El presidente Barack Obama presionó ayer a los republicanos del Congreso para que extiendan un recorte al impuesto sobre nóminas, pues la recuperación económica «aún es frágil» y las familias de clase media necesitan el dinero.
«Mi mensaje al Congreso es este: cúmplanle al pueblo estadounidense y no incrementen los impuestos sobre ellos en este momento. Ahora no es momento de frenar de golpe. Ahora es momento de acelerar», dijo Obama en la Casa Blanca.
A pesar de una caída en la tasa de desempleo a 8,6% en noviembre, «nuestra recuperación aún es frágil» y la economía del país podría salir perjudicada con las turbulencias en la economía europea, agregó.
El presidente ha estado buscando una extensión y expansión en el recorte al impuesto sobre nóminas que expira a fin de año. La Casa Blanca dijo que los impuestos en la familia promedio podrían incrementarse en 1.000 dólares si el recorte no se extiende.
Para reafirmar lo dicho, la Casa Blanca incluso colocó un reloj en cuenta regresiva durante la presentación del portavoz Jay Carney para mostrar cuándo se elevarían los impuestos de la clase media «si el Congreso no actúa».
Algunos republicanos en el Congreso apoyan la extensión de este recorte, pero los partidos se han dividido sobre cómo absorber el costo. Obama hizo notar que el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, y el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, han expresado su apoyo a la extensión, y agregó: «espero que el resto de sus colegas republicanos se unan».
Brendan Buck, un portavoz de Boehner, dijo que hay un amplio apoyo para extender el recorte al impuesto sobre nóminas, pero si «el presidente quiere progresar debería insistir que los demócratas en el Senado quiten de su propuesta partidista el incremento al impuesto a las pequeñas empresas, que mata la generación de empleos».
Los demócratas en el Senado han planteado una solución negociada, la cual desecharía la propuesta de Obama de concederle el recorte fiscal a los empleadores, lo que reduciría el costo del plan.
Asimismo, Obama dijo que si el Congreso termina su trabajo este año sin extender el seguro de desempleo sería un «terrible error» y dejaría a «1,3 millones de estadounidenses desprotegidos».
La Casa Blanca ha pedido una extensión de las prestaciones que puedan cubrir hasta 99 semanas para quienes llevan un largo plazo desempleados. Los programas de seguro de desempleo del Estado garantizan cobertura por seis meses, pero el Congreso aprobó apoyos adicionales en 2008.
El vencimiento de esos pagos podría significar una pérdida promedio de casi 300 dólares a la semana de ingreso para más de un millón de hogares a partir de enero.