La Cumbre de Cambio Climático, celebrada en Cancún, México, culminó ayer con un acuerdo firmado por todos los países asistentes, menos Bolivia. La creación de un fondo es parte de los resultados. Sin embargo, a nivel interno, Guatemala no avanza.
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Quedó definido el establecimiento de un «Fondo Verde», que busca recaudar US$100.000 millones cada año hasta el 2020, dinero que será distribuido en apoyo a la adaptación al cambio climático que realizan los países «más pobres». Además se acordó crear un comité que apoye en el diseño de planes para protegerse del cambio climático.
Además, se conoció la necesidad de reducir la emisión de gases de efecto invernadero para los próximos años, aunque no se estableció qué cantidad y qué países son los obligados a hacerlo.
Luis Ferraté, ministro de Ambiente y Recursos Naturales de Guatemala, se pronunció en reiteradas ocasiones en apoyo a la firma de un acuerdo que beneficie a quienes menos contaminan. Sin embargo, ambientalistas estiman que «no se puede hacer mucho afuera, si no se arregla lo de adentro».
Yuri Melini, del Centro de Acción Legal, Ambiental y Social, señala que aún no existen en el país políticas ambientales que se sobrepongan a los intereses económicos, «no se habla sobre las licencias mineras, monocultivos, el tema territorial, hidrocarburos, la política energética del país», indica.
Por ello, el ambientalista señala que el país debe tomar sus propias iniciativas para mejorar la adaptación al cambio climático y no esperar a que la ayuda sea proporcionada por el extranjero.