera que la corte tome una decisión sobre el caso en junio.