Una verdadera tragedia climática estremece estos días a varios países hermanos de América Latina como Venezuela, Colombia y Panamá, en donde las copiosas lluvias han dejado un saldo de decenas de muertos, miles de damnificados, viviendas destruidas, derrumbes, inundaciones y carreteras dañadas.
En el curso del presente año, otros países del continente americano como Guatemala, El Salvador, Costa Rica y México, también sufrieron las inclemencias de la naturaleza con una estela de muerte, luto y destrucción.
Y en las últimas horas un frío intenso que no se sentía en la región desde hace alrededor de 15 años, ha estado afectando a Centroamérica, México y algunas zonas de los Estados Unidos.
Sin duda, todos estos fenómenos son un mensaje de que el planeta está en peligro y aunque el mismo es nuestro hogar, los seres humanos no lo hemos podido valorar.
En el marco de la reciente Cumbre Climática Mundial que bajo el auspicio de las Naciones Unidas se efectuó en Cancún, México, el presidente de Bolivia, Evo Morales, señaló que: «Así como los seres humanos tienen derechos, también la Madre Tierra tiene derechos».
Desdichadamente, el sistema capitalista sólo se interesa en el crecimiento económico para favorecer a grupos minoritarios, sin respetar los límites y los derechos del planeta. La resistencia de las naciones más ricas como Estados Unidos y Japón para disminuir la emisión de gases que contribuye al calentamiento global, es una de las causas que está llevando al planeta Tierra a su destrucción.
El tiempo se acaba, y cada minuto que pasa es una oportunidad para cambiar nuestros hábitos. Una forma sencilla es disminuir el consumo energético colocando bombillos ahorradores, así como impulsar una verdadera campaña de reforestación.
En el caso de los países de América del Sur que ahora mismo están enfrentando la furia de la naturaleza, hay que subrayar la acción oportuna y solidaria de los presidentes Hugo Chávez de Venezuela y Juan Manuel Santos de Colombia, quienes se han puesto al frente de las tareas de socorro y de protección civil para aliviar la angustia de los damnificados.
En medio de tanta crítica internacional alentada por sectores de Estados Unidos en contra del presidente Chávez por su rechazo al capitalismo y su simpatía hacia el socialismo, el gobernante venezolano ha sorprendido al mundo con medidas nunca vistas como las de alojar en el Palacio Presidencial de Miraflores a numerosas familias que perdieron sus casas. Otros edificios históricos del gobierno como la Casa Amarilla de la ciudad de Caracas, están sirviendo como albergues en donde se les prodigan las mejores atenciones. Obras son amores y no buenas razones.