Organizaciones civiles lamentan la muerte de ocho personas en el ataque terrorista contra un bus de las Rutas Quetzal y exigen investigación y voluntad por parte del Gobierno para evitar más atentados. La última víctima de esa tragedia será inhumada hoy por la tarde.
mcastanon@lahora.com.gt

Eleonora Muralles, Directora de la organización Familiares y Amigos contra la Delincuencia y el Secuestro (FADS) califica como «horrorizante y lamentable», ese crimen que cobró la vida de ocho personas, entre ellas adultos mayores y niños.
Según Muralles, ningún otro hecho de esta índole debe ser tolerado por la sociedad guatemalteca, que empieza a acostumbrarse a la crueldad con que se comete la violencia.
«Esto no debe ser tolerado, el terrorismo que se está viviendo en Guatemala debe ser parado, porque sino podemos llegar a los niveles de lo que sucede en México y lo que está pasando en Brasil», afirma la profesional.
Muralles se solidarizó con las ocho familias que perdieron a un ser querido, pero principalmente con Jorge Efraín Cac, el taxista que perdió a toda su familia en ese ataque terrorista en un bus de las Rutas Quetzal.
Será inhumado
Jorgito, el niño de 13 años, que murió el domingo recién pasado en el hospital Roosevelt, debido a un paro cardiorrespiratorio y quien estuvo recluido en dicho nosocomio una semana después del atentado, será inhumado a las 14:00 horas. Los familiares del infante informaron que será sepultado en el mismo camposanto que su madre Alicia Zacarías Pérez y sus hermanos Nury Paola y Gerson Daniel de 3 y 11 años respectivamente.
Previamente a las honras fúnebres, los miembros de la Iglesia Evangelio Completo, ubicada en la zona 1 del Porvenir, realizarían un servicio especial por el alma de la joven víctima.
Gonzalo López, amigo de la familia Cac, relató que las últimas horas del niño fueron muy dolorosas, por las heridas que lastimaban su cuerpo en un 50 por ciento.
Según el entrevistado el niño quería aliviar su dolor con el agua a cada momento, pues el constante sufrimiento no le permitía descansar adecuadamente.
Por su parte Jorge Efraín, el taxista, se encuentra más tranquilo por los sedantes que le han aplicado los médicos del Roosevelt, él mismo afirmó ayer que quería vivir, al mismo tiempo perdonó a los malhechores que le arrebataron a toda su familia.
Don Jorge ha mostrado disposición para trabajar, aunque está consciente que necesita estar bajo supervisión médica.
Los profesionales que le han atendido y quienes al cierre de edición de Diario La Hora, lo acompañaban en la Iglesia Evangelio Completo, monitorean su estado emocional, pues temen que se altere en el sepelio de su hijo Jorgito.
Manifestaciones públicas
Eleonora Muralles indicó que analizan una posible manifestación pública en contra de los hechos violentos que han enlutado a Guatemala, aunque dice que todavía no han coordinado la actividad, es posible que se acuerde con distintos sectores de la sociedad, incluyendo a los medios de comunicación.
Alejandro Quinteros, del Movimiento Cívico Nacional, no descarta que puedan pronunciarse con actividades similares, pues el año pasado realizaron caminatas por la paz, durante siete días.
Quinteros, quien lamentó la ola de violencia y exige paz, hizo un llamado al Gobierno para evitar más hechos como los suscitados recientemente en el país.