Capturan a hijo de Gadafi


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Seif al-Islam, hijo de Moamar Gadafi y el único miembro de la familia que seguí­a prófugo, fue capturado mientras viajaba con asesores en el desierto del sur de Libia, dijeron hoy las autoridades.

Por RAMI AL-SHAHEIBI
TRíPOLI / Agencia CERIGUA

El hombre de 39 años, al que la Corte Penal Internacional le ha fincado cargos contra la humanidad, fue detenido a unos 50 kilómetros (30 millas) al oeste del poblado de Obari junto con dos colaboradores mientras intentaba huir al vecino Niger, informó un portavoz de los combatientes libios que lo capturaron. Pero posteriormente el ministro interino de Justicia dijo que el destino del convoy no habí­a sido confirmado.

La captura de Seif al-Islam se produjo apenas un mes después de la muerte de su padre.

Ahora sólo queda prófugo el ex director de inteligencia Abdalá al-Senussi. La CPI acusó formalmente a los tres hombres en junio por desatar una campaña de homicidios y tortura con el fin de reprimir la sublevación contra el régimen de Gadafi, la cual comenzó a mediados de febrero.

«Este es el dí­a de la victoria, este es el dí­a de la liberación; por fin ha sido capturado el hijo del tirano», dijo Mohamed Alí­, un ingeniero, mientras celebraba en la Plaza de los Mártires en Trí­poli. «Ahora somos libres, ahora somos libres; Dios es grande».

La televisión libia difundió una fotografí­a en la que presuntamente aparece Seif al-Islam bajo custodia, sentado sobre una cama y con tres dedos vendados mientras un guardia lo vigila. Los grupos internacionales por la defensa de los derechos humanos exhortaron a los libios a respetar sus derechos.

«Seif debe enfrentar a la justicia. Ya sea en Libia o en La Haya, deberí­a enfrentar a la justicia. Tenemos que coordinarnos con las autoridades libias», afirmó Luis Moreno Ocampo, fiscal de la CPI, desde La Haya en una entrevista telefónica.

El funcionario indicó también que viajará a Libia la próxima semana con el fin de conversar con el gobierno de transición para determinar dónde será juzgado Seif al-Islam.

Ocampo señaló que, aunque los gobiernos nacionales tienen el derecho de juzgar a sus ciudadanos por crí­menes de guerra, quiere asegurarse de que Gadafi tenga un juicio imparcial y que sea juzgado por los mismos cargos que enfrenta en la CPI.

«La buena noticia es que Seif al-Islam ha sido arrestado, está vivo, y ahora enfrentará a la justicia», agregó el fiscal.

Las turbias circunstancias que rodean a las muertes de Gadafi y otro de sus hijos, Muatassim, y la decisión de mostrar sus cadáveres en público han generado crí­ticas de los grupos defensores de los derechos humanos.

Marek Marczynski de Amnistí­a Internacional exhortó a los libios a transferir a Seif al-Islam a la sede de la CPI en Holanda lo antes posible.

«La CPI tiene una orden de arresto en su contra y eso es lo que debe hacerse. Debe ser presentado ante un juez en cuanto se pueda», señaló.

Mohamed al-Alagi, ministro de Justicia del Consejo Nacional de Transición, dijo a The Associated Press que Seif al-Islam fue detenido en lo profundo del desierto libio el viernes por la noche por fuerzas revolucionarias del poblado de Zintan, las cuales llevaban dí­as siguiéndolo.

Está detenido en Zintan pero será transportado pronto a Trí­poli, de acuerdo con al-Alagi.

Seif Al-Islam, quien nació en 1972, es el mayor de siete hijos de Moamar y Safiya Gadafi.

FAMILIA
El heredero

Por RAMI AL-SHAHEIBI y RYAN LUCAS
TRíPOLI / Agencia AP

Seif al-Islam Gadafi —considerado el heredero de Moamar Gadafi— fue considerado durante mucho tiempo en Occidente como un reformista liberal, pero después apoyó con firmeza la represión brutal de su padre contra los rebeldes en los últimos dí­as del régimen.

El segundo hijo de Moamar Gadafi, de 39 años, pasó a la clandestinidad cuando Trí­poli cayó a finales de agosto ante las fuerzas revolucionarias y su paradero se desconocí­a incluso tras la captura y ejecución del padre por parte de las fuerzas revolucionarias, el 20 de octubre.

Seif al-Islam fue capturado el viernes por la noche en el desierto por fuerzas revolucionarias del pueblo de Zintan que lo rastreaban desde hace dí­as, dijo el ministro de Justicia del gobierno transicional Mohammed al-Alagi a The Associated Press.

La Corte Penal Internacional habí­a acusado a Seif al-Islam y al ex jefe de inteligencia Abdulá al-Senoussi de crí­menes contra la humanidad debido a la brutal represión desatada contra la disidencia cuando comenzó a mediados de febrero la sublevación contra el régimen y ésta devino en una guerra civil. Moamar Gadafi también afrontaba cargos.

La CPI dijo que sostení­a negociaciones indirectas con Seif al-Islam para lograr que se entregara y enjuiciarlo.

Seif al-Islam siempre se mantuvo alejado de sus hermanos, quienes eran más conocidos por sus payasadas y excentricidades que por sus logros.

Seif al-Islam se educó en Gran Bretaña, habla inglés con fluidez y habí­a ganado algún prestigio entre intelectuales prominentes; exhibí­a sus pinturas en galerí­as alrededor del mundo, y se ganaba los aplausos de gobernantes y defensores de los derechos humanos al hablar de democracia y desarrollo.

Por mucho tiempo, Seif al-Islam era considerado el heredero de Gadafi y el hombre que modernizarí­a y reformarí­a al paí­s, pero esa posición distaba de la verdad; afrontaba la resistencia severa de las personalidades radicales del régimen así­ como de su hermano menor, Muatassim, quien se desempeñaba como asesor nacional de seguridad.

Muatassim también fue muerto el 20 de octubre, según funcionarios del gobierno de transición. Los hermanos menores Seif al-Arab y Khamis también fueron muertos antes durante la guerra civil.

El otro hijo de Gadafi, al-Saadi, huyó en septiembre a Ní­ger, donde el gobierno dijo que le ha concedido asilo como refugiado. La madre de éste, Safiya, y su hermana Aisha, huyeron al paí­s vecino de Argelia.

Seif al-Islam tení­a una presencia impecable, llevaba la cabeza rapada y usaba anteojos de moda.

Pugnaba por la modernización de un paí­s al que habí­an causado estragos décadas del régimen de su padre, y se pronunciaba por una normalización de las relaciones de Libia con Occidente debido a que por mucho tiempo habí­an estado tirantes.

En 2008, en entrevista con The Associated Press, incluso mencionó la transformación de Libia de un régimen unipersonal en una democracia constitucional.

Pero al final, Seif al-Islam en verdad dejó ver que era el hijo de Moamar Gadafi.

En discursos televisados cinco dí­as después del inicio de las protestas antigubernamentales en la ciudad oriental de Bengasi, dentro del alzamiento de la Primavera írabe, un demacrado Seif al-Islam advirtió sobre «rí­os de sangre» si los manifestantes rehusaban aceptar las propuestas que presentarí­a el gobierno para una reforma.

«Lucharemos hasta el último hombre, hasta la última mujer, hasta la última bala», apuntó. «No soltaremos Libia».

El discurso estridente de 40 minutos marcó la transformación de Seif al-Islam, el hombre considerado mucho tiempo como la mejor esperanza para reformar el régimen de su padre, en un prófugo buscado por la Corte Penal Internacional que lo acusó de crí­menes contra la humanidad.

Seif al-Islam nació en 1972 y era el mayor de los siete hijos de Moamar y Safiya Gadafi. Tení­a un hermano mayor, Mohamed.

Se tituló de ingeniero en Libia y en administración de empresas en Austria antes de que concluyera en 2008 su educación con maestrí­a y doctorado en la London School of Economics.