Feliz Navidad


Editorial_LH

El calendario este año hizo que la Nochebuena se celebre en sábado, y domingo la Navidad, motivo por el cual los trabajadores de La Hora tendrán descanso desde el dí­a de hoy para que puedan pasar ambos dí­as con sus familias, alejados del ritmo frenético de nuestra actividad diaria, motivo por el cual nos adelantamos a desear desde hoy a nuestros lectores y amigos una muy Feliz Navidad.

 


Es siempre ésta una oportunidad para reflexionar tranquila y espiritualmente sobre nuestra existencia, sobre las enormes bendiciones que Dios nos prodiga todos los dí­as y que, aún en momentos que son de adversidad, conforman el plan que í‰l tiene para nuestras vidas. Recientemente, con motivo de la celebración en Estados Unidos del Dí­a de Gracias, cuando las familias se reúnen para agradecer al Creador todo lo que ha prodigado durante el año, alguien reflexionó que para la mayorí­a de la gente debieran invertirse las celebraciones, y convertir todos los dí­as del año en Dí­as de Gracias, y fijar a lo sumo un dí­a para pedirle a Dios lo que cotidianamente le estamos pidiendo sin caer en la cuenta cuánto recibimos todo el tiempo.
 
 Y con esa mentalidad tenemos que acercarnos mañana a la medianoche al Pesebre para colocar al Niño Dios; la mentalidad de agradecer a Dios simplemente por el hecho de tener vida, de tener la oportunidad de servirle sirviendo a nuestros semejantes.
 
 No existe, seguramente, una fecha en el año tan propicia para interiorizar nuestra propia espiritualidad. Aun sin ser creyente, el ambiente es de tal manera espiritual que invita a tener siquiera un instante de reflexión, de pensar en ese designio especial que hay en nuestras vidas y que no obedece a la casualidad sino que es producto de un plan sobrenatural.
 
 No creemos ciegamente en el destino, porque sabemos que uno se forja buena parte del destino con decisiones y actitudes que se toman o deben tomar en el momento preciso y quizá lo que más le tenemos que pedir a Dios es saber escucharle cuando llega ese momento de las grandes decisiones, de la determinación para actuar en uno u otro sentido.
 
 Guatemala es una nación que en medio de sus inmensos problemas, vuelve a vivir un momento de oportunidad en el que se puede dar un giro especial o se puede terminar de hundir el paí­s. Pidamos a Dios que ilumine a los que tienen la oportunidad de hacer las cosas bien, para que entiendan la dimensión histórica de su momento, la trascendencia de lo que pueden y deben hacer para servir a la Patria. Puede ser una ilusión, un autoengaño el pensar que es posible, pero la esperanza no se pierde de que algún dí­a alguien anteponga el paí­s y su gente a sus propias ambiciones. Que el Niño Dios nos lo conceda.

Minutero:
Será que alguien lo nota 
y que le dicen flotante a la deuda 
como las heces, sin duda 
con el agua también flota