JESíšS Y EL PESEBRE


Los cuatro evangelios incluidos en el Nuevo Testamento fueron originalmente escritos en idioma griego. Posteriormente fueron traducidos a varios idiomas, entre ellos el castellano y el inglés. Una de las primeras traducciones al idioma castellano fue la de Casiodoro de Reina, del año 1569, revisada por Cipriano de Valera, en el año 1602 (y nuevamente revisada en los años 1862, 1909 y 1960). Una traducción más reciente de los cuatro evangelios es la del Consejo Episcopal Latinoamericano, que se propuso ser una «versión popular», denominada «Dios habla hoy».

Luis Enrique Pérez

El evangelio de Lucas relata que el emperador Augusto César ordenó un censo. José y Marí­a residí­an en Galilea; y con el fin de ser censados, se trasladaron a Belén. Marí­a estaba encinta; y precisamente cuando estaba en Belén, nació Jesús. El evangelio de Lucas, en la traducción de Reina y Valera, relata que Marí­a «envolvió en pañales» al niño Jesús, «y lo acostó en un pesebre, porque no habí­a lugar para ellos en el mesón.» En la traducción del Consejo Episcopal Latinoamericano, Marí­a «lo acostó en el establo», por el mismo motivo: «no habí­a alojamiento para ellos en el mesón». Es evidente que hay una cuantiosa diferencia entre pesebre y establo: el pesebre aloja alimentos para animales, y el establo aloja a los animales mismos.

¿Marí­a acostó al recién nacido Jesús en un pesebre, como afirma la traducción de Reina y Valera; o en un establo, como afirma la traducción del Consejo Episcopal Latinoamericano? ¿Y José y Marí­a intentaron hospedarse en un mesón, y el mesón tení­a un establo, y Jesús fue acostado en el establo, o en un pesebre que estaba en el establo? En el texto de Valera y Reina, la palabra «mesón» es una traducción de la palabra griega «kataluma». Esta palabra, según Ken Bailey, director del Instituto del Medio Oriente para Estudios del Nuevo Testamento, no sólo significaba «mesón», o una especie de servicio comercial de hospedaje. También significaba «aposento para huéspedes», y hasta podí­a significar «casa». Ken Bailey afirma que la palabra «kataluma», en el sentido en que se emplea en el evangelio de Lucas, significaba «aposento para huéspedes». La palabra griega «pandokheion», y no la palabra «kataluma», solí­a ser utilizada para significar «mesón».

Algunas casas de Palestina y de Lí­bano tení­an un kataluma, es decir, un aposento para huéspedes; y una terraza interior, cuya superficie tení­a una altura de 1.30 metros a partir del suelo. La terraza tení­a un nombre árabe: «mastaba». La familia que viví­a en la casa solí­a ocupar la mastaba y no el kataluma. Durante el invierno, animales de granja, entre ellos bueyes o asnos, habitaban en el suelo en torno a la terraza, para generar calor; y precisamente para alimentar a grandes animales de granja, como los bueyes o los asnos, habí­a pesebres. Ken Bailey deduce que José y Marí­a llegaron a una casa con kataluma; pero el kataluma ya estaba ocupado, y tuvieron que ocupar la mastaba, y en ella nació Jesús. Marí­a acostó al niño Jesús en un pesebre; pero no porque ella y José se hubieran hospedado en un establo, sino porque en el suelo en torno a la terraza o en el borde de la terraza de la casa, habí­a pesebres.

Post scriptum. En un kataluma se celebró la cena de la pascua. Pedro y Juan, enviados por Jesús, llegaron a la casa en donde debí­a celebrarse la cena, y le hablaron así­ al dueño: «El Maestro te dice: ¿dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discí­pulos?» Es decir, preguntaron por un kataluma, y no por un pandokheion o mesón.