“Celebre el mundo con gran contento, el nacimiento del Niño Dios…†Villancico
Los nacimientos antigí¼eños, son la representación plástica del emotivo relato que el evangelista Lucas, hace de “aquella noche Santa, cuando nació –entre los hombres– el Niño Jesús.â€
El portento del misterioso regalo celestial, fue en una cueva abandonada en las afueras de la ciudad de Belén. Era maloliente por el vaho de una mula y un buey que pastaban en su interior. El Niño –por la pobreza de sus padres– tuvo por cuna un pesebre donde se colocaba el alimento de los animales. Fueron los heraldos del cielo, los que, en melodioso mensaje, proclamaron su gloria y grandeza. Un ángel invitó a los pastores para que le visitaran y una estrella sobre la cueva, convirtió la noche en día.
De sobra se sabe que fue San Francisco de Asís, después de visitar los Santos Lugares –justo dos años antes de su tránsito terrenal– el que revivió con figuras humanas y animales, la misteriosa y fascinante escena del Nacimiento del Niño Jesús, en una cueva en Greccio (Toscaza). Se le tiene como el precursor de celebrar la noche de Navidad. Así nace la costumbre de instalar en las iglesias un Belén con figuras talladas, donde resaltan los personajes principales: la Virgen María, San José, el Niño Jesús, los pastores, los reyes magos y la estrella.
La representación de esa escena, se le llamo Belén, por ser el sitio donde se realizó. En Nápoles los Belenes alcanzaron su mérito artístico. De sus talleres salieron preciosas tallas de las imágenes principales incluyendo a los pastores y los reyes magos. Los retablos napolitanos son considerados verdaderas obras de arte.
Fueron los franciscanos los que trajeron a España, la devoción de los Belenes para revivir la noche de gloria y de misterio. Y fueron ellos también, los que la extendieron por las Indias Occidentales incluyendo a Santiago de Guatemala. Los imagineros santiagueses también, hicieron para las iglesias, tallas preciosas de las figuras principales que aun hoy se lucen en los altares.
Carlos III rey de Nápoles, a los veintidós años casó con la princesa alemana de catorce años María Amalia de Sajonia. Los dos fueron de sólida formación religiosa. Ella conoció los belenes napolitanos y cuando Carlos III ascendió al trono de España y de las Indias en 1759, a la muerte de su hermanastro Fernando VI, hizo construir en el Palacio del Buen Retiro, un Belén con figuras napolitanas, A ella se debe que los Belenes dejaran de ser exclusivos de las iglesias y fueran elaborados en los hogares de todas las clases sociales. Se le tiene como su gran impulsora y es reconocida como la Reina de los Belenes.
En Santiago de Guatemala, fue el Santo Hermano Pedro, el impulsor de celebrar la Noche Buena con una procesión que recorrió las calles de la ciudad. Su fecunda obra de caridad, está inspirada en Belén que quiere decir Casa de Pan. Su recomendación a Fray Rodrigo de la Cruz fue: “llegará el día cuando tengas que poner en la puerta de la portería, este rótulo: Esta es Casa de Belén†como en efecto fue. Las Letras Remisoriales con carácter de verdad, deja testimonio de ese aporte.
â€De que manera fue Verdad y es, que por esta misma caridad como transformado en Dios estava tal que en él se imitava, por la alegría, ola tristeza en todos los Divinos Misterios: En la ocasión en la conmemoración de el Nazimiento aquella noche en que nazió en Belen la luz a todas las gentes, combocava a todos los Magnates, Eclesiásticos y a todos los de el gremio de la Ciudad de Guatemala al oratorio de su Hospital, erecto devajo esta misma imbocación y con puesta de todos los que estavan en gran numero una solemne procesión con la qual se llevaba la Ymagen de la Virgen Maria alegrandose con su espiritu reverenciaba aquel Sagrado Misterio con preces particulares de el Salterio de la misma Virgen Madre de Dios y con otras devotas canciones, y luces encendidas, se iva a la contemplación altisima de aquel Misterio, y de la misma forma, en las Visperas dela Epifania, renovava los obsequios de su amor con grande edificación, compunsion detodos: como mas lata-mente lo deponen los testigos informados dando en todo la razon de su dicho y causa de su ciencia.†(se cambió la ortografía, Letras Remisoriales Numeral 49)
Cuando en los albores de mil novecientos, se instituyó canónicamente la Cofradía del Santo Rosario en la iglesia de la Merced -Parroquia de San Sebastián- Fray Julián Raymundo y Riveiro, que estaba presente en ese acto, anotó en el Acta primera que liberaba a la Cofradía del Santo Rosario de continuar celebrando la Navidad y a cambio lo fuera la Hermandad de Jesús Nazareno, la que desde entonces de ocupa de su celebración.
