Espero que los financistas hayan tenido conciencia de que queremos hacer el cambio


Repo_1

A menos de dos meses para asumir la Presidencia de la República, Otto Pérez Molina, concedió a Diario La Hora una entrevista para hablar sobre temas fundamentales que marcan la diferencia en la gestión pública y más profundamente en el Estado. En el encuentro, que antecedió a una reunión con sus ministros nombrados el martes de la semana pasada, el mandatario no rehuyó ninguna pregunta, se mostró seguro de sus respuestas y sus gestos durante los cuestionamientos daban la sensación que está consciente del reto que se avecina. Los financistas de campaña, la corrupción, los chantajes de diputados, los privilegios, el narcotráfico y los poderes ocultos, se tocan en esta entrevista.

Repo_2Repo_3Repo_4

REDACCIí“N LA HORA
lahora@lahora.com.gt

La Hora: Lleva semana y media electo. Los guatemaltecos han esperado años para ver el cambio que se promete en las elecciones. ¿Qué hará diferente usted para poder generar ese cambio y no solo ser un Presidente más?
 
Otto Pérez Molina: Varias cosas. Primero que nada, he hablado de proponer un nuevo modelo de gestión en el Gobierno. Yo creo que eso es importante, porque el modelo que hoy tenemos, creo que todos lo conocen, es un modelo que está corrupto, que no ha dado resultados y es ineficiente. Nosotros estamos proponiendo un modelo de gestión por resultados. Lo que queremos es, precisamente, que cada uno de los servidores públicos sepa que tienen una meta y una tarea clara para la cual están trabajando, y que esto va a ir, por supuesto, a darle respuesta a las demandas principales de los guatemaltecos.
 
LH: ¿Cada cuánto medirán esos resultados?
 
OPM: Hoy tengo la primera reunión ya con los primeros ministros que fueron designados, para que cada quien plantee metas, los tiempos que se van a llevar y la responsabilidad, que obviamente comienza con el Ministerio. Metas que nos permitan ir avanzando por año y también para los cuatro años, de tal manera que nosotros podamos medir realmente si el ministro, el ministerio o el equipo o los equipos –por ejemplo, por gabinetes- están cumpliendo con sus trabajos o si sencillamente se está dejando pasar el tiempo y resulta que se nos va el primer año, el segundo año y cuando sintamos vamos para afuera y las cosas no cambiaron. Por eso es que estoy pidiendo metas especí­ficas. Esta es la primera reunión y tenemos dos meses antes de tomar posesión. En esas metas especí­ficas, además del ministro, se debe determinar qué personas van a ser las responsables y qué tiempos son los que calculan para ejecución.
 
LH: Si no se llegaran a cumplir las metas, se replantearí­a la estrategia o se cambiarí­a a las persona a cargo de las instituciones. ¿Qué alternativas tienen para ese plan?
 
OPM: Yo lo que pienso es que nosotros también vamos a tener un equipo para estarle dando seguimiento a esto, para ver que efectivamente vaya avanzando y que no nos esperemos hasta los seis u ocho meses, y darnos cuenta que no pasada, sino que le vamos a ir dando seguimiento para ver qué responsabilidad es la que no se está asumiendo y por parte de quien es. Yo creo que lo primero serí­an las llamadas de atención, pero después de eso sí­ pasarí­amos incluso a hacer los cambios que sean necesarios, porque si no están comprometidos y no están dando respuesta, pues no nos sirven.
 
LH: Siendo su segunda campaña, pero más importante, habiendo sido alguien que ha conocido el poder en muchas facetas. ¿Qué opina del sistema que tenemos, el cual fabrica ricos a costa del dolor del pueblo, enraí­za la impunidad y los privilegios a los poderosos, la gente se muere –literalmente- de hambre, la educación y la salud cuando no son inexistentes, son de mala calidad? ¿Qué hará para denunciar y cambiar ese sistema benefactor para pocos?
 
OPM: Aquí­, aparte del modelo que nosotros queremos implementar, también vamos a trabajar muy duro por la transparencia. Yo creo que lo que ha producido es que lleguen funcionarios a servirse del pueblo en lugar de llegar a servir, que es lo que tienen que hacer. Ha habido mucha discrecionalidad, realmente. Hay funcionarios que se creen dueños de la verdad y que son los que pueden hacer lo que les dé la gana; se vuelven prepotentes y abusivos, ya no oyen a la gente que tienen que atender. Yo voy a hacer mucho énfasis en eso, de que verdaderamente es un gobierno, tiene una actitud de servicio para la población. Y luego esto acompañado de la transparencia; nosotros vamos a fortalecer la transparencia con las diferentes entidades que les corresponde estar viendo esto, como la Contralorí­a General de Cuentas, el Ministerio Público y las leyes que se puedan coordinar para que las apruebe el Congreso de la República, y desde adentro con la presencia de la Vicepresidenta, vamos a trabajar muy fuerte para que, primero la comisión que está asignada a la Vicepresidencia ahora, se convierta en una dirección, para que pueda tener recursos y personal, y así­ puedan hacer una especie de auditorí­a interna dentro del mismo Gobierno.
 
LH: Usted habló sobre los funcionarios y la transparencia. Hablemos un poco de los financistas. Usted más que nadie sabe lo que cuesta una campaña, y sabe que los financistas son aliados para ganar, pero muchas veces representan un freno para gobernar. Ya lo vivió en los primeros dí­as como Presidente electo, cuando los empresarios le dijeron “no” a la reforma fiscal sin siquiera analizar su propuesta. ¿Cómo eliminar los demonios del financiamiento, para que no sean un freno para cambiar el sistema, y por ende, transformar al paí­s en la forma que usted ha planeado, soñado y ofrecido? ¿Es posible en las condiciones actuales?
 
OPM: Yo creo que sí­ es posible. Una de las principales funciones del Presidente es la búsqueda de acuerdos, y la toma de decisiones. En este sentido, que afecta a los financistas, es la búsqueda de un pacto fiscal o una reforma tributaria, yo estoy trabajando en esta y voy a seguir trabajando en esto. Al final yo sé que es difí­cil, porque por eso se llaman impuestos, porque son “impuestos”, no es que sean voluntarios. Yo creo que es posible lograr un acuerdo.
 
LH: ¿Y cómo podrá hacer para que, precisamente, el financista no sienta como que “pusimos un Presidente, o ayudamos a que llegara el Presidente, y ahora no están pagando con una mala moneda”?. Es un dilema que se le plantea a los gobernantes, y sobre todo a usted en esta etapa.
 
OPM: Los financistas que nos ayudaron, asimismo al partido, espero que hayan tenido la conciencia, porque eso siempre lo dijimos nosotros, de que lo que estábamos haciendo era hacer un campaña para ganar y llegar a hacer el cambio. Y que el cambio pasaba no solo por el tema de la seguridad, el fortalecimiento de la justicia, sino también el crecimiento económico, el desarrollo rural. Pero que eso necesitaba recursos para poderse hacer y buscar un acuerdo de qué es lo que queremos para Guatemala, yo no dirí­a en los próximos cuatro años, sino 10 o 20 años, y con qué lo vamos a lograr construir, eso es importante. Esperarí­a que logremos ese acuerdo. Estoy trabajando en ese acuerdo personalmente con el equipo que nos está viendo las finanzas y esperarí­a tener buenos resultados, que no nos tardemos mucho. En esto tendrá que ser en los primeros dí­as. Ojalá que antes de tomar posesión haya logrado un acuerdo.
 
LH: ¿Hay un grupo del sector empresarial con el que se vaya a trabajar especí­ficamente de la mano para poder encontrar esos consensos en varios temas, incluyendo el fiscal?
 
OPM: Deberí­a ser con el sector empresarial organizado completo. No por grupos diferentes; en donde estén participando todos. Yo ya tuve la oportunidad de ver un diagnóstico que ellos presentaron, y realmente no es que sean los números de ellos, son los números de todos los guatemaltecos. Es la realidad de lo que nos toca vivir. Y me alegró muchí­simo porque entonces quiere decir que hay una visión de parte de ellos también de los números que hoy son nuestra realidad. Ellos hacen las comparaciones con los paí­ses de Centroamérica, con los paí­ses de América y con el mundo entero, incluso. La otra preocupación es incrementar impuestos sin perder la competitividad que debemos de tener para que verdaderamente puedan venir inversiones. Ahí­ es donde, creo yo, está el verdadero dilema y encontrar el acuerdo adecuado para que podamos tener más recursos, pero que el paí­s siga siendo competitivo y las inversiones puedan venir al paí­s.
 
LH: ¿Es sano nuestro sistema de elección de candidatos? ¿Qué piensa del financiamiento público de las campañas?
 
OPM: Ese es un tema que está vinculado al anterior. Yo creo que finalmente las campañas, primero, cada vez se vuelven más costosas, cada vez son más caras. Segundo, está el riesgo de que el gobierno meta las manos, como vimos en esta campaña que terminó, con recursos de la propia población. Por otro lado, vemos el riesgo del narcotráfico, que también meta las manos en las campañas, y la otra, es lo que acabamos de hablar, que sean financistas del sector privado, pero que tengan como propósitos u objetivos en los cuales esperarí­an ellos que se les complazca en los cuatro años de gobierno. Eso nos lleva a una reflexión: Primero, hay que hacer reformas a la Ley Electoral y de Partidos Polí­ticos, en el sentido de los techos presupuestarios, que tanta discusión estuvieron causando.
 
LH: ¿Es necesario ampliar los techos presupuestario de campaña?
 
OPM: Yo dirí­a que por lo menos hay que normar para primera vuelta un techo presupuestario, y luego hay que agregar un techo presupuestario para la segunda vuelta, porque pues el primer techo serí­a para todos los partidos que participen en primera vuelta, y luego los dos que pasen a segunda vuelta deberí­an tener un techo más para poder hacer el gasto de esa segunda vuelta. Y también creo que el financiamiento que el Estado le da a los partidos debe revisarse. Yo creo que hay una propuesta en el Congreso, que no pasaron todaví­a esas reformas, pero creo que deberí­a mejorarse esto para evitar, no solo ir viendo cómo ponerse frenos a esos financiamientos oscuros o por otro lado, a financiamientos que comprometen al que gane el gobierno.
 
LH: En principio no estarí­amos hablando de un financiamiento hecho casi que en un ciento por ciento por el Estado. ¿Correcto? ¿No se estarí­a impulsando ese modelo?
 
OPM: No, porque realmente el Estado tiene tantas prioridades también que efectivamente, es muy difí­cil, pero creo que sí­ se podrí­a aportar un poco más para que los partidos tuvieran un poco más de autonomí­a y luego que pudieran permanecer los cuatro años y no solo activarse en el momento de la campaña.
 
LH: Ya dijimos antes que usted entiende el poder en sus entretelones. ¿Cómo enfrentar, denunciar y ganar la batalla a los poderes ocultos que siempre han estado ahí­?
 
OPM: Yo creo que aquí­ la clave es actuar, primero, con imparcialidad. Segundo, que ya lo mencionamos anteriormente, el tema de la transparencia, que debe estar presente en todos los planos; cuando estamos hablando de transparencia no es únicamente en favorecer a alguien con una obra, sino la transparencia realmente de que se actúe apegado a la ley, que se respete la ley y que no importando quién sea, pues que los famosos poderes ocultos no sean los que ejerzan la presión para el Gobierno. Yo creo que aquí­ la autonomí­a, la responsabilidad del Presidente debe de ser imparcial, no favorecer a algunos grupos, sino que tratar de favorecer el interés nacional y el interés público. Eso yo sé que no es fácil porque las decisiones del Presidente a unos a favor y a otros en contra. Pero yo creo que lo más imparcial posible, va a permitirnos que los grupos de poder vayan restringiendo ese poder que han tenido en Guatemala por mucho tiempo.
 
LH: ¿En determinado momento se pudiera pensar que el Presidente pudiera desnudar esa forma en la que opera el poder oculto? Todos saben que existe, pero es como un tema prohibido o un tabú, que nadie sabe cómo operan en la realidad. ¿Se podrá llegar a tener esa oportunidad?
 
OPM: Yo creo que sí­. Yo creo que aquí­ se ha hablado mucho de los poderes ocultos, desde el perí­odo del enfrentamiento armado interno. Y, la misma comisión que tenemos aquí­ contra la impunidad (CICIG), y que cabalmente la función de ellos es luchar contra esos grupos paralelos al poder real, al poder electo popularmente, pues yo creo que ha existido avances y ha habido desarticulaciones de los grupos. Obviamente, sabemos que aquí­ están grupos ya no tan ocultos, como por ejemplo serí­a el accionar que tiene el narcotráfico, que sabemos de la penetración que le está haciendo a las diferentes instituciones del Estado, el debilitamiento que les da, los bolsones de gobernabilidad, que son ellos quienes los están gobernando y no precisamente el Estado. Yo creo que ahí­ hay que hacer un esfuerzo muy grande en el tema del narcotráfico, porque esto pasa no solo por la acción de llevar y transitar la droga, sino por lo que se desprende después en toda una serie de actividades económicas, que habrá que fortalecer las leyes contra el lavado de dinero. Además de eso, los otros poderes que se han hablado son, hoy vemos a mafias constituidas alrededor de grupos que extorsionan a los guatemaltecos, que estarí­an muy vinculados a las pandillas juveniles, y nosotros tenemos que trabajar muy duro para lograr eso. Y vemos otro poder que ha estado alrededor de las aduanas y del contrabando y de todo esto, que también tenemos que hacer un esfuerzo muy grande. Nosotros lo que hemos dicho es que vamos a tratar de hacer un esfuerzo por modernizar aduanas, puertos y aeropuertos, para lograr que se quite esa discrecionalidad que ha tenido el funcionario, y que le permite decir cuánto va a pagar y quién lo va a pagar y que no paga, y con cuánta mordida se queda él. Así­ que hay esfuerzos muy grandes como para poder ir frenando estos poderes, que les han llamado poderes ocultos y que bueno, sabemos que existen y que están presentes, pero que yo creo vamos hacer una lucha frontal en contra de ellos.
 
LH: Usted recuerda el caso Serrano, con un Congreso que le chantajeaba a diario para Gobernar. ¿Cree usted que el Congreso, convertido en mercado, está llegando a los niveles que generaron el Serranazo y luego obligaron a una depuración en tiempos de Ramiro de León Carpio?
 
OPM: Yo creo que el Congreso que pasó ahorita con esta legislación volvió a tener niveles muy parecidos al tema del Serranazo.
 
LH: Si se diera en su perí­odo. ¿Estarí­a dispuesto, ví­a los mecanismos legales, a denunciarlo y cómo lo harí­a?
 
OPM: Sí­, definitivamente. Nosotros no vamos a permitir ese tipo de chantajes. Primero, afortunadamente hay aproximadamente 90 diputados nuevos en esta legislatura. Yo creo que de entrada, nosotros tenemos que poner las reglas bien claras. Yo ya le he dicho a la gente cercana o a los funcionarios que están siendo designados ahorita, que debemos de ser cuidadosos para no permitir ese tráfico de influencias o ese tráfico de voluntades, o el mercado en el que se convirtió el Congreso. Lo estamos haciendo desde ahorita. Estamos luchando para que haya una readecuación presupuestaria, para que el presupuesto se apruebe de tal manera que pueda cumplir con las prioridades del plan de gobierno que nosotros propusimos. Si es de buena voluntad, lo vamos a hacer, pero si quieren chantajearnos, o si quieren a lo que está acostumbrado este gobierno, u otros gobiernos como el de Serrano, nosotros no lo vamos a permitir. Preferimos quedarnos sin presupuesto, y hacer un esfuerzo el próximo año, en enero, para ya con una bancada más grande que tengamos y hacer un acuerdo con otros diputados, que estén ingresando por primera vez y estén privilegiando el interés nacional, pero no vamos a caer en el mismo juego que ha venido haciendo el Congreso. Yo creo que esto es una señal importante que debemos mandar desde ahorita, desde este momento, pero definitivamente no vamos a permitir que esto nos vaya a pasar en los próximos cuatro años. Estarí­amos dispuestos a denunciarlo, a señalar incluso con nombres, al que se atreva a estarnos chantajeando o pidiendo una obra a cambio de un voto.
 
LH: La corrupción está en toda la esfera estatal, con un diseño de años que no permite deshacer el sistema perverso que existe. ¿Cómo le puede garantizar usted a la población que con sus funcionarios también habrá mano dura y que en su gobierno se eliminarán los negocios que derivan en mamarrachos en infraestructura, en compras viciadas en el Ministerio de Salud y los sucios contratos denunciados en el Ministerio de Gobernación, por mencionar algunos casos, que además de costarle millones al paí­s le han costado la vida de varios guatemaltecos?
 
OPM: Sí­, definitivamente. Bueno, dicen que el que avisa no es traidor y a los ministros que han estado siendo designados, y hoy tengo justamente esa reunión, es con reglas bien claras. Aquí­ venimos a pedirles el compromiso a ellos a servir a los guatemaltecos y a erradicar la corrupción y el clientelismo que ha caracterizado a muchí­simos de los ministerios, y al que no acepte esas reglas, yo le agradezco que desde ahorita no acepte el puesto porque nosotros vamos a tener controles estrictos, vamos a estarlos supervisando y vamos a estar, además de eso, no solo con el equipo que hablaba de la Vicepresidencia sino también en la Presidencia de la República dándole seguimiento a cualquier situación anómala que nosotros sepamos que se esté presentando en algún ministerio, y esto pasa con el Ministerio de Comunicaciones con los proyectos, con las ONG -que nosotros ya dijimos que ONG no queremos para construcción de obras-, fideicomisos únicamente que sean fiscalizados, que va a ser la condición que nosotros queremos hacer y si hay que reformar alguna ley, estamos dispuestos a reformarla; los fideicomisos tienen la ventaja de que pueden agilizar, pero hoy no solo agilizan sino que además de eso se permite la corrupción, porque no hay quien los pueda fiscalizar y nosotros lo que sí­ queremos es que si hay algún fideicomiso que pueda actuar, que también sea fiscalizable.
 
LH: ¿Y eso a través de hacer una modificación a la ley, eliminar el secreto bancario o qué se tiene planeado para eso, especí­ficamente para los fideicomisos?
 
OPM: En ese caso tenemos que ver que los fideicomisos sean transparentes, sean auditables, y que una vez tengan dinero público, igualmente pasen como cualquier otra institución. Lo que no queremos es que esos fideicomisos sirvan para ocultar los negocios y fomentar la corrupción.
 
LH: El 3 de noviembre de 2010, en una entrevista a La Hora, usted se comprometió a aprobar la iniciativa de ley contra el Enriquecimiento Ilí­cito y Probidad Administrativa. ¿Qué hará para que esa ley sea una realidad y de esa manera funcionarios y contratistas puedan tener un régimen de legalidad más claro y al cual se puedan atener?
 
OPM: Eso es algo que nosotros lo tenemos ya previsto para la próxima legislatura. Es lo que le decí­a, que cuando esa dirección de transparencia funcione, va a tener que estar coordinando con el Congreso de la República, porque obviamente es una ley que tiene que venir desde ahí­. Obviamente, a los diputados de nosotros les vamos a pedir que estén en esa lí­nea; yo se los he venido pidiendo. Solo será cuestión de lograr el acuerdo con otros diputados para lograr los 80 votos que vamos a necesitar. Pero sí­ está contemplado en eso, que el Congreso nos apruebe leyes, que la Contralorí­a General de Cuentas funcione como debe ser, que el Ministerio Público esté aprobando y que la dirección de transparencia desde la Vicepresidencia esté actuando también con fuerza.
 
LH: ¿Cómo garantiza que las Alianzas Público Privadas no serán la nueva y sofisticada forma en que se monopolice el uso corrupto de los fondos o bienes públicos en manos privadas, como lo fue cuando surgieron las privatizaciones o los fideicomisos?
 
OPM: Hoy hablábamos que hay unos fondos para la institucionalidad de cómo se van a manejar las alianzas público-privadas. Yo creo que tienen que tener una institucionalidad seria y responsable para evitar precisamente de que se pueda convertir esto en la medida que vaya avanzando el tiempo, en un foco de corrupción o en donde le sirva de privilegio para algunas personas o para pagar favores o comprar voluntades. Así­ que hay que ser muy cuidadosos con eso; nosotros vamos a hacer lo suficientemente cuidadosos. Aquí­ hay que recordar que el Congreso también interviene en esto y es el primero que da la aprobación y después de eso ya pasa al Ejecutivo; todaví­a, la actual ley, después de que pase al Ejecutivo, tiene que volver a regresar al Congreso. Nosotros creemos que ahí­ deberí­amos hacer una reforma. Que sea el Congreso el que dé la aprobación, que pase al Ejecutivo y ahí­ el Ejecutivo se encargue de hacer lo demás, pero no que tenga después que regresar al Congreso, porque creo que es un paso innecesario y ya vimos lo que pasó con la Franja Transversal del Norte, en donde se habló de compra de voluntades, se habló de dinero y de muchas cosas cuando volvió a regresar al Congreso de la República. Así­ que basados en ese ejemplo, nosotros creemos que la institucionalidad que hay que crear para que ese proceso de alianzas público-privadas no se convierta en focos de corrupción tiene que ser muy bien estudiado. Tenemos propuestas del BID que está acompañando estos procesos y acompañando la institucionalidad, de acuerdo a las experiencias que ha habido en otros paí­ses donde ha funcionado bien.
 
LH: El peor problema para transformar Guatemala es la debilidad de sus instituciones. Usted conoció la etapa de fortaleza institucional del Ejército. ¿Cómo harí­a para buscar esa misma fortaleza institucional en el Estado?
 
OPM: Yo creo en la institucionalidad del paí­s realmente, y creo que el fortalecer la institucionalidad pasa por que se fortalezcan procesos y que haya protocolos establecidos en cada ministerio. Nosotros le estamos exigiendo ya, por ejemplo, al Ministerio de Gobernación para antes de diciembre, me va a presentar a mí­ procesos y protocolos que van a aplicar. Una persona me decí­a, “mire, al Ministerio de Gobernación no importa a quien nombre, como está ahorita corre un gran riesgo de ir a parar a la cárcel, como han ido otros ministerios», porque es un desorden administrativo completo. Entonces, en base a eso, yo le pedí­ a Mauricio López que empezara con tiempo a ver todos estos procesos y revisarlos; ya en diciembre me los va a presentar, de tal manera que en enero podamos empezarlos a aplicar de una vez, y esto lo vamos a hacer en todos lados, para que no dependa de la discrecionalidad de un ministro, de un viceministro o de un director, sino que sean procesos que ya están establecidos y protocolos que se tienen que cumplir, que creo yo, serí­a lo que nos vendrí­a a ayudar a fortalecer la institucionalidad. De lo contrario, hay mucha permisividad, mucha discrecionalidad y entonces cualquier funcionario puede estar, fácilmente, estar cometiendo corrupción, estar traficando influencias, que son las cosas que van debilitando la institucionalidad y no nos permiten tener un gobierno que vaya fortaleciéndose y que le responda a las demandas del pueblo de Guatemala. Así­ que, yo creo que procesos y protocolos nos van a permitir esa direccionalidad.

“Al final yo sé que es difí­cil, porque por eso se llaman impuestos, porque son “impuestos”, no es que sean voluntarios. Yo creo que es posible lograr un acuerdo”.

“Nosotros estamos proponiendo un modelo de gestión por resultados. Lo que queremos es, precisamente, que cada uno de los servidores públicos sepa que tienen una meta y una tarea clara para la cual están trabajando”.

“Yo creo que lo que ha producido es que lleguen funcionarios a servirse del pueblo en lugar de llegar a servir, que es lo que tienen que hacer”.

“Los financistas que nos ayudaron, asimismo al partido, espero que hayan tenido la conciencia, porque eso siempre lo dijimos nosotros, de que lo que estábamos haciendo era hacer un campaña para ganar y llegar a hacer el cambio”.

“Yo creo que finalmente las campañas, primero, cada vez se vuelven más costosas, cada vez son más caras. Segundo, está el riesgo de que el gobierno meta las manos, como vimos en esta campaña que terminó, con recursos de la propia población”.