Justo cuando se produjeron los temblores, el director ejecutivo de Conred daba información a los periodistas sobre el problema que tienen por falta de recursos para atender el trabajo ordinario de la entidad. Tanto así que no han podido pagar los sueldos del personal porque el Ministerio de Finanzas no ha asignado los recursos correspondientes de conformidad con el presupuesto.
El desorden presupuestario no es cosa nueva en este gobierno, pero los criterios para establecer prioridades andan por la calle de la amargura porque no tienen más en mente que asegurarse el posicionamiento político para el próximo período y por ello todo el dinero se ha usado en forma clientelar. No hay dinero para atender desastres, pero sí lo hubo y en abundancia para sufragar proyectos como el de la Bolsa Solidaria que se repartió condicionada a que la gente votara a favor del oficialismo para diputados y que diera su voto presidencial para el ya asociado de la UNE.
¿Cómo puede haber un gobierno tan, pero tan irresponsable, que en vez de cumplir con sus obligaciones para mantener con presupuesto y recursos a entidades que tienen el propósito de salvar vidas, lo usan para comprar votos? Por supuesto que parece cosa increíble, pero es absolutamente cierta porque no existe concepto de lo que es el ejercicio de la función pública más allá de los negocios que se hacen para beneficio de los funcionarios y de los arreglos y componendas políticas que se establecen usando recursos del Estado.
La situación de ayer obligó a que los ocupantes de edificios de gran altura evacuaran y en la zona sísmica se cayeron viviendas y la gente está aterrada, viviendo en champas para prevenir tragedias. En esas condiciones se esperaría que Conred los atendiera adecuadamente para prevenir cualquier otra contingencia, pero si no han pagado ni los sueldos del personal, mucho menos se puede esperar que hagan lo indispensable, es decir, que lleven cobijas y tiendas de campaña a los que han tenido que evacuar sus viviendas por miedo al impacto de los movimientos telúricos.
Muy tranquilo y contento se va hoy para Nueva York el Presidente de la República en un viaje inútil porque ni siquiera tiene los pantalones de adoptar una postura, sea cual sea, en el caso palestino. Pero deja atrás a un país más abandonado que marido enamorado y abandonado (para usar un símil que él seguramente ahora entiende a la perfección), que no tiene ni norte ni guía, que no está preparado para encarar ninguna dificultad y que, en este caso, no tienen ni para ahogar sus penas en guaro.
Minutero:
Se gastaron el dinero
y todo el presupuesto entero
en programas que dan votos
y no hay por si hay platos rotos