El Año Nuevo traerá un vuelco de control en la cámara baja, que pasará de los demócratas a los republicanos, y con ello el enfoque del Congreso ante la inmigración: En cosa de semanas, el Congreso de Estados Unidos pasará de tratar de permitir la legalización de indocumentados jóvenes a intentar negarle la ciudadanía automática a los hijos de padres que están ilegalmente en el país.
Este severo cambio de postura %u2014y la retórica evidente que lo acompaña%u2014 ha de repercutir entre los miembros más conservadores del Partido Republicano que contribuyeron al giro en la Cámara de Representantes.
Pero también podría alejar aún más al Partido Republicano del propósito de ampliar su presencia entre el creciente número de votantes latinos para ganar la Casa Blanca y la mayoría del Senado en 2012.
Una legislación destinada a analizar las interpretaciones de la 14 Enmienda en cuanto a conceder la ciudadanía a hijos de indocumentados será presentada al principio de la próxima sesión. Es posible que sea seguida por la intención de obligar a los empleadores a utilizar el sistema informático aún en desarrollo, llamado E-Verify, para verificar que todos sus empleados están trabajando legalmente en Estados Unidos.
También es posible que se analicen medidas para reducir el monto de las partidas federales a las ciudades que no realizan acciones suficientes para identificar a las personas que están sin papeles en el país y que surjan intentos incluso por reducir el número de los inmigrantes legales.
Los demócratas terminaron el año con un segundo fracaso en sus intentos por aprobarle al presidente la iniciativa de ley llamada DREAM, que habría otorgado a cientos de miles de indocumentados jóvenes la posibilidad de legalizar su situación migratoria. DREAM son las siglas en inglés del proyecto de ley de Desarrollo, Ayuda y Educación para Menores Extranjeros.
Los republicanos en la Cámara de Representantes intentarán llenar el vacío en la reforma migratoria dejado por los demócratas con una legislación que obligaría a los indocumentados a hacer maletas y disuadiría a otros a evitar ingresar ilegalmente a Estados Unidos.
Aunque los demócratas seguirán controlando el Senado, tomarán básicamente una postura defensiva y buscarán impedir el endurecimiento de las medidas contra los indocumentados, teniendo también presente la necesidad de preservar una buena presencia entre los electores hispanos.
Pero una mayoría disminuida y la perspectiva de las elecciones de 2012 evitarán que los demócratas propongan algo parecido a proyectos drásticos sobre la inmigración, junto con cualquier otra legislación que insinúe siquiera la legalización de los indocumentados.
En todo esto, el presidente Barack Obama podría surgir como un comodín. El mandatario ha recibido un mayor apoyo de los electores hispanos que de los votantes blancos no latinos, pero sabe que la relación es frágil si no puede mostrar una labor sustancial para mejorar la vida de los latinos en Estados Unidos.
Este año recibió varios golpes duros en los medios de comunicación en español vinculados con la comunidad hispana por incumplir la promesa de resolver el problema de la inmigración en su mandato y por retirar el tema de la agenda a mediados de año. Las deportaciones persistentes de inmigrantes en su gobierno %u2014un récord de 393.000 en el año fiscal 2010%u2014 han desgastado la relación.
Los electores hispanos y sus aliados acudirán al presidente para gestionar un acuerdo sobre la inmigración, como Obama lo hizo en las deducciones fiscales y el sistema de salud.
Luego que la DREAM Act no pasó en el Senado durante una rara votación en sábado, Obama dijo que su gobierno no cedería en esa medida o «en el asunto de arreglar nuestro estropeado sistema de inmigración».
«El pueblo estadounidense merece un debate serio sobre la inmigración y es el momento de eliminar la retórica polarizante de nuestro escenario nacional», dijo.
El mandatario tendrá a disposición su poder de veto si llega a su despacho una iniciativa que niegue la ciudadanía a los hijos de indocumentados, pero debido a que ha estado haciendo de la presión sobre los empleadores un elemento clave de las tácticas migratorias de su gobierno, es improbable que intente anular el proyecto.
John Morton, quien supervisa al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), dijo en una conferencia de prensa reciente que no hay planes para modificar las tácticas de esa institución federal enfocadas en los inmigrantes que han delinquido, pero que han llevado también a la detención y deportación de decenas de miles de indocumentados que no han cometido delitos.
La institución continuará ampliando el programa Comunidades Seguras, que permite a los agentes migratorios verificar las huellas dactilares de todas las personas actualmente tras las rejas para ver si están ilegalmente en el país o si son residentes legales que podrían ser deportados. El Departamento de Seguridad Nacional espera que el programa tenga alcance nacional para 2013.
Un número considerable de las personas que acudieron a una reunión reciente de hispanos conservadores en Washington DC advirtió que otra serie de leyes duras seguida por agrias discusiones antiinmigrantes podría empañar las posibilidades republicanas para 2012.
El ex presidente de la cámara baja Newt Gingrich, considerado un posible candidato para 2012, citó el fracaso de la candidatura a gobernadora de Meg Whitman pese a un elevado gasto en la campaña.
Cuando el 22% del electorado es latino, no se puede ganar sin una presencia vigorosa en la comunidad y sin un «mensaje de que se es comprensible y supone respeto», dijo Gingrich.
WASHINGTON (AP) %u2014 El fin de año implica la transferencia del control de la mayoría en la Cámara de Representantes %u2014 de los demócratas a los republicanos%u2014 así como un cambio del enfoque de la inmigración en el Congreso.
En cuestión de semanas, el Congreso pasará de intentar acciones para la legalización de los indocumentados jóvenes a debatir si debe continuar el otorgamiento de la ciudadanía estadounidense automática a los hijos nacidos de padres que están ilegalmente en el país.
Tal enfoque severo y el discurso que lo acompañará con seguridad, será del agrado de los electores que ayudaron al Partido Republicano a lograr el control de la Cámara de Representantes.
Sin embargo, también podría perjudicar aún más los esfuerzos de esa fuerza política por allegarse una mayor cuota del creciente voto latino a fin de ganar la Casa Blanca y la mayoría en el Senado en los comicios del 2012.
A principios de la próxima sesión emergerá la legislación que someterá a prueba las interpretaciones de la 14ta Enmienda en lo que se refiere a la ciudadanía garantizada para los hijos nacidos de padres indocumentados.
Posiblemente le seguirán los intentos para obligar a los empleadores a utilizar un sistema de internet en desarrollo, conocido como E-Verify (Verificación en Línea), para que comprueben la estancia legal de todos sus trabajadores en Estados Unidos.
Podrían surgir propuestas para reducir el presupuesto federal a las ciudades que no hagan lo suficiente para identificar a las personas que se encuentran de manera ilegal en el país e intentos para reducir el número de inmigrantes indocumentados.
Los demócratas concluyeron el año sin lograr por segunda vez la aprobación de la Ley de Ensueño, que habría permitido la oportunidad de legalización a cientos de miles de jóvenes indocumentados.
Los republicanos en la Cámara de Representantes intentarán llenar el vacío a la reforma de inmigración que dejaron los demócratas con una legislación diseñada para que los indocumentados hagan sus maletas y para disuadirlos de que vengan a Estados Unidos.
Los demócratas, que mantienen el control del Senado, asumirán el papel de defensores frente a la aplicación de medidas severas contra la inmigración, conscientes de que necesitan estar en buenos términos con los electores hispanos.
Pero la debilitación de su mayoría en el Senado y el interés en el 2012 podría disuadir a los senadores demócratas a que presenten algún proyecto integral de inmigración, o incluso un proyecto limitado que insinúe la concesión de la categoría de legal a los indocumentados.
El presidente Barack Obama podría fungir como el factor sorpresa.
Obama tiene a su disposición la facultad del veto si llegara a su escritorio un proyecto de ley que niegue la ciudadanía a los hijos nacidos de indocumentados.
Por otra parte, Obama también ha convertido las medidas severas contra los empleadores parte crucial de la táctica de su gobierno para aplicar la ley de inmigración.