Funcionarios de Estados Unidos y Pakistán afirman que inician el 2012 con escasas expectativas a causa de su relación problemática.
Después de varias crisis diplomáticas durante el año pasado, los países se han apartado de la noción de que los objetivos comunes e intereses compartidos pueden provocar suspicacia.
Para Pakistán eso significa menor cooperación con Washington, y el deseo de abstenerse de recibir algo de la asistencia financiera estadounidense. Esa asistencia a menudo hace que Pakistán se sienta demasiado dependiente de Estados Unidos y a la vez muy presionado.
Para Estados Unidos significa menos expectativa en varios sectores, entre ellos la cuestión crucial de que los paquistaníes ayuden a poner fin a la guerra en la vecina Afganistán.
En conjunto podría tratarse del mayor cambio en una década en una relación que ha sido la piedra angular de los militares estadounidenses y la política antiterrorista desde los ataques del 11 de septiembre.