El presidente Barack Obama lanzó ayer un desafío tajante al Congreso y le solicitó que apruebe de inmediato «sin juegos, politiquería ni dilaciones» el plan que presentó para la creación de empleos, un ejemplar del cual exhibió en una mano en la Casa Blanca.
Según Obama, lo único que podría impedir la aprobación de la iniciativa por 447 mil millones de dólares serían los legisladores si estos decidieran que no sería una política buena trabajar con él.
«No podemos darnos el lujo de estos juegos políticos, no ahora», expresó Obama delante de un conjunto de personas que incluían policías, bomberos, maestros, obreros de la construcción y otros que —dijo— se beneficiarán de la iniciativa.
Obama recorrerá Estados Unidos para recabar el apoyo de la ciudadanía a su propuesta, en un intento por reactivar la economía y revertir la adversidad política que ha afrontado en antelación a los comicios de 2012, en los que buscará la reelección.
La iniciativa de Obama afronta un Congreso políticamente dividido, que podría modificarla por completo o aprobar sólo incisos o partes de la misma.
De acuerdo con el plan, los gobiernos estatales y locales recibirían 50 mil millones de dólares para proyectos de transporte, 35 mil millones para nóminas de escuelas, departamentos de Policía y bomberos, 30 mil millones de dólares para la modernización de escuelas públicas y colegios comunitarios, y 15 mil millones de dólares para la restauración de casas o negocios vacantes o embargados.
El presidente dijo que remitiría la iniciativa al Congreso este mismo lunes.
Un punto central del proyecto de ley prevé reducciones a los impuestos de nómina a fin de reducir la carga fiscal a trabajadores y empresas.
Los legisladores de la oposición republicana, que controlan la Cámara de Representantes, expresaron su compromiso de revisar con rapidez el proyecto de ley y parecían abiertos a los recortes de impuestos, aunque algunos manifestaron su rechazo a nuevas erogaciones.
El líder republicano de la Cámara de Representantes y presidente de ese cuerpo legislativo, John Boehner, emitió una declaración mesurada sobre los comentarios del lunes de Obama y se comprometió a revisarlos con cuidado.