Jorge Enrique Cac Zacarías, el niño de 13 años que había sobrevivido al atentado terrorista contra un bus de las Rutas Quetzal, falleció ayer por un paro cardíaco, su padre, el taxista que perdió a toda su familia intentó suicidarse.
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Cuarenta minutos antes de su fallecimiento, -Jorgito- como le decían sus familiares, movió el pie derecho en respuesta a las palabras de motivación que le decía su padre, Jorge Efraín Cac quien no declinó en reiterarle que sobreviviera.
A las 21:20 horas el niño murió, su progenitor permaneció a su lado -aparentemente estaba dormido-, sin embargo, transcurrió un lapso de tiempo, Jorge Efraín se levantó y con un llanto inconsolable se abalanzó sobre un agente de la Policía Nacional Civil (PNC) para quitarle el arma y suicidarse.
Los agentes policiales trataron de calmarlo, pero el hombre no lograba tranquilizarse. Médicos del Hospital Roosevelt, llegaron al lugar y le medicaron un sedante.
El jefe en funciones de dicho nosocomio, Homero Leony, informó esta mañana que Jorge Efraín estaba más tranquilo por los efectos del medicamento, pero se encuentra bajo observación por parte de profesionales del área de Psiquiatría, pues su estado es preocupante.
Entregan cadáver A las 00:00 horas fue llevado el cadáver del niño al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), institución que entregó el cuerpo a sus familiares a las 08:00 horas, donde posteriormente fue trasladado a la iglesia Evangelio Completo, ubicada en la zona 1 del Porvenir, Boca del Monte.
En el mismo lugar fueron velados, el pasado miércoles Alicia Zacarías Pérez, de 31 años; Nury Paola y Gerson Daniel, Cac Zacarías, de 3 y 11 años respectivamente, víctimas que perecieron carbonizadas el 3 de enero, tras el atentado contra la unidad de transporte.
Estas personas formaban parte de la familia de Jorge Efraín, el taxista que los vio por última vez el 3 de enero a las 14:00 horas, cuando abordaron el bus que poco después se quemó cuando una mujer dejó una bomba incendiaria dentro de una mochila.
Tras el suceso, el Ministerio Público (MP) y la Policía Nacional Civil desarticularon una banda liderada por tres reos, al mismo tiempo capturaron a una mujer sospechosa de haber colocado el artefacto explosivo dentro de la unidad de transporte y a un socio de la Ruta Quetzal, quien no habría pagado a los pandilleros el dinero de la extorsión que exigían. El detenido quien era cómplice se quedó con el dinero.
Jorgito se convirtió en la octava víctima mortal del atentado, sobrevivió una semana después del trágico incidente que enlutó a otras familias. Tres adultos, dos de ellos enfermos de diabetes, permanecen en el hospital por las quemaduras de segundo grado sufridas. Al cierre de este diario, se informaba sobre el arribo a la iglesia de Jorge Efraín, padre del niño, acompañado de personeros del hospital Roosevelt -especialistas en Psicología y Enfermería- y una delegada de la Oficina de Atención a la Víctima del MP.
Según se ha informado este hombre se encuentra más tranquilo, pero con constantes alteraciones en su estado de ánimo, por lo que los galenos dicen que lo verifican constantemente. Mañana está previsto el sepelio del niño, en el mismo camposanto donde fue sepultada su madre y dos hermanos la semana pasada.