Según cifras oficiales de la encuesta del Instituto Nacional de Estadística sobre las condiciones de vida en el país, en los últimos cinco años aumentó el porcentaje de guatemaltecos que viven en condiciones de pobreza en 2.71 por ciento, lo cual es mucho cuando se traduce a números absolutos. Ciertamente hubo una reducción de la extrema pobreza, pero la cantidad de gente que vive bajo el umbral de la pobreza se incrementó en el último año del gobierno de Berger y los cuatro del “socialdemócrata†Colom.
Ello pese a que en estos cuatro años se realizó, ciertamente, la mayor inversión social supuestamente para reducir los índices de pobreza en el país y se destinaron miles de millones de quetzales a programas que se promovieron como acciones para beneficiar a los más necesitados. Los críticos siempre dijimos que lamentablemente el criterio politiquero y clientelar de los programas comprometía su éxito porque los principios fundamentales que orientaron esa acción de gobierno no fueron atacar las carencias sociales, sino promover políticamente a la que fue esposa del Presidente y que ahora apenas si le habla para darle secas y escuetas instrucciones.
En La Hora creemos firmemente en la necesidad de la inversión social, en el pago de aquella famosa deuda social de la que alguna vez habló Vinicio Cerezo en su gobierno, pero que se siguió acumulando porque nadie le ponía atención a las necesidades de la gente más pobre, esa que vive sin oportunidades y que se termina convirtiendo en producto de exportación. Pero creemos que no tiene que ser parte de una campaña electorera como la que desde el principio de este gobierno dirigió la señora Torres, sino una política de Estado para asegurar las oportunidades a la población.
Indudablemente que en la reducción de los niveles de pobreza tiene mucho más impacto el trabajo de los guatemaltecos que envían sus remesas a los familiares en el país que las políticas electoreras realizadas por estos socialdemócratas de pacotilla que usaron los recursos públicos para montar la más costosa maquinaria electoral de la historia del país.
Y el resultado lo mide el propio INE en un informe que únicamente se pudo conocer después de las elecciones cuando ya el binomio Colom-Torres tiene mucho menos peso porque antes hubiera sido destituido de manera fulminante el funcionario que osara hacer públicas cifras como las que ahora se conocen.
El broche de oro luego de la forma en que mangonearon el presupuesto, sangrando programas de salud, educación y seguridad para darle fondos a la campaña política, es tristemente ese indicador de que la pobreza en Guatemala aumentó en los últimos cinco años.
Minutero:
Como los programas sociales
fueron más que todo electorales
la pobreza aumentó
aunque plata se gastó