De 10 mil 808 denuncias en 2009, solo 190 (1.7%) llegaron a sentencia


Desde la aprobación de la Ley contra el Femicidio, la violencia de género ha sido uno de los delitos con más procesos abiertos en el Organismo Judicial, pero no ha encontrado una respuesta efectiva de parte de la justicia.

El Organismo Judicial (OJ) recibió el año pasado 10 mil 808 procesos por violencia contra la mujer y la Fiscalí­a a cargo de esas investigaciones duplicó la cantidad de expedientes abiertos, no obstante menos del dos por ciento de estos alcanzaron una sentencia. Un desequilibrio en el sistema de justicia promueve la impunidad y a la vez, un cí­rculo de violencia sin fin.

Gerson Ortiz
gortiz@lahora.com.gt

Organizaciones de mujeres ven positivo el hecho que existan más denuncias por este tipo de delitos luego de la aprobación de la Ley Contra el Femicidio y otras formas de violencia contra las mujeres; no obstante, advierten que en la medida que el sistema de justicia no pueda responder a esas demandas, los avances se verán entorpecidos.

Ante el gran número de demandas abiertas por ese delito, la Corte Suprema de Justicia de Guatemala instaló en la capital Juzgados de Primera Instancia y Tribunales de Sentencia Penal de Delitos de Femicidio y otras formas de Violencia contra las Mujeres, sin embargo, a criterio de la propia fiscalí­a estos corren el riesgo de saturarse.

El panorama para el fenómeno de la violencia contra la mujer continúa sobre la balanza: por un lado las féminas han perdido el temor a denunciar la violencia y los casos se duplican y la exigencia por su derecho a acceder a la justicia se hace sólida, pero en el otro extremo el sistema de justicia no es suficiente para garantizar eficacia en los procedimientos. ¿Cuáles pueden ser los efectos de este desequilibrio?

A todo ello se suma el riesgo permanente en el que viven las mujeres que denuncian a sus agresores que permanecen libres bajo fianza: «yo me arriesgo cada vez que salgo a la calle, él pagó una fianza de Q10 mil y está libre; yo estoy escondida de él; cada vez que salgo volteo a ver a todos lados», narra una de las ví­ctimas. (Lea: Cí­rculo de la violencia).

NíšMEROS

Las cifras aportadas por el Centro Nacional de Análisis e Información Judicial del OJ (CENADOJ) hablan por sí­ solas y refieren el desbalance y debilidad del sistema de justicia en relación a los procesos abiertos por violencia contra las mujeres.

De enero a diciembre de 2009 ingresaron al OJ 10 mil 808 procesos penales por violencia contra la mujer, constituyéndose como el delito con mayor número de expedientes abiertos en esa instancia.

Este año la cifra se duplicarí­a, pues de enero a septiembre CENADOJ reportó el ingreso de 13 mil 186 expedientes abiertos por violencia contra la mujer, una vez más el delito con mayor número de casos en el OJ. Sin embargo, las sentencias emitidas por ese delito conforman apenas el 1.7 por ciento del total de casos ingresados el año anterior: Los tribunales penales emitieron 190 fallos relacionados con ese delito, de los cuales 120 fueron condenatorios y 70 absolutorios.

A lo anterior se suma que un gran número de agresores son beneficiados por medidas sustitutivas y se encuentran libres, poniendo en riesgo la integridad de las ví­ctimas. En ese marco, las organizaciones de mujeres plantean puntos importantes de análisis.

IMPUNIDAD

Ada Valenzuela, coordinadora de Comunicación de la Unión Nacional de Mujeres de Guatemala (Unamg), opina que es un paso importante el hecho que las féminas ví­ctimas de violencia hayan puesto más denuncias porque ello significa que la Ley especí­fica está siendo bien recibida por parte de la población.

«Desde que hayan más procesos a seguir es un avance, pero efectivamente hace falta mucho que hacer en el tema de impunidad y la justicia para todas y todos; aunque la cantidad se ha duplicado, lo que toca es fiscalizar que esos casos lleguen a juicio y se hagan investigaciones serias, ese es el siguiente paso», comenta Valenzuela.

La entrevistada añade que en el caso de la violencia contra las mujeres es «fundamental» que haya justicia tanto en los casos de la actualidad como en los hechos ocurridos en el pasado.

Valenzuela considera que a partir de la vigencia de la Ley Contra el Femicidio, hay más exigencia de parte de las mujeres para acceder a la justicia, pero que las denunciantes se topan con el alto nivel de impunidad que existe en el aparato de justicia y la cual sigue sendo una deuda pendiente.

«Las mujeres denuncian pero si no hay un seguimiento y el caso se cae lo que se genera es una falta de credibilidad hacia el sistema de justicia, entonces se corre el grave riesgo de retroceder en los avances que nos han costado como movimiento social», opina la activista.

Sin embargo, resalta, un segundo riesgo más grave se genera debido a esa impunidad y es el de los casos en los que las mujeres siguen siendo ví­ctimas de esos hechos e incluso son asesinadas; en estos efectos también son ví­ctimas sus familiares, refiere Valenzuela.

INSUFICIENTES

Blanca Sandoval, titular de la Fiscalí­a de la Mujer del Ministerio Público (MP), explica en primer lugar que el incremento en los procesos se debe al impacto que la Ley Contra el Femicidio ha tenido en la ciudadaní­a, además considera que la violencia contra las mujeres ya está empezando a encontrar justicia.

Respecto a la escasez de sentencias, la fiscal opinó: «los juzgados ordinarios son un poco ajenos todaví­a al problema de la violencia contra la mujer, además el OJ no contaba con los juzgados especializados y en los juzgados ordinarios les dan más importancia a los delitos comunes que a los de violencia de género».

Sandoval añade que los tribunales ordinarios están muy cargados de procesos y el personal con el que cuentan es muy poco y por esa razón se han dado pocas sentencias por ese crimen, no obstante, aunque considera que con la apertura de los juzgados especializados se incrementarán los juicios, cree que «los juzgados y tribunales de género van a irse cargando también de trabajo y no se van a dar abasto para conocer el volumen de procesos abiertos», por lo que considera necesario que el OJ incremente el número de estas judicaturas.

La investigadora considera que el porcentaje de impunidad a la que se refiere la entrevistada de Unamg «no es impunidad exactamente», y explica al respecto que hay muchos obstáculos que no le permiten al MP avanzar en lo que necesita para abrir más juicio.

«Tenemos buena voluntad, todo un equipo de trabajo en atención especializada y victimológica para todo tipo de violencia; pero tenemos el obstáculo del cí­rculo de la violencia que hace que las ví­ctimas no quieran terminar dentro del proceso y nos obstaculicen ellas mismas el avance en los casos, porque si no se hacen los peritajes que el MP les ordena éste no tiene cómo probar los hechos que denuncian», subrayó Sandoval.

La entrevistada también apunta que ese delito debe ser manejado «con mucha sensibilidad humana y conocimiento del espí­ritu de la Ley», por lo que no pueden accionar de modo que se lesione o revictimice a las denunciantes.

JUZGADOS

El 27 de septiembre último, la CSJ inauguró el primer juzgado y Tribunal de género; este proyecto fue implementado por la actual gestión de magistrados del OJ ante la excesiva demanda de procesos abiertos por ese delito.

Danira Otten, vocera del OJ, informó que en dos meses y medio la judicatura de género ha recibido un total de 40 procesos; tres de los cuales son por femicidio en grado de tentativa y los 37 restantes son por violencia contra la mujer, tanto fí­sica como psicológica y económica.

Respecto a la capacidad de atención de procesos, Otten declaró que la actual administración del OJ tiene el proyecto de abrir estas instancias a nivel nacional, no obstante refirió que los recortes presupuestarios (que superan los Q 170 millones) dificultarán ese hecho.

«Con los recortes que ha habido del presupuesto será más difí­cil la apertura de nuevos juzgados y tribunales, pero no imposible; el proyecto está y la intención es que estas instancias cubran la mayorí­a de departamentos del paí­s», declaró Otten.

Según un estudio efectuado por la CSJ, la capital de Guatemala, Chiquimula y Quetzaltenango son las regiones en donde hay mayor incidencia de femicidios y otros delitos contra las mujeres; en ese marco, las judicaturas de género fueron abiertas en esas instancias.

CíRCULO DE VIOLENCIA


«Me hincaba con la pistola en la cabeza»

«Cuando me pegaba, me golpeaba y me hincaba con la pistola en la cabeza… Terminábamos en el suelo, él ahorcándome, casi matándome y ya cuando sentí­a que me estaba asfixiando me soltaba», estas lí­neas forman parte del testimonio de Heidy, de 32 años, una mujer sobreviviente del cí­rculo de la violencia que hoy lucha por acceder a la justicia y para que otras mujeres también se atrevan a romper el silencio.

«Sufrí­ violencia desde el noviazgo, vivimos un año juntos y luego nos casamos; así­ vivimos doce años y procreamos dos hijos, uno tiene cuatro ahora y otro nueve. Ellos también sufrieron violencia, no fue solo violencia fí­sica, sino psicológica», comenta.

Heidy narra algunos de los episodios que vivió durante todos esos años de violencia fí­sica: «Habí­a empujones, jalones de pelo, bofetadas en la cara, patadas; la vez que me golpeó muy duro fue hace tres años, que me pegó con un cincho en la espalada y me dejó marcada».

«Las cosas empeoraron. Una vez í­bamos con su guardaespaldas en el carro y a mí­ se me habí­a olvidado la cámara para tomarle fotos al nene, se lo dije y me respondió que era una estúpida; «yo tengo que estar en todo, usted no está en nada», me dijo, y me golpeaba en el pecho y me jalaba el pelo, y los guardaespaldas y el nene viendo (…) otras veces terminábamos en el suelo ahorcándome, casi matándome y ya cuando él sentí­a que me estaba asfixiando me soltaba», cuenta.

Pero Heidy también sufrió violencia psicológica: «Siempre me echaba la culpa de todos los problemas que él tení­a. Buscaba pretextos para empezar una pelea y a veces me hací­a sentir tan culpable que me preguntaba si era yo la que fallaba en la relación, y no era así­».

«Me decí­a: «Yo voy a tirar una bomba en su casa, pero a usted la voy a dejar de último para que mire cómo van muriendo cada uno de sus familiares. Les voy a meter un tiro» «.

También sufrió violencia económica: «Me obligaba a preguntarme qué harí­a si él me dejaba (…) Me decí­a que me harí­a la vida imposible a donde fuera y que económicamente tení­a las posibilidades de comprar cualquier abogado que yo pudiera contratar, era tanto que yo desconfiaba de mi abogado o de los jueces porque sentí­a que ya los habí­a comprado».

Pero a pesar de la violencia y el temor infundido por su pareja, Heidy rompió el silencio y ahora motiva a otras mujeres a seguir su ejemplo: «Sé que es difí­cil tomar una decisión así­ porque todo se torna como costumbre, piensen en sus hijos porque ellos no tienen las fuerzas materiales e intelectuales para denunciar estas agresiones». «Todo acto tiene una consecuencia y yo estoy dispuesta a llegar a las últimas instancias», expresó.