Presidencia recibe con fiesta a exsiamesas


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Las niñas siamesas dominicanas, separadas el mes pasado exitosamente mediante una cirugí­a en Estados Unidos, fueron recibidas ayer con una fiesta navideña en el Palacio Nacional de Santo Domingo.

SANTO DOMINGO Agencia AP

«República Dominicana tiene a estos dos angelitos, ellas son nuestro regalo de Navidad», dijo emocionada la primera dama, Margarita Cedeño, quien dio la bienvenida a las niñas en el aeropuerto de la capital y las acompañó hasta la sede del gobierno.

Las hermanas Marí­a y Teresa, que arribaron el martes de Estados Unidos con su madre, Lisandra Sanatis, nacieron el 8 de abril del 2010 en un hospital público de Santo Domingo unidas por parte del abdomen y compartí­an el hí­gado y el páncreas.

Las niñas eran esperadas en el Palacio Nacional por su padre, el albañil Marino Tapia, sus tres hermanos de 17, 10 y 4 años, y sus cuatro abuelos, así­ como por el presidente Leonel Fernández.

«Están muy bien, me dijeron ‘papá’ en cuanto me vieron», comentó a la AP con lágrimas en los ojos Marino Tapia, quien no habí­a visto a sus hijas desde que viajaron a finales de agosto a Estados Unidos para prepararse para la cirugí­a.

Con apoyo de la oficina de Cedeño, que buscó financiamiento de organizaciones internacionales, las siamesas fueron separadas el 8 de noviembre pasado mediante una cirugí­a que duró cerca de 24 horas en el Hospital Infantil de Richmond, en el estado de Virginia, Estados Unidos.

El equipo de especialistas, encabezado por el médico David Lanning, dividió el hí­gado, el páncreas y otros órganos que compartí­an las niñas y reconstruyó sus paredes abdominales.

«Antes eran siamesas, ahora son gemelas», insistió la primera dama, cuya oficina ha ayudado económicamente a las familia Tapia Sanatis desde el nacimiento de Marí­a y Teresa. «Lisandra no sabí­a qué hacer antes del parto, ella no sabí­a que eran siamesas», recordó la primera dama.

Cedeño, madre de dos adolescentes y una niña, aseguró que «siempre soñé tener gemelas. Dios me premió de esta manera».

Vestidas idénticas de color rosa y blanco, las niñas jugaban con su hermano Anderson, de 10 años, mientras eran el centro de atención del salón Embajadores de la casa gubernamental y mientras la primera dama recordaba la forma en que buscó apoyo de la organización estadounidense The World Children Project para que se concretara la operación.

Al tiempo que Cedeño recordaba la noche en que se enteró del nacimiento de Marí­a y Teresa y de inmediato acudió al hospital para ofrecer su asistencia, un par de pantallas mostraba los mensajes por Twitter que llegaban a través de la cuenta de Cedeño para felicitar a la familia Tapia Sanatis y ofrecer bendiciones.

Cedeño, que también visitó a las niñas en el hospital de Virginia, aseguró que «han tenido una recuperación muy rápida». Adelantó que el médico Lanning visitará a las hermanitas próximamente en su casa, en un barrio de clase baja en el poblado de Andrés Boca Chica, 35 kilómetros al oriente de la capital.

Antes de la llegada de las niñas, la oficina de Cedeño ayudó a Tapia a adecuar, con dos camas y juguetes, la habitación de las hermanas.

«Todos las están esperan, con globos y dulces», dijo a la AP Cristian Alejandro, el mayor de los hermanos de las gemelas, en referencia a la fiesta que preparan sus vecinos para recibir a sus hermanas.

Marí­a y Teresa asistieron con sus padres, hermanos y abuelos a una fiesta en los jardines del Palacio Nacional, donde cientos de niños con capacidades especiales fueron agasajados con motivo de la Navidad.

Las niñas también fueron el lunes las invitadas de honor de una fiesta de despedida en Virginia a la que ambas asistieron con vestidos iguales.