No sólo con desear las cosas se hacen realidad


Una de las más usuales expresiones de estos dí­as es desearnos Feliz Navidad y «Próspero» Año Nuevo; sin embargo, siguiendo nuestras costumbres, del dicho al hecho hay mucho trecho. Por ejemplo, ¿cuánto nos han hablado de mejorar la existencia de medicinas en las instalaciones de salud del Estado?, ¿cuántas veces hemos escuchado que con un «nuevo sistema»; que cuando empiece a surtir efectos una nueva ley o que con la llegada de un nuevo ministro, todo lo relacionado con la salud, educación y seguridad va a caminar sobre ruedas?, ¿mucho verdad?, pero la realidad es bien distinta, porque una cosa es desear y otra muy diferente es la realidad.

Francisco Cáceres Barrios

Por lo general, los guatemaltecos somos dados a expresar ilusiones, a construir castillos en el aire o a soñar que la luna es de queso, pero pasado el tiempo, al llegar la realidad, el somatón es cada vez más duro. Hace poco escuché de una persona adulta, madura y sin intereses de ninguna especie decir que el año entrante serí­a diferente, que finalmente el pueblo tomarí­a conciencia porque ya no podemos seguir «votando por el menos peor», que ya es hora de elegir a alguien completamente distinto a los demás para dirigir los destinos del paí­s. ¿Suena bonito verdad?, ¿pero a menos de un año de las elecciones del 2011, alguien podrá contarnos las distintas opciones que tenemos enfrente?

Por favor, no nos sigamos equivocando. No solo con desear las cosas se hacen realidad. Si seguimos haciendo lo mismo, volveremos a tener iguales resultados. ¿Por qué lo asevero con tanta seguridad? No seré yo el que le exprese argumentos a favor de mi tesis. Tendrá que ser usted mismo, quien se percate que en nada hemos cambiado y que al contrario, vamos de mal en peor. A ver, por favor, conteste con la verdad en las manos las siguientes respuestas: ¿hemos mejorado en la administración financiera y en el correcto, como honesto manejo de recursos públicos?; ¿se ha combatido eficazmente la corrupción y a la delincuencia? y sobre la impunidad, ¿tenemos señales que avizoren alguna mejorí­a ostensible? ¿Verdad que en nada hemos progresado? Entonces pongamos los pies sobre la tierra y para que no me califiquen de negativo o pesimista, ustedes mismos podrán comprobar que la verdad es bien distinta a solo seguir expresando puros deseos.

Y para hablar de la génesis de nuestros problemas: ¿habrán cambiado algo nuestros partidos polí­ticos, no siguen siendo simples casonas de empleos? ¿Qué me dice del eficaz funcionamiento de nuestro poder legislativo? Y ¿del Judicial? No, estimado lector, nuestros planes y ambiciones deben ser muchí­simo más grandes, más orientados a la renovación, la revolución y el cambio radical orientado hacia la recuperación de valores y principios, pues solo arrancando la mala hierba crecida sobre nuestra linda tierra podremos alcanzar éxito y desarrollo. Solo así­, tendrí­amos ¡Feliz año!