Aunque la palabra JUSTICIDIO no existe como tal, las condiciones de gran impostura que vive actualmente la justicia de este país pequeño y extraño, hacen pensar que todo se ordena de tal manera, que la impunidad prevalece y aquella desaparece. Al parecer la oscuridad de la vergí¼enza y la infamia se cierne sobre ciudad Caótica, sus habitantes se ocultan cual ratones asustados por la sombra del autoritarismo, y la prepotencia de los que siempre han sido dueños de la geografía caótica. Otros prefieren el autoengaño y vivir en el cómodo sopor de la subsistencia consumista, especialmente ahora que caminan cual zombis alrededor del cono navideño que tiene un gallo en la cresta.
La muerte asoma por cada rincón y callejón en forma de viejo fantasma del pasado; lo que parece ir adquiriendo sustento jurídico pero también terrible comprobación empírica, es la acción asesina en manos del Estado, es lo que pasaba en los ochenta recreado en su versión de limpieza social del siglo XXI, que se dedicó a eliminar pandilleros y presos para que la medianía y la oligarquía se sintieran tranquilos al llegar cada noche. Lo sucedido en Pavón parece indicar, como lo respaldan las fotografías recientemente proporcionadas la CICIG, que el legítimo monopolio que tiene el Estado sobre uso de la fuerza, se desbordó en el Gobierno pasado y se cometió ejecución. Sin embargo el habitante de ciudad Caótica ya está permeado por la cultura de la muerte y lo que resuena en sus cabezas es «eran presos, no importa…» o «los hubieran matado a todos», expresiones que sustentan y legitiman la acción de exterminio. El peligro es inminente y generalizado a todos los habitantes porque su Estado está cooptado por poderes de distinto pelaje que lo conducen por la cueva del interés sombrío.
Además del temor, también cunde una confusión premeditada en Caótica; algunos de los angelitos del empresariado han sido señalados por la ley a partir de la contundencia que permite la investigación específica, ellos alegan inocencia amparados en que sus acciones respondía a decisiones de Gabinete; tres caras «buenas» que vestidos con los uniformes de la institucionalidad estatal, cometieron abuso. La oligarquía no soporta esa acusación sobre sus representantes, y está movilizando todo cuanto puede, poder legal, influencias de operadores políticos dentro y fuera del país y medios de comunicación, porque se expone a la terrible contradicción de haberle fallado a la «patria», a «dios» y al valor insigne de su propuesta ideológica, la «libertad».
Ciudad Caótica está sumida en una niebla, no se sabe quién es villano o quién es inocente porque ahí radica la posibilidad de encubrir la complicidad de una cola larga de un solo animal que está machucada por todos. Pero los habitantes de Caótica saben la verdad, la intuyen, pero la guardan, la evitan o la desconocen porque se ve imposible alcanzarla y parece preferible matarla o dejar que se extinga. La justicia camina tambaleante por la oscuridad y su balanza va de un lado a otro. Los pocos que tratan de ayudar son sometidos o extorsionados; la Comisión que llegó con pleno poder e inmunidad también ha sido golpeada y presionada. La oligarquía rancia ha instruido a todos sus fieles para detener las acciones de la Comisión, y para tal efecto se hilvana un plan de obstrucción total que de ser exitoso lograría el bloqueo este ente, pero peor aún sería el daño a lo poco avanzado en materia de institucionalidad de justicia, el perdedor seguiría siendo esta sociedad caótica, mediatizada y adormecida que no construye noción de lo público, que no siente amparo estatal y que prefiere la salvación divina como respuesta a su situación. Mientras tanto en ciudad Caótica la noche cae y un poder sigue su conspiración.
PS: Caótica daría un salto cuántico con Claudia Paz y Paz Bailey liderando el MP.