Las preocupantes finanzas públicas


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La situación económica en Europa ha mostrado las grandes fragilidades de las finanzas públicas cuando las mismas se exceden en sus gastos, sin el respaldo de una sólida estructura tributaria o bien, como es el caso de los denominados PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España), en donde hubo excesos, principalmente en materia de un crecimiento desmedido de la deuda pública y que los ha llevado a situaciones extremadamente difí­ciles en materia de empleo, a reducciones severas de programas sociales, a grandes recortes en empleos de las instituciones de gobierno, con lo cual se ha afectado la gobernabilidad y las protestas callejeras son expresión generalizada de ese descontento social.

Juan José Narciso Chúa

 


Aunque cada paí­s muestra diferentes problemas o bien la intensidad de cada uno de los problemas son diferentes, las causas pueden encontrarse principalmente en el elevado servicio de deuda que deben afrontar bajo serias limitaciones de ingresos o bien bajo rigideces en por el lado del gasto público.  Igualmente, el nivel del déficit fiscal fue incrementándose cada año hasta llevarlo a niveles que hacen difí­cil sostenerlo, a pesar de ser paí­ses en donde se descansa en una estructura tributaria con más ingresos tributarios por el lado de la renta y la propiedad y que los mismos conforman una carga tributaria que supera el 25%.

Hoy la situación de paí­ses como Grecia, Portugal, España e Italia han mostrado que los excesos se pagan caro y al final los paga el pueblo, con ajustes severos en diferentes programas sociales, que los ha llevado a incrementar la edad de jubilación, a bajar el pago de las jubilaciones, a eliminar subsidios al desempleo, a reducir la cantidad de empleos públicos y finalmente ello ha incidido en una baja significativa en el empleo en términos generales, derivado del cierre de empresas, con lo cual ha llevado incluso a la pérdida del poder del PSOE en España y a la renuncia del todopoderoso Berlusconi en Italia.

Las autoridades de la Eurozona están preocupadas y buscando que la situación en estos paí­ses no afecte a toda la unión monetaria, con lo cual han planteado planes de rescate utilizando el Banco Central Europeo, pero dicha ayuda no es gratis, ni fácil, sino muy dolorosa, sumado al hecho que antes de hacer efectivos los pagos, los gobiernos deben mostrar efectivamente cuáles son sus programas de ajuste, lo cual conlleva una mayor presión social que conduce a mayor ingobernabilidad.

Independientemente de la controversia económica con respecto de si orientar la economí­a a menores gastos públicos, reducciones de programas y  proyectos, buscando bajar significativamente el déficit fiscal; o bien expandir el gasto público para buscar una salida a la crisis económica, estos paí­ses de la Eurozona descansan en estructuras tributarias más sólidas y elevadas.  Mientras que en el caso de Guatemala, la situación de sus finanzas públicas son preocupantes, pues el nivel de endeudamiento ha venido incrementándose a niveles que demandan medidas serias para enfrentarlo y no continuar con el mismo, pues de ser así­, pasaremos en poco tiempo a ser un paí­s con una deuda elevada, pero lo peor es que sin condiciones de ingresos tributarios para cubrirla, aunque los parámetros internacionales indiquen que todaví­a no estamos en una nivel de deuda extrema, es necesario ser realista pues estos indicadores son estándares generales, pero nuestro paí­s tiene un serio problema de ingresos tributarios y que de acá en adelante se debe mejorar significativamente la relación de impuestos directos sobre indirectos.

Pareciera que las lecciones que se tienen en Europa y en Estados Unidos y en paí­ses con condiciones fiscales más sólidas, no se tomaron en cuenta durante la gestión de este gobierno que está por terminar y se utilizó la salida fácil de endeudarse para evitar no entrar en confrontación con el sector privado y en esa premisa se equivocaron ambos actores, el primero por irresponsable por hacer crecer la deuda pública a niveles preocupantes y el segundo que se sintió cómodo y sin ser tocado por estas medidas.  Sin embargo, el futuro no se plantea así­, pues se debe estar consciente que se llegó a niveles de deuda que implican grandes erogaciones para pagarla.  El nuevo gobierno tiene una tarea difí­cil y un reto sin precedentes en la gestión de sus finanzas públicas.