Las cooperativas de ahorro y crédito representan un importante mercado en el sector financiero del país, sin embargo no existe un marco jurídico actualizado capaz de regular su expansión y crecimiento, lo que supone serios riesgos para la estabilidad de un sistema financiero anteriormente golpeado por la falta de supervisión y control sobre las operaciones monetarias.
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Las cooperativas de ahorro y crédito ofrecen los mismos servicios que un banco, desde ahorros a largo plazo, ahorro corriente y créditos fiduciarios, hasta hipotecas y créditos prendarios. Sin embargo, estas operaciones no son reguladas por ninguna institución estatal, lo que según expertos, da un margen para detectar riesgos que podrían ir en detrimento del sistema financiero guatemalteco.
En el caso de los bancos, es la Superintendencia de Verificación Especial, la instancia encargada de verificar la salubridad de las operaciones financieras. Para las cooperativas no existe una institución estatal de similar naturaleza.
Un aspecto que resulta relevante es la facilidad con la que se puede crear una cooperativa. El decreto 82-1978 Ley General de Cooperativas de Guatemala establece en el artículo 3 que toda cooperativa deberá estar integrada por lo menos con 20 asociados, mientras que los cooperativistas reconocen que con Q200 una persona se puede asociar sin mayor dificultad.
La única institución que vela porque las cooperativas cumplan con la Ley es la Inspección General de Cooperativas (Ingecoop), sin embargo no está obligada a reportar e informar a instituciones oficiales sobre la situación de las cooperativas, y poco se sabe acerca de su funcionamiento y los controles que debería ejercer para ofrecer seguridad a quienes confían en el cooperativismo.
Edgar Barquín, presidente del Banco de Guatemala (Banguat), indicó que es necesario iniciar un proceso para regular las cooperativas de ahorro y crédito, ya que el crecimiento de esas organizaciones se está dando de una forma desordenada y sin un control que pueda garantizar el ahorro de sus asociados.
Existen varios tipos de cooperativas: El artículo 5 de la citada ley establece que «podrán desarrollar cualquier actividad lícita comprendida en los sectores de producción, el consumo y los servicios, compatible con los principios y el espíritu cooperativista. Serán cooperativas especializadas las que se ocupen de una sola actividad económica, social, cultural, tales como: agrícolas, pecuarias, artesanales, de comercialización, de consumo, de transportes, de vivienda, de seguros, de educación y de ahorro y crédito».
«Las cooperativas de ahorro y crédito, hoy por hoy, no son supervisadas por la Superintendencia de Bancos (SIB). Son supervisadas por la Inspección General de Cooperativas (Ingecoop), dado que son entidades de ahorro y crédito, también se estima conveniente como era hace 30 años, que el sistema pase a ser supervisado por la SIB», expresó Barquín.
El funcionario destacó que es más que conveniente iniciar un proceso de regularización, ya que eso robustecerá el sistema de supervisión sobre las entidades de ahorro y crédito similar al que se da en los bancos, las financieras, a las instituciones emisoras de tarjetas de crédito. «»Para ello necesita modificar la Ley General de Cooperativas y en ese sentido, el Banguat en conjunto con la SIB, trabajan en presentar un anteproyecto de ley».
«Este debe sacarse a discusión entre todos los sectores y desde el Congreso de la República aprobarse como una iniciativa en el sentido de que las cooperativas de ahorro y crédito puedan y deban ser supervisadas por la SIB», manifestó.
Previo a presentar la iniciativa, se deben realizar estudios que logren identificar por dónde debe ir orientada la reforma. «Pero deberán estar sujetas, ya que manejan captación del público vía sus asociados y manejan la colocación vía préstamos y en consecuencia sí deben de tener límites prudenciales de otorgamiento de crédito de captación de fondos, de administración de riesgos, que permita un desarrollo adecuado de las mismas», puntualizó.
LA PROPUESTA
Barquín indicó que es conveniente empezar con un proceso de regulación y supervisión mucho más formal y totalmente diferente a lo que hace la Ingecoop, y más orientado a una adecuada gestión de riesgos financieros.
«Lo que sucede es que el sistema cooperativo tiene también un sistema de autorregulación y probablemente la Ingecoop no cuenta con todos los recursos. Este sistema está creciendo cada día y entonces es conveniente que para evitar contingencias en el futuro, es decir, si continúan creciendo demasiado, es prudente iniciar con una regulación más orientada a una gestión de gobierno corporativo entre las mismas cooperativas (…) no se trata de ahogarlas ni de afectarlas, se trata de marcar un mejor camino para un crecimiento y un desarrollo ordenado de las mismas y evitar que dentro de unos cinco años nos puedan dar un susto», enfatizó.
Carlos González Arévalo, analista especialista en el sector monetario y bancario de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), comentó que «en ese sentido podría decirse que las cooperativas están en un campo en el que por falta de supervisión pudieran darse situaciones de operaciones de personas que no son transparentes; es una duda que hay porque no se puede afirmar que de hecho está pasando».
El experto coincidió con lo manifestado por Barquín, sobre la necesidad de que las cooperativas sean supervisadas. Sin embargo, reconoce que «hasta el momento no se ha dado a conocer, al menos a luz pública, algún quebranto de alguna cooperativa que fuera de repercusión como cuando cierra un banco, eso va en beneficio de los cooperativistas, ya que esto permite anticipar que ha habido un buen manejo de los recursos».
González reconoce que la preocupación y los riesgos radican en el hecho de que cada vez se van haciendo más grandes los caudales de fondos que manejan y que «de alguna manera captan también, de los aportes de sus integrantes, parte del ahorro nacional.»
El analista resaltó la importancia de poner mucha atención a estas entidades para que se dé un buen manejo financiero y para que continúe de la mejor manera, evitando así riesgos en el mediano y largo plazo.
Barquín informó que ya se tiene un plan para iniciar las tres etapas de las que consta el proceso de la iniciativa de ley: «el primero es el estudio y diagnóstico que llevará unos cuatro meses; la otra etapa, estructuración de un articulado, que llevará otros cuatro meses y la etapa de preparación del anteproyecto. Una vez que se tenga el anteproyecto que puede ser en septiembre y octubre del próximo año, se somete a discusión de los sectores con el propósito de que antes de que termine el año 2011 esta iniciativa de ley pueda llegar al Congreso y contar con su posterior aprobación».
«No se busca el ahorcamiento de las mismas, sino delinearles un marco jurídico que sí les permita un crecimiento adecuado, ordenado, prudente y que sean rentables», recalcó Barquín.
De esta cuenta, el analista de ASIES, indicó que sería ampliamente positivo que la iniciativa de ley que se pretende regular a las cooperativas para controlar su crecimiento sea aprobada cuando se presente en el pleno legislativo.
«De alguna manera es necesario conocer mucho más el origen de ese caudal de recursos dado a la amenaza que hay del narcotráfico y del financiamiento del terrorismo», , manifiesta el analista.
Nelson Aldana, gerente de Riesgos de la Federación Nacional de Cooperativas (Fenacoac) y miembro de la agrupación Micoope, comentó que actualmente en la Ingecoop, se encuentran registradas cerca de 170 cooperativas de ahorro y crédito.
Unas 27 instituciones de crédito y ahorro están afiliadas a Fenacoac, la federación también conocida como Micoope.
Aldana aseguró que los controles que se ejercen en Micoope han logrado posicionar a la Federación en el sexto lugar de las entidades financieras del país más importantes, sin embargo indicó que se desconoce cómo funcionan las otras cooperativas.
Cuando se le cuestionó por qué las demás cooperativas no están incluidas en la federación, respondió que éstas no llenaron los requisitos por los cuales ellos se rigen para ser transparentes con los asociados.
En este sentido, coincidió con los expertos en que es necesario que se dé una reforma a la ley, ya que la misma no ha sufrido ninguna modificación desde 1978, año en que fue creada y que actualmente resulta obsoleta.
«Adicionalmente, también la Ley de Bancos y Grupos Financieros, establece que para temas de lavado de activos, somos supervisados por la IVE, pero solo en el esquema del Lavado de activos, este es el esquema formal y legal de toda la estructura por la cual nosotros estamos, independiente de eso, la ley ya perdió actualidad, tiene 32 años de antigí¼edad y no ha sufrido ninguna modificación, es una ley que es aplicable a cualquier persona, a cualquier entidad cooperativa, no es especializada en el ahorro y crédito», aclara.
Aldana, comenta que la ley cumplió con el fin con la cual fue creada, pero actualmente -con la especialización que se tiene en el ahorro y crédito- y debido al tamaño y volumen de operaciones que manejan las cooperativas, esa ley «se quedó desactualizada».
«De nosotros mismos (Micoope) ha nacido la idea de querer ser supervisados por un ente que tenga mayor especialización en el tema, como lo es la SIB. Hemos estado en este acercamiento desde hace unos diez años y de hecho, antes de creada la Ley, las cooperativas eran supervisadas por la SIB, ahora estamos tocando la puerta otra vez para que nos vuelvan a supervisar», puntualizó.
Nelson Aldana, Gerente de Riesgos de Micoope explicó qué es una cooperativa de ahorro y crédito. Actualmente la alianza de cooperativas que representa cuenta con más de un millón de asociados y presentan, hasta el mes de septiembre de 2010, Q6 mil 320.2 millones en activos; Q4 mil 8.5 millones en depósitos; Q946 millones en aportaciones y la cartera de préstamos es de Q4 mil 120.2 millones.
¿Qué es una cooperativa de ahorro y crédito?
Es una asociación de personas, no es una asociación de capitales ni de dinero, que es la diferencia con una empresa accionada o económica. Aquí es una asociación de personas que velamos por brindarles servicios a las personas, ese es nuestro objetivo.
En un concepto general, hay diversos tipos de cooperativas y nuestra especialización es el ahorro y crédito. Es una institución en la cual, una persona individual por una mínima cuota se asocia a esta institución financiera que lo que brinda son productos financieros: créditos, ahorros, remesas, seguros.
Es decir, toda la gama de productos que puedan haber similares a los que oferta una institución bancaria, nosotros los ofrecemos pero bajo el concepto de que en una cooperativa la persona es dueña de la institución, con esa calidad de socio, sea con la cantidad de dinero ahorrado que se tenga, tiene el mismo derecho que cualquier asociado, tiene derecho a ser electo en asamblea para optar a un cargo directivo en la cooperativa, tiene derecho a votar por los candidatos electos a directivos, a participar en las asambleas.
Se es dueño y receptor de los servicios que las cooperativas de ahorro y crédito brindan.
¿Cómo funciona?
Primero que nada, para abrir una cuenta se necesita la papelería normal de cualquier persona, un recibo de agua, de luz o de teléfono, su cédula o DPI, y dependerá de qué cantidad de dinero le solicite la cooperativa a la que se desee asociar: Por lo regular el monto no va más allá de los Q200; en Micoope, las cuentas traen incluido un seguro de vida.
El dinero entra, para iniciar la relación de asociación, en la cuenta de aportaciones, que es la columna vertebral de la cooperativa ya que, como su nombre bien lo explica, es donde el fondo donde los asociados aportan su dinero para poder solicitar un préstamo; y aquí dependerá de las políticas que cada cooperativa tenga ya que se puede prestar, en algunos casos, hasta 12 veces lo que se tenga depositado en esa cuenta, siempre y cuando la persona esté en condiciones de pagar las mensualidades con los intereses más bajos del mercado sobre el saldo, esto quiere decir que cuando la persona abone a su préstamo automáticamente desciende el interés, es decir que cuando pague siempre será menos.
Se tienen también, ahorros corrientes, ahorros a plazo y todo tipo de seguros de vida. Esto es en el caso particular de las cooperativas federadas a Micoope.