Integrar al paí­s


Editorial_LH

El resultado electoral de ayer nos regresa a la antigua y muy tradicional división del paí­s con el contraste de la visión de la capital y los centros urbanos con la Guatemala rural. La metrópoli se convirtió en factor esencial del triunfo de Pérez Molina porque fueron fundamentales los cuatrocientos sesenta y un mil votos de diferencia en el Departamento de Guatemala y Distrito Central, en tanto Baldizón ganó en el resto con una diferencia de ciento veinte mil votos.

 


Obviamente la mano de Sandra Torres está perfectamente delineada en las regiones donde el partido Lider obtuvo la mayorí­a de votos, que son doce de los departamentos del paí­s y ahora será tarea del Presidente Electo y de su equipo de gobierno integrar a todos los guatemaltecos para superar esas diferencias que se marcaron no sólo territorial y geográficamente, sino en actitudes de cara a este proceso electoral.

Ciertamente la exesposa de Colom puso todos sus huevos en la canasta de Baldizón para derrotar a Pérez, aun a riesgo de que éste se convirtiera en una formidable opción para dentro de cuatro años como sin duda lo será luego de haber rascado los dos millones de votos en esta segunda vuelta. Su futuro ahora es más incierto porque su principal contendiente es justamente al que ella hizo crecer con el voto disciplinado que se alineó con los programas sociales del gobierno.

Pero el tema fundamental es que resulta vital que se puedan lanzar programas de integración nacional, sobre todo tomando en cuenta la orientación empresarial de este gobierno, misma que de ejecutarse al pie de la letra podrí­a agudizar contradicciones y profundizar esas diferencias que hay entre la Guatemala urbana y la Guatemala rural, tan atrasada pero también tan politizada y que tiene una dimensión totalmente diferente a partir de su determinación de insertarse en el proceso polí­tico nacional.

Creemos que hoy, más que celebraciones, hay que hablar de dos enormes desafí­os. El del futuro gobierno para lograr esa integración y unidad nacional, y el de los ciudadanos para dejar de ser los emisores de un cheque en blanco y asumir su papel de responsabilidad ciudadana ejerciendo la ciudadaní­a todos los dí­as, en todos los campos, para ser actores de la vida nacional impulsando los cambios que el paí­s demanda.

No olvidemos que el modelo emite sus últimos estertores y si no trabajamos con seriedad ciudadanos y autoridades, vendrá una etapa de inestabilidad cuyas consecuencias resultan difí­ciles de predecir. Es momento de plantearnos el cumplimiento de nuestros deberes como guatemaltecos para participar en la vida nacional de forma activa y constructiva.

Minutero:

Terminó la pesada campaña 
de una manera algo extraña; 
la Guatemala rural 
votó contra la capital