Tres miembros de una pandilla ligada al cartel de Los Zetas detenidos por la policía admitieron ayer haber asesinado a siete de las 26 víctimas de una matanza, cuyos cuerpos fueron abandonados en noviembre en la ciudad occidental de Guadalajara.
La Procuraduría General de Justicia de Jalisco informó que los hombres habían asesinado a siete víctimas en una finca días antes de que los cuerpos se encontraran dentro de vehículos estacionados en importantes calles del centro de la segunda ciudad más grande de México. En la finca en cuestión, autoridades dijeron que hallaron rastros de sangre y cinchos.
Los sospechosos declararon a reporteros que asfixiaron a las siete personas, a quienes se refirieron como criminales. También admitieron formar parte de un grupo criminal denominado «Milenio», que según las autoridades está ligado a Los Zetas.
Fiscales dijeron que el motivo del crimen era intimidar al grupo Nueva Generación, que es aliado al poderoso Cartel de Sinaloa, acérrimo enemigo de Los Zetas por el control de territorios en el país.
En la costa del Golfo de México, hombres armados arrojaron 35 cadáveres en la avenida principal del puerto de Veracruz en septiembre, en una acción atribuida a Nueva Generación que, según las autoridades, representó una ofensiva contra Los Zetas.
Guadalajara albergó por años una poderosa facción del Cartel de Sinaloa supuestamente conducida por Ignacio «Nacho» Coronel, a quien policías federales mataron en un enfrentamiento en julio de 2010.
En la misma región occidental del país, la Secretaría de Marina informó en un comunicado que se incautó de 205 toneladas de una sustancia identificada como monometilamina, en la aduana del puerto de Lázaro Cárdenas, en el estado de Michoacán.
Los contenedores venían de China y tenían como destino final Puerto Quetzal, en Guatemala. El químico se encontraba repartido en 3.152 toneles transportados en 11 contenedores.
La monometilamina es un químico sujeto a verificación especial de las autoridades de salud mexicanas, señaló la Marina. México ha prohibido las importaciones de varios químicos para evitar la producción de metanfetaminas.
Dentro de la Iniciativa Mérida, un plan de cooperación de las autoridades estadounidenses contra el narcotráfico en México y Centroamérica, el gobierno de Estados Unidos entregó el jueves a la Policía Federal (PF) mexicana un helicóptero UH-60M Black Hawk que se utilizará en el combate al crimen organizado.
En la ceremonia de entrega del helicóptero, el embajador estadounidense en México, Anthony Wayne, aseguró el jueves que la Iniciativa Mérida «no es limosna, no; es una alianza entre socios corresponsables y cabalmente entregados a uno y otro».
Bajo la Iniciativa Mérida, Estados Unidos ha aprobado 1.600 millones de dólares, de los cuales se espera que a finales de 2011 se hayan entregado en equipo y capacitación unos 900 millones de dólares.