El tema fiscal


Editorial_LH

En su primer dí­a como Presidente electo de Guatemala, el general Otto Pérez Molina se refirió a la necesidad de abordar con urgencia el tema fiscal e hizo ya una propuesta que contempla modificaciones al Impuesto Sobre la Renta y a las exenciones del Impuesto al Valor Agregado. De inmediato y de forma irreflexiva sino que de manera automática, el CACIF ha expresado su inicial rechazo a cualquier reforma que se proponga en ese sentido, como siempre lo han hecho, sin siquiera considerar el contenido de la propuesta.

 


Cualquiera tiene que entender que no se puede impulsar el desarrollo del paí­s con cascaritas de huevo y ahora que llegará al poder un partido y un gobernante que ellos impulsaron abiertamente, los empresarios tienen que abandonar el empecinamiento de cerrarse en la cuestión fiscal. Guatemala necesita contribución de todos en la medida de las posibilidades de cada quien y por lo menos vale la pena sentarse a discutir la iniciativa planteada ayer por Pérez Molina sin ese “no” que de manera automática tienen en la boca los dirigentes del sector empresarial cuando oyen hablar de impuestos.
 
  Hay que entender que la estabilidad polí­tica es muy frágil por las deficiencias institucionales que hay y los niveles de pobreza extrema que nos agobian. Hay que ver el mapa electoral para entender las dos visiones tan diferentes que hay en el paí­s y que son un aviso de confrontación porque las distancias son abismales entre lo que es prioridad para unos y lo que es prioridad para otros. Y el paí­s casi está partido a la mitad por lo que no podemos adoptar posturas ciegas, empecinadas y tercas como las que han sido caracterí­sticas de nuestra vida independiente en donde se ha impuesto y ha prevalecido la tesis de los sectores más poderosos de evadir su responsabilidad para trasladarla, ví­a impuestos indirectos, al consumidor que muchas veces paga proporcionalmente mucho más impuestos que quienes tienen capacidad de ahorro y por lo tanto no se gastan todo su ingreso en una subsistencia que además paga IVA.
  No podemos pretender que nos cuiden la vida y nuestros bienes, es decir que nos den seguridad, sin que a cambio estemos dispuestos a pagar lo justo para financiar la funcionalidad de un Estado que se tiene que depurar, pero que aún así­ siempre estará necesitado de recursos. No podemos seguir con la postura de que Guatemala es una viña a la que tenemos que exprimir mientras mamamos y bebemos leche. Tendrán un gobierno a su gusto, y lo menos que se les puede pedir es que abandonen esa actitud cerrada y torpe de responder “no” sin siquiera escuchar una propuesta.
 

MINUTERO:

El tema de los impuestos
provoca los brincos supuestos;
no entienden que sin Estado
su futuro está fregado