América Latina y el Caribe tiene tres mujeres presidentes y dos primeras ministras, pero ese dato oculta el hecho de que la participación femenina en las instancias de decisión política es sumamente baja, alertó hoy la expresidenta chilena, Michelle Bachelet.
La ex gobernante (2006-2010) y ahora directora ejecutiva del organismo de las Naciones Unidas sobre mujeres (ONU Mujer), declaró que ningún país latinoamericano alcanza el 30% de participación femenina en instancias de poder como recomendó la conferencia de la ONU sobre la mujer, celebrada en 1995 en Beijing, China.
«Sin duda llama la atención a muchos que comparativamente, la región pareciera tener una mayor participación de las mujeres como jefas de estado o de gobierno», señaló.
No obstante, Bachelet advirtió que «todavía la participación de la mujer en los parlamentos, en los municipios, en los distintos niveles de representación, es bajo».
Actualmente hay mujeres presidentes en Argentina (Cristina Fernández), Brasil (Dilma Rousseff) y Costa Rica (Laura Chinchilla), así como las primeras ministras de Bermuda (Paula Cox) y Trinidad y Tobago (Kamla Persad-Bissessar).
La ex mandataria precisó que la representación femenina en los parlamentos latinoamericanos no pasa de 20% o 22%, con casos como el de Brasil, donde alcanza 8,4% en la Cámara de Diputados y 12% en el Senado, pese a que las mujeres son 52% de la población.
«Tener una representación en instancias políticas similar a lo que es la población es tener una democracia mejor asentada y plantea la posibilidad de que las leyes representen más fielmente a toda la ciudadanía», expresó.
La ex presidenta chilena se reunió el jueves con la mandataria brasileña Dilma Rousseff, a quien entregó una copia del documento «Pisos de protección social: para una globalización equitativa e inclusiva», elaborado por un equipo presidido por Bachelet.
El documento contiene un conjunto de recomendaciones para que los países aseguren servicios básicos de salud, educación, agua y saneamiento a su población, y que ningún miembro de la sociedad viva por debajo de un nivel mínimo de ingreso.
Rousseff elogió el documento y dijo que los países industrializados deben aplicar los pisos sociales recomendados en el texto para evitar que sectores vulnerables de sus poblaciones caigan en la pobreza como consecuencia de la crisis global.