Exiliados lanzan fuegos artificiales


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Una coalición de exiliados cubanos navegó el pasado viernes desde la Florida para protestar contra el historial de derechos humanos en la isla con un despliegue de fuegos artificiales desde aguas internacionales, lo que provocó muestras de rechazo de funcionarios en La Habana, quienes consideraron el acto una afrenta a la soberaní­a nacional.

Por PETER ORSI LA HABANA / Agencia AP

Los organizadores dijeron que sus botes anclarí­an a unos 20 kilómetros (12 millas) de la costa de La Habana, apenas afuera de las aguas territoriales de Cuba, y al caer la noche, fueron visibles algunos destellos coloridos intermitentemente en el horizonte desde La Habana.

Sólo un puñado de personas se encontraban a lo largo del Malecón en medio de un viento constante y lluvias esporádicas. Casi no se veí­an las masas de jóvenes cubanos que se reúnen para socializar en una noche normal de viernes.

Cuando un equipo de camarógrafos intentó entrevistar a los pocos que estaban allí­, un grupo de más de 20 personas, a favor del gobierno, corrió a través de la amplia avenida mientras gritaba «Â¡prensa americana!» y exigí­a que les entregaran una cámara de video. Algunos sostení­an botellas de alcohol y parecí­an haber estado bebiendo.

Los periodistas se identificaron como miembros acreditados de la prensa con derecho a trabajar en Cuba. Un camarógrafo fue golpeado en la cara, a otro se le torció el pulgar y una cámara de video se dañó en el forcejeo antes de que el equipo lograra salir del lugar.

Los exiliados cubanos insistieron en que la 18va flotilla de protesta serí­a pací­fica y no constituí­a una provocación, aunque afirmaron que trataban de coordinar la manifestación con actos de disidentes en la isla. Convocaron a otros habitantes de La Habana a hacer ruido con cucharas y ollas durante la muestra pirotécnica, en la ví­spera del Dí­a Internacional de los Derechos Humanos.

Los grupos de exiliados dicen que se limitan a ejercer la libertad de expresión y Washington dijo que no puede impedirles legalmente hacer el viaje. Cuba ha considerado que el acto tiene intenciones maliciosas.

«Hay todo un programa de acciones provocativas», dijo José Luis Méndez, funcionario del Ministerio del Interior de Cuba. «No se trata sólo de inocuos fuegos artificiales, sino también del acto subversivo atrás de estas acciones».

En La Habana, más de 20 miembros del grupo disidente las Damas de Blanco estaban realizando un té literario y discutiendo la declaración universal de derechos humanos de la ONU en la casa de la difunta lí­der Laura Pollán, quien murió el mes pasado.

«Es ví­spera de los derechos, en el mundo entero se celebra, nosotras no podemos», dijo Berta Soler, que acusó a la policí­a de impedir que otras integrantes del grupo se les sumasen.

Afuera, una multitud ruidosa gritaba «gusanos» a las integrantes del grupo, y manifestaba su apoyo por Fidel y Raúl Castro, en lo que se conoce en la isla como un «acto de repudio». El gobierno insiste en que estos actos son espontáneos y se generan por los sentimientos revolucionarios, pese a una coordinación apenas velada con los agentes de seguridad. La calle estaba cerrada al tránsito desde el jueves».

Otros disidentes reportaron también que opositores al gobierno fueron detenidos brevemente para impedirles que se reunieran o protestaran. Sin embargo, no fue posible verificar con fuentes independientes las detenciones.

El organizador de la flotilla de exiliados Ramón Saúl Sánchez, del grupo sin fines de lucro Movimiento Democracia, dijo que unas 50 personas iban a hacer la travesí­a en seis embarcaciones, incluyendo una de 26 metros de eslora y una pequeña embarcación de seguridad. Una media decena de miembros de los medios de prensa iban a seguir al grupo.

El vocero del Departamento de Estado William Ostick dijo que las autoridades federales se reunieron con los organizadores para asegurarse de que cumplen las leyes estadounidenses e internacionales. Dijo que los manifestantes garantizaron que no violarán las aguas territoriales ni el espacio aéreo cubanos.

Cuba criticó a Washington por no impedir la protesta.

«Estados Unidos está perfectamente informado acerca de la preocupación del gobierno cubano con relación a este tipo de provocaciones que se han realizado de manera repetida contra nuestro paí­s», dijo Méndez. «Pueden tener consecuencias más allá de lo que se supone son sus objetivos inmediatos».

Un portavoz de la cancillerí­a, René Mujica, dijo que el gobierno del presidente Raúl Castro habí­a expresado sus preocupaciones a Washington, pero no dijo si habí­a enviado una nota formal de protesta.