Se inicia con las Posadas que visitan cada noche una casa distinta y que rememora los sitios por donde pasaron la Virgen y San José para ir a empadronase a su lugar de origen. Los antigí¼eños le dieron nombre a cada una y preparan el ambiente según su representación. El Monte Tabor, La ciudad de Naín, Los campos de Samaria, El Pozo de Sequén, Corral de ovejas, Los Copos de Nieve, la entrada a Jerusalén, la entrada a Belén y el Portal de Belén. Al caer le tarde del 24 de diciembre, sale el paseo de los Cabezones que bailan al compás de una marimba. Hacen lo mismo durante la noche en la plazuela del templo y antes de la media noche, acompañan a la procesión del Niño Jesús que sale de la casa donde entró en la última posada y vuelve al templo mercedario. El Niño Jesús es llevado en brazos de una agraciada señorita vestida de blanco que lo deposita en el Nacimiento. Esa es la tradición que llega a nuestros días.
Los Belenes en Guatemala, tomaron el nombre de Nacimientos. Los artistas imagineros se lucieron con sus imágenes artísticas de emotiva expresión, especialmente del Niño Jesús. Formaron parte del patrimonio espiritual de la familia que se heredaron a las futuras generaciones como un preciado tesoro.
Famosos fueron los Nacimientos de doña Dolores Ruiz vda. Pellecer, de doña Amalia –conocida como de la Casa Nueva-, de don Pedro Paniagua y de doña Panchita de Porras –entre otros- Los elaboraban a ras del suelo en una pieza amplia. El cielo se formaba con una manta que con alfileres sostenía la tarlatana color celeste. Con alfiler se sostenía también el bricho que terminaba en una pompa de vidrio de diversas formas y colores. Con cera negra se pegaban los ángeles y serafines. El portal hecho de cartón, se le daba la presentación de ser una ruina abandonada con trozos de musgo y quiebracajetes hechos de papel de lustre. De preferencia se colocaba en alto para que resaltara. En otros nacimientos, un paisaje bíblico o alegórico servía de fondo.
En la parte interior se colocaban a las imágenes de la Virgen y San José. A los lados estaban el buey y la mula. Con paja se formaba el pesebre, donde a las 00 horas de la Navidad, el Niño Jesús era llevado procesionalmente en el interior de la casa por toda la familia y con respeto y solemnidad, la mamá lo depositaba sobre las pajas. En el frontal del portal se colocaba un ángel que sostenía en sus manos, una franja de cartón que tenía escrito este mensaje: Gloria in Excelsis Deo sin faltar la estrella de Belén hecha de hojalata.. Se formaban montañas, planicies con siembras naturales de maíz y cebada, volcanes que sacaban humo de día y de noche se veía el contorno del cráter con fuego. Ríos hechos con brea soplada para dar la impresión del choque del agua con las piedras. También hubo ríos donde corría el agua que terminaba en un lago para que nadaran los patos de carey. Las piedras para la orilla del río y del lago eran del cauce del río Pensativo.
El ambiente de la ciudad de Belén, se expresaba con figuras antiguas de madera, de alambres forrados de algodón como las ovejas pegadas en trozos de cartón y especialmente de figuras de barro de los artistas artesanos antigí¼eños que hicieron preciosidades hechas a mano. La familia Rodenas, se lució con su trabajo artesanal y embelleció los nacimientos antigí¼eños. Palmeras y pinos hechos de cartón, caminos de arena donde se colocaban a los tres Reyes Magos. Casitas de cartón para formar caseríos o casas formales iluminadas por dentro y ranchos de cartón cubiertos de paja. La curiosidad de los nacimientos es que a veces son más altas las figuras que los árboles.
La iluminación era a base de candelas sobre candelabros altos y se completaba el nacimiento al colocar alrededor, musgo, serrines de colores hilos de manzanilla y ramos de naranjas y de limas. El aroma que despedían los montes, el barro, el serrín, las frutas y el incienso era peculiar de los nacimientos antigí¼eños.
De barro eran los pastores, las ovejas, los Reyes Magos y las figuras que representaban los oficios y las ventas de entonces. La familia Rodenas se preparaba con tiempo para ofrecer sus bellas manualidades. De tela eran las Hermanas de la Caridad con su cofia blanca de alas.
El Niño Jesús de nuestro Nacimiento, era una preciosidad, propiedad de tía Carlota que lo cuidaba como un tesoro por ser herencia familiar venida de sus antepasados.
Mi padre tuvo dominio del cartón, la regla, la escuadra y el compás. Hizo para nuestro Nacimiento, casas preciosas y la réplica de los Palacios del Ayuntamiento y de los Capitanes Generales, la Catedral, el Arco de Santa Catalina, el Palacio Nacional de Guatemala y la concha acústica. Gustaron tanto que quienes hacían grandes nacimientos le encargaron esas réplicas para el suyo. Las apreciaron tanto que muchos años después, me las mostró don Pedro Paniagua que, después de lucirlas en su Nacimiento, las guardaba con mucho celo. Con su guía hice el Palacio Nacional de Guatemala y la Concha Acústica que presenté como trabajo manual y que mi profesor don Benigno Pérez Cáceres lució en su sala familiar.
Los Nacimientos antigí¼eños son una preciosidad dignos de admiración. Mi gozo era cuando mis padres me daban el permiso para bajar los enseres del nacimiento familiar y con emoción ponía manos a la obra para elaborarlo. ¡Qué tiempos aquellos cuando las ilusiones de la niñez, impulsaba mi vida que ahora se enriquece de recuerdos!