Brotan batallas en todo Trí­poli; Gadafi arenga escondido


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Combates esporádicos se sucedí­an hoy en la capital libia, donde francotiradores del régimen impedí­an el paso por carretera al aeropuerto de Trí­poli, mientras otros combatientes leales atacaban el cuartel privado de Moamar Gadafi que fue capturado por los rebeldes.

Por BEN HUBBARD y PAUL SCHEMM TRIPOLI / Agencia AP

Mientras los luchadores rebeldes dijeron haber tomado control de la mayor parte de la ciudad, un desafiante Gadafi prometió desde un lugar no precisado que lucharí­a «hasta la victoria o el martirio».

Pese a que su régimen de 42 años se derrumbaba a su alrededor, Gadafi prometió no rendirse. En un mensaje transmitido el miércoles temprano, instó a los residentes de la capital y a los tribeños leales a liberar Trí­poli de los «demonios y traidores».

Los rebeldes han tomado control de gran parte de Libia, apoyados por una implacable campaña aérea de la OTAN que ha incluido unos 7.500 ataques contra las fuerzas de Gadafi. La alianza informó que el martes lanzó 46 ataques.

Pocos civiles se aventuraban a salir de sus casas. Las calles de la ciudad estaban cubiertas de escombros, vidrios rotos, basura y otros vestigios de la lucha, mientras los rebeldes ocupaban puestos de control.

Sin embargo, estallaron intensos combates en el vecindario de Abu Salim, junto al enorme complejo Bab al-Aziziya, de Gadafi. Los leales al régimen en ese barrio disparaban contra el cuartel. En Abu Salim funciona una notoria prisión que se considera uno de los últimos bastiones del régimen.

Los rebeldes no hallaron rastros de Gadafi después de una batalla el martes por Bab al-Aziziya, mientras circulaban numerosos rumores sobre su posible paradero. Mientras la conquista indicaba de hecho el fin del régimen, los rebeldes saben que se toparán con bolsones de resistencia durante algún tiempo y que en realidad no pueden proclamar victoria hasta hallar a Gadafi.

Un funcionario rebelde dijo que un grupo de empresarios de Trí­poli anunció una recompensa de dos millones de dólares por el arresto o muerte de Gadafi, pero el coronel Ahmed Bani, un vocero rebelde, dijo que los opositores sólo estaban ofreciendo amnistí­a.

«El premio mayor es ofrecer amnistí­a, no dinero», afirmó.

El canciller de Gadafi dijo al Canal 4 británico que el dictador agotó todas sus opciones y que su régimen habí­a terminado. Aunque alguna vez se consideró posible que Gadafi saliera de Libia, al-Obeidi afirmó que ahora era improbable.

«Ahora no estoy en contacto con todos y parece que se ha cerrado este tipo de solución», agregó.

Los combatientes rebeldes, quienes el miércoles por la tarde parecí­an controlar la mayor parte pero no todo Bab al-Aziziya, usaban el complejo como plataforma de sus operaciones. Allí­ cargaban municiones en camiones y trazaban sus planes.

Sin embargo, sus movimientos dentro del complejo se vieron obstaculizados reiteradamente por ataques de las fuerzas leales, mientras los tiradores de Gadafi disparaban desde los edificios altos en Abu Salim. «También hay civiles en esos edificios que apoyan a Gadafi y nos están disparando», dijo Mohamed Amin, un luchador rebelde.

Agregó que los rebeldes rodeaban Abu Salim, pero no han podido entrar en el vecindario. Amin dijo que un rebelde murió el miércoles por la mañana y cuatro fueron capturados por los leales a Gadafi.

Los rebeldes dijeron controlar el aeropuerto de Trí­poli pero todaví­a luchaban con fuerzas de Gadafi en las calles circundantes. Reporteros de AP dijeron que la carretera al aeropuerto estaba cerrada debido a intenso fuego de los leales.

Jalil Mabrouk, un rebelde de 37 años, dijo que acababa de salir del aeropuerto y que los rebeldes estaban adentro desde el lunes. La mayorí­a del aeropuerto estaba despejado de soldados de Gadafi, acotó, pero las fuerzas leales emplazadas en el sur disparaban cohetes y cañoneaban las posiciones rebeldes en el interior.

Mientras tanto, decenas de periodistas extranjeros fueron liberados el miércoles después de permanecer cautivos durante cinco dí­as en el hotel Rixos, cerca de Abu Salim, por pistoleros progubernamentales.

FRANCIA
Sarkozy recibe a lí­der rebelde


El presidente Nicolas Sarkozy recibió hoy en Parí­s al jefe del gobierno opositor de Libia, a quien le dijo que Francia seguirá prestando apoyo militar a los rebeldes libios siempre que lo necesiten.

Francia fue el primer paí­s en reconocer al gobierno de Mahmud Jibril y encabezó la campaña de ataques aéreos de la OTAN contra las fuerzas de Moamar Gadafi.

Sarkozy le dijo a su gabinete que «la tenacidad de las fuerzas aliadas valió la pena».

Un desafiante Gadafi juró hoy luchar después que cientos de rebeldes libios irrumpieron en su complejo en la capital pero no hallaron al lí­der.

EMBAJADAS
Abandonan a Gadafi


Diplomáticos y estudiantes libios destruyeron retratos de Moamar Gadafi hoy en su embajada de Manila, mientras gritaban «el juego se ha terminado» e izaban la bandera rebelde, como parte de las decenas de deserciones en las misiones de Libia en todo el mundo.

Mientras los rebeldes atacaban la capital libia y el poder e influencia de Gadafi se desmoronaban, el cónsul libio Faraj Zarroug dijo en la capital filipina que el 85% de las 165 misiones diplomáticas en todo el mundo ahora reconocí­an al gobierno interino rebelde, el Consejo Nacional de Transición.

«Â¡El juego ha terminado para el señor Gadafi!», dijo Zarroug a The Associated Press. «Probablemente en unos cuantos dí­as todo habrá terminado, esperamos. Estoy muy contento», agregó.

En Londres, funcionarios de la oposición libia colocaron una alfombra con la imagen de Gadafi afuera de la embajada hoy para permitir a los visitantes pisar su retrato cuando entraran al edificio.

Los diplomáticos libios en el exterior habí­an jurado su lealtad a los rebeldes en una tendencia gradual a lo largo de los meses, pero en esta semana pareció haber un gran incremento de deserciones.

Por ejemplo, las misiones ante Suiza y Bangladesh cambiaron su lealtad poco después de que iniciara la crisis hace seis meses, y funcionarios en las embajadas libias en Japón y Etiopí­a reemplazaron el lunes las banderas gubernamentales por las tricolores de los rebeldes.

La embajada de Libia en Argentina arrió la bandera verde que representa al estado fundado en 1969 por Moamar Gadafi e izó la verde, roja y negra del gobierno rebelde.

Asimismo, el embajador Abdulkadir Eljer dijo a Radio Cadena 3 haber quemado fotos de Gadafi y su famoso Libro Verde, que está lleno de lemas y detalla su filosofí­a polí­tica.

«Queremos saber el lugar donde se está escondiendo», dijo el embajador.

Un vocero de los rebeldes en Dubai, Edward Marques, dijo el miércoles que las deserciones se han registrado «en cascada» pero se negó a enumerar la ubicación de los simpatizantes a los rebeldes. No habí­a representante del gobierno libio para que comentara al respecto.

En la misión de Manila, los diplomáticos vestidos con trajes de negocios arriaron la bandera verde de Gadafi e izaron la de los rebeldes, mientras que jóvenes expatriados causaron daños en el interior.

Periodistas de AP fueron invitados a entrar y filmar los jóvenes rompiendo retratos de vidrio y haciendo pedazos a ejemplares del Libro Verde.

Los estudiantes escupieron sobre las páginas destruidas y gritaron «Â¡Muere, Gadafi, muere!» o «Â¡Vete, Gadafi, vete!» o «El juego ha terminado!».

«Podemos decir lo que queremos. Nadie nos puede parar», dijo Mahmud Binhafa, un estudiante de 29 años que casi se quedó si aliento de la emoción. «Queremos, sabes, ser libres para estar contentos, para decir lo que queremos», agregó.