El día de ayer se llevó a cabo, en un hotel capitalino, el lanzamiento del denominado “Programa de Monitores Cívicosâ€, impulsado por organizaciones de jóvenes como es el caso de Guatemala Visible, La Red Nacional por la Dignidad, Congreso Visible y el Movimiento Cívico Nacional.
Me llamó la atención la frase con la que se inició el acto, por parte de Rodrigo Arenas, quien aseveró que “con nuestra indiferencia lo hemos permitidoâ€. Luego Alejandro Quinteros, un joven dirigente, hizo una reseña de las participaciones que se han tenido, subrayando la preocupación por la pésima calidad de la obra pública edificada durante estos años, así como la pavorosa corrupción alrededor de la misma.
Se presentaron así fotos y testimonios de sucesos que verdaderamente deben hacernos sentir indignados, tal es el caso de la pareja trabajadora que sucumbió en un riesgoso paso a mitad de carretera que une Ciudad Satélite, así como la desoladora velación, por parte de una madre, que pierde a sus cuatro hijos en Almolonga, durante la reciente tormenta tropical.
En el acto se hizo amplia alusión a la cifra de los Q7 mil millones, calculada por la diputada Nineth Montenegro y sus asesores, referente a lo que en nuestro país cuesta la corrupción y el robo descarado en relación con la construcción de obra pública; a través de Organizaciones no Gubernamentales de cartón, fideicomisos y procesos de adjudicación sumamente opacos y dirigidos a intereses muy concretos.
El tema central del acto consistió en la presentación de los denominados “monitores cívicos†quienes tendrán a su cargo la vigilancia del desempeño de un determinado diputado, habiéndose inscrito hasta el momento cincuenta y siete monitores, pertenecientes a diferentes distritos, quienes se encargarán de evaluar el desempeño del diputado de su distrito, habiendo también monitores designados para los diputados por el listado nacional.
Para efectos del monitoreo, los designados en la vigilancia serán capacitados en el manejo de indicadores de gestión congresil, en el análisis de acciones de política pública y parlamentaria, así como en el control de las formalidades de cualquier parlamento, tal es el caso de la asistencia a sesiones plenarias y de comisiones, y todo el vasto y complejo campo de acción de un buen congreso.
El evento ha contado con el apoyo de la actual Junta Directiva del Congreso, habiendo estado presente en la mesa principal el diputado Roberto Alejos, actual Presidente del Congreso, quien hizo una amplia reseña de las acciones, principalmente internas, relativas al manejo administrativo del Congreso de la República.
Me llamó poderosamente la atención el desorden y divorcio entre gestión puramente administrativa y acción sustantiva que ha persistido en el Congreso de la República y siendo que conozco un poco del ambiente del Organismo Judicial, se pueden hacer paralelismos entre estos dos grandes entes de relevante poder en el Estado guatemalteco.
Y es que en ambos entes, los diputados de mayor influencia, así como los altos magistrados, meten sus manos en la serie de vericuetos administrativos que se tienen en estas grandes organizaciones, que hasta ahora vienen trabajando con incipientes manuales de funciones, procesos de reclutamiento, de compras y adquisiciones y demás.
¡Vital resulta entonces el fortalecimiento de la transparencia y del observatorio del gasto en estos tiempos!