Después de una intensa campaña política que los ha puesto en el centro de atención, los programas de Cohesión Social no podían desaparecer. Luz Lainfiesta, quien estuvo a cargo de la política social del Partido Patriota y se proyecta como ministra de Desarrollo Social, es la encargada de darle continuidad a los programas sociales, que hasta ahora se han manejado de manera dispersa en distintos ministerios y sobre todo de una manera secreta, clientelar y electorera. Según la futura funcionaria, así como hay fortalezas en esta iniciativa, también se necesita corrección en la programación y ejecución, a manera de hacerlos transparentes y efectivos.




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Lainfiesta indicó, al ser designada como ministra de Desarrollo Social –aunque esa cartera todavía no existe–, que se trabajará intensamente para mejorar los programas que hasta ahora son la bandera en el gobierno de turno, para hacerlos transparentes, efectivos y viables.
En el aspecto financiero, que fue uno de los más conflictivos y polémicos en los últimos años, dijo que el presupuesto destinado para estos programas será suficiente, pues considera que hasta ahora “hay muchos gastos duplicadosâ€.
Mientras que en términos generales señaló que la evaluación de estos proyectos es fundamental debido a la opacidad con la que se han manejado. Otro paso, indicó, es el establecimiento de los mecanismos de comunicación dentro y fuera del gobierno, para evitar el clientelismo y asegurar la transparencia.
El plan de trabajo del Partido Patriota apunta a una revisión de los programas para viabilizar su ejecución y garantizar su efectividad. ¿Cuál es su futuro?
ESTRATEGIA Y NECESIDAD
Rubén Darío Narciso, experto en temas de desarrollo de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), explica que los programas establecidos bajo el concepto de Cohesión Social, fueron puntos importantes en la agenda de todos los partidos políticos durante el proceso electoral, debido a por lo menos tres aspectos.
Primero, según Narciso, se debe a una razón política: “La campaña del partido de gobierno se basaba en los programas sociales y la fuerza que esto le podría generar en votosâ€. “Cualquier partido que dijera que los eliminaría dejaría de percibir el voto de los beneficiariosâ€, indica el consultado.
Por este motivo, el analista estima que para todos los partidos políticos se hizo evidente que se debía mantener el discurso de los programas para que quienes recibieran las remesas condicionadas, las bolsas solidarias y otros beneficios, no dejarían de votar.
Como segunda razón, el miembro de ASIES considera que la pobreza y necesidad de la mayoría de la población hizo que en la agenda de trabajo de la mayoría de candidatos se encontrara el tema social.
“En general, en Guatemala se necesita la continuidad de estos programas, porque en toda América Latina se han llevado a la práctica y algunos han tenido efecto positivo en la reducción de la pobreza. Guatemala, dicen todos, entró tarde en esta políticaâ€, dice Narciso.
Un tercer motivo para esta continuidad es la presión de organismos internacionales en la reducción de la pobreza, lo que se traduce en el intento por alcanzar el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio: “Erradicar la pobreza extrema y el hambreâ€, explica el experto.
Narciso estima que, aunque los programas sociales no pueden considerarse un buen cimiento para la lucha contra la pobreza, debido a que fueron utilizados para impulsar la candidatura presidencial de la ex primera dama Sandra Torres, sí iniciaron una política que la nueva ministra de Desarrollo Social puede empujar para mejorar en este tema al país.
LO QUE FALTA
Lainfiesta enlistó, para Diario La Hora, una serie de debilidades que considera necesario mejorar; entre las principales se encuentra que los programas sociales se manejan bajo un modelo vertical, que no tomó en cuenta a las municipalidades ni a las organizaciones sociales.
Además, según la entrevistada, estos presentaron un “enfoque clientelar, concebido con fines políticos, una visión asistencialista. Por su manejo generó desconfianza en la ciudadanía y división en muchas comunidadesâ€.
La futura ministra de Desarrollo Social también considera que los programas sociales poseen criterios de ingreso débiles y que no se respetaron, pues se incluyeron a beneficiarios que no necesitaban el apoyo. Tampoco, dice, se posee un criterio de egreso, hay una débil rendición de cuentas, mucha opacidad en el gasto, “el cual muchas veces fue ejecutado por varias instituciones†y no permite la fiscalización ni existe línea base que permita medir el resultado.
PARA MEJORAR
La experta en temas sociales explicó además lo que considera que debe hacerse para dar un impulso mayor a los programas del Consejo de Cohesión Social, iniciando por un manejo responsable y con enfoque de derechos humanos y dignidad.
Para Lainfiesta es necesario que estas asistencias se focalicen “en los más pobresâ€, además de asegurar que todos tengan su estructura programática y presupuestaria para que puedan ser fiscalizables.
Crear líneas bases e indicadores para medir sus resultados, fortalecer y respetar las reglas de operación y funcionamiento de los programas, establecer y respetar criterios de ingreso y egreso claros, crear los registros de beneficiarios de cada programa, crear el registro único de beneficiarios y crear un sistema de información que asegure que no se usen como mecanismo para manipular a las familias en favor de una persona u opción política en particular, son compromisos de la futura ministra de Desarrollo Social.
Dirigido a apoyar económicamente a familias que viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema con niños y niñas de 0 a 15 años, mujeres embarazadas o en período de lactancia que radican principalmente en el área rural y zonas marginales de las periferias de los centros urbanos.
Tiene presencia en 273 municipios de los 22 departamentos, atiende a 4 millones 658 mil 146 personas localizadas en 17 mil 302 comunidades. Es eminentemente rural, el 88% de la población beneficiaria reside en aldeas, caseríos, fincas, cantones, etc.
Lainfiesta opina que este programa sobrepasó el presupuesto aprobado, ingresando más familias sin tener techo presupuestario, no cumplió con las reglas del programa, perdió la integralidad y la articulación que debe haber con mejorar la oferta de educación de calidad, salud y nutrición. El sistema de corresponsabilidades es débil y los sistemas de padrones de beneficiarios no están integrados.
Para mejorarlo propone intervenciones de desarrollo infantil temprano para preparar al niño y que desarrolle habilidades para triunfar en la escuela y prevenga la desnutrición, respetar el presupuesto y hacer eficiente la entrega de transferencias.
Tiene el objetivo de reducir el alto riesgo de inseguridad alimentaria de sectores urbanos marginales, en situación de pobreza y pobreza extrema, brindándoles una bolsa de alimentos que complementa la canasta básica.
Las zonas de la capital en donde se trabaja son la 1, 3, 5, 6, 7, 12, 13, 14, 17, 18 y 21 y en los municipios del departamento de Guatemala, como lo son: Villa Nueva, Bárcenas, San Pedro Ayampuc y Chinautla.
La futura ministra de Desarrollo Social estima que las debilidades de este programa consisten en que su institucionalidad es débil, sin estructura presupuestaria y programática, sin reglas de operación, está ejecutado por varias instituciones, hay opacidad “muy grande†en el gasto y en los beneficiarios, además del desorden en archivos.
Por ello propone elaborar el programa con sus reglas de operación, criterios de ingreso y egreso, objetivos y presupuesto.
Su objetivo es prevenir la desnutrición a través de dar acceso a raciones de alimentos, durante la hora del desayuno y almuerzo, y de forma accesible a personas de escasos recursos.
Se ubican en las cercanías de Ferrocarriles de Guatemala, en la zona 1 capitalina; del Hospital Roosevelt y del Santuario de Guadalupe. Además, en la Parroquia, zona 6 y en los departamentos de Quiché, Escuintla y Quetzaltenango.
Lainfiesta señala que este programa no está enfocado a las personas pobres, además de que no existe un control claro de beneficiarios y no se conocen públicamente los resultados que hasta ahora ha generado.
Por ello, la futura funcionaria considera que es necesario enfocar los comedores en áreas donde existe riesgo de inseguridad alimentaria y en comunidades con altas tasas de desnutrición.
Está dirigido a niños, adolescentes, jóvenes y padres de familia de comunidades caracterizadas por su elevado nivel de conflictividad y violencia. Para llegar con éxito a estos beneficiarios se requiere de la participación de diferentes sectores, dentro y fuera de la comunidad.
El porcentaje de jóvenes atendidos, según la edad, se distribuye de la siguiente manera: Menores de 9 años, 27.5%; de 10 a 13 años, 39.5%; de 14 a 17 años, 15.9%; de 18 a 21 años, 3.7%; de 22 a 25 años, 2.2%; mayores a 26 años, 8.7%.
La próxima ministra de Desarrollo Rural cuestiona que este programa no tiene una estructura presupuestaria clara, pues los gastos se realizaron a través de otras instituciones.
Durante su gestión, Lainfiesta propone fortalecer el programa con su estructura presupuestaria y programática, además de incluir intervenciones de formación en valores y ocupacional.
Se creó con la intención de brindar apoyo integral a organizaciones productivas en los 185 municipios más pobres del país, con organización y desarrollo de capacidades, producción y acompañamiento técnico, acceso a mercados y competitividad.
La intención era atender, en diciembre de 2009, 150 mil personas y para 2011 alcanzar los 500 mil beneficiados, generando más de 100 mil nuevos empleos y permitiendo el nacimiento de más de 500 empresas, avocaciones o cooperativas.
La designada para dirigir los programas sociales critica que este programa se creó sin reglas claras, además de que hay una falta de ejecución presupuestaria, pues considera que “no se ejecutó casi nadaâ€.
Desarrollar el programa con sus objetivos, criterios de ingreso, intervenciones, y presupuesto será prioridad.