Mourinho da marcha atrