En septiembre de 2010 Bob Woodward publicó una ejemplar investigación contenida en 33 capítulos y 430 páginas, que en inglés tituló: “Obama´s Warsâ€. El señor Woodward es el periodista de The Washington Post, que conjuntamente con Carl Bernstein, hace 39 años, develaron el espionaje del gobierno de Nixon contra el Partido Demócrata en junio de 1972, que originaron el escándalo conocido como Watergate, por el nombre del edificio en donde se produjeron los hechos. A partir del 11 de octubre, del año pasado, en las periódicas reflexiones de Fidel Castro se produjeron sucesivas entregas con citas “textuales†señala, de una síntesis del referido libro que por encargo fue encomendado a una de las mejores traductoras del inglés al español de la isla. Más allá de las implicaciones en el contexto internacional, lo transmitido tiene alcances para Guatemala en materia de seguridad migratoria regional.
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Castro señala que: “No sería posible entender nada de la actual política de Estados Unidos si se ignora el contenido de ese libro de Woodward, quien es poseedor de más de un Premio Pulitzer; (y) por supuesto, no tiene la más mínima intención de liquidar al imperio.†En el capítulo 1, se describen actos del presidente electo, quien a dos días de conocerse oficialmente el resultado de las urnas, en Chicago, se reúne con el director nacional de inteligencia, Mike McConnell, para enterarse de los “detalles sobre las operaciones de inteligencia del amplio sistema de espionaje de los Estados Unidos.†A partir de tales develaciones se producen reiterados señalamientos que no dejan de sorprender por la magnitud de los datos proporcionados. Al sitio se puede llegar por medio del vínculo:http://yohandry.wordpress.com/2010/10/11/fidel-castro-presenta-a-los-cubanos-libro-las-guerras-de-obama%C2%B7/.
Como era de esperarse, la alusión a las organizaciones terroristas conlleva reiteradas menciones, de igual manera a los países como Pakistán, Afganistán y Libia, entre otros, así como la infaltable Al Qaeda. í‰sta última se describe con “preocupaciónâ€, que logró reclutar personas de más de 35 países que no necesitan visa para ingresar a los Estados Unidos de América. Esta preocupación es la que motiva la implementación de los reforzados controles migratorios que se verifican en los aeropuertos internacionales de todos los países que deseen guardar una adecuada relación con la Unión Americana, a partir del 11 de septiembre de 2001 y pronunciados recientemente. Controles que implica en efecto anticipar con un mínimo de tres horas de estadía en tales instalaciones (los aeropuertos) para poder verificar todo el complejo proceso de revisión que va desde el papeleo hasta el paso de rayos “Xâ€, que literalmente capturan la imagen de la totalidad del cuerpo de cada pasajero que pretende salir de su respectivo país para ingresar a aquella nación. El tema va desde la comprensión razonada de tales controles a la total molesta por la impotencia cuando se producen excesos en el rigor de tales procedimientos como la requisa de artículos de uso personal que por “carreras†se pretende llevar en el equipaje de mano.
Al salir de aquel país los controles no cesan. Es posible y dependiendo de la declaración de aduana, así como de lo que revelen de nuevo los rayos “Xâ€, abran el equipaje que va en los compartimentos de carga y efectúen la revisión más minuciosa, con o sin su presencia, dentro de su maleta le pueden dejar un aviso impreso de tal revisión. El tema de viajar -legalmente- entonces atraviesa por rituales de revisión complicados que no necesariamente implican el total respeto a la dignidad de los viajeros. Así se explica la severidad de la represión contra aquellos que intentan el ingreso por medios irregulares. Nuestros “mojadosâ€, los paisanos que reúnen y subastan sus bienes para alcanzar el pago mínimo a los “coyotes†en búsqueda del “sueño americano†son las reiteradas víctimas de una política de seguridad nacional norteamericana que se ha ido imponiendo a pura fuerza. Ese es el calvario adicional para miles de connacionales que no encuentran en nuestro país las condiciones mínimas para desenvolverse integralmente como personas. Todos esos controles y registros tienen la intención de propiciar seguridad interna dentro del territorio norteamericano. La frontera sur del coloso del norte, geográficamente hablando sigue siendo México y su Río Grande, pero sin embargo, a partir de enero de 1994 con la plena vigencia del Tratado de Libre Comercio entre estos dos países y Canadá, la frontera se corrió hasta el Río Suchiate, allá en San Marcos. Tal la importancia que ahora nos impone mayores controles migratorios y de otra naturaleza que han de hacerse pues no es dable aislarse. Continuará…