Ejército desmiente pacto de silencio sobre DD.HH.


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El jefe del ejército, general Pedro Aguerre, desmintió hoy que haya un pacto de silencio para encubrir episodios de violaciones a los derechos humanos bajo la dictadura (1973-1985), pero que si lo hubiera, daba la orden «de su revocación inmediata».

Por RAUL O. GARCES MONTEVIDEO / Agencia AP

Aguerre, que asumió el cargo el 31 de octubre, convocó a la prensa al Instituto Militar de Estudios Superiores y donde junto a 10 generales y dos coroneles a punto de ascender, leyó un comunicado para dar a conocer la posición del arma terrestre, ante el asesinato del maestro Julio Castro, cuyos restos aparecieron el 21 de octubre.

Castro, docente y periodista, fue secuestrado en agosto de 1977, torturado y hecho desaparecer. Sus restos óseos, según los análisis forenses, determinaron que recibió un balazo en la cabeza, en una ejecución que, además, dejó al desnudo, un informe falso que sus restos incinerados habí­an sido arrojados al mar.

El de Castro, es el tercer cadáver que aparece después que en el 2005 se decidió comenzar las excavaciones en predios militares. En 2006 se confirmó los hallazgos de los restos de Fernando Miranda y Ubagesner Chávez Sosa, ambos militantes comunistas, secuestrados y desaparecidos en 1976.

«El Ejército Nacional no es una horda, malón o algo similar, el Ejército Nacional no aceptará, tolerará, ni encubrirá a homicidas o delincuentes en sus filas, quien les habla comete errores y faltas a diario, como todo ser humano, pero hoy estamos hablando de delitos, y esa es una lí­nea que este comandante y su Ejército no traspasarán», dijo Aguerre en una declaración leí­da, sin aceptar preguntas.

«No tengo conocimiento de ningún pacto de silencio, para encubrir delitos dentro de la fuerza que comando, y aún desconociendo, si ha existido o existiera hasta la actualidad dicho pacto, desde este momento doy la orden de su revocación inmediata», agregó.

«Invito y solicito apoyo, dentro y fuera de la fuerza, para conjuntamente obtener información, en orden a delimitar la responsabilidad material o no, del Ejército, en este caso (de Julio Castro) y en cualquier otro que se entienda a futuro», dijo Aguerre.

Los restos de Castro aparecieron enterrados bajo una capa de cal en un predio del Batallón 14 del ejército, en la ciudad de Toledo en el vecino departamento de Canelones, donde un equipo de antropologí­a forense viene realizando excavaciones, presumiéndose que pudo ser un cementerio clandestino.

Entretanto, la Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos (ALDHU) en un comunicado hecho llegar a la AP dijo que la confirmación sobre el hallazgo de los restos de Castro y las «circunstancias de su ejecución, dan cuenta de que el horror del terrorismo de estado en el Uruguay, fue mucho peor de lo que todos los uruguayos fueron capaces de imaginar».

Según informes, unas 30 personas fueron hechas desaparecer bajo la dictadura uruguaya.