Un infante de Marina próximo a partir en misión de combate a Afganistán pidió compasión para su padre, un trabajador de campo guatemalteco condenado a deportación.
El cabo Aspar Andrés dijo en conferencia de prensa ayer que su padre, Juan Andrés, es un hombre de trabajo, orgulloso del servicio militar de su hijo.
El periódico Courier-Journal dijo que Juan Andrés, de 41 años, llegó ilegalmente de Guatemala hace más de 25 años. Lo detuvieron cuando acompañó a un amigo a la oficina de inmigración para servirle de traductor, y un funcionario advirtió que se encontraba en el país sin documentos.
La abogada de Andrés, Becca O»Neill, pidió a Inmigración que aplace la deportación para que el guatemalteco pueda presentar sus argumentos.