«No se pueden pedir políticas represivas a sabiendas que no sirven para nada» dijo Alberto Brunori al referirse a la iniciativa de la ley Anti-Maras promovidas por los partidos Patriota y Lider.
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Brunori, representante en Guatemala de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, lamentó que a 62 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos, al joven se le discrimine y se le trate como un delincuente.
Con respecto a la iniciativa de la ley Anti-Maras, Brunori refiere que esta ley no ha tenido efectividad en ningún lugar del mundo, por lo que antes de pensar en aplicar leyes que incentiven políticas de mano dura, se den de concentrar los esfuerzos en aplicar las leyes ya existentes.
«Con esta ley se restringe la libertad de asociación ya que cualquier agrupación juvenil se definirá como maras y eso no debe ser así», por lo que menciona que la figura penal ya existente del delito de «asociación ilícita» es suficiente para condenar los grupos ilegales.
Según lo que se expresó hoy en el conversatorio «Ser joven no es un delito», el Gobierno actual ve a la juventud como amenaza y la falta de efectividad en las acciones de combate contra el crimen organizado y la impunidad no ayudan en un cambio de percepción.
Brunori menciona que un problema que atenta contra los derechos de los jóvenes es la violentada ley de libertad de expresión, ejemplificando el acceso a los medios de comunicación y criminalizando las radios comunitarias, siendo éstas la única herramienta que tienen los jóvenes del interior del país que les permite comunicarse, por lo que es urgente crear pluralidad en los medios de información…
Un punto de preocupación por parte de Unicef es la posición que ocupa Guatemala en comparación con los demás países de Latinoamérica, ya que resulta estar por debajo en los niveles de educación. Además, mencionan que el país ocupa el primer lugar en embarazo precoz en las adolescentes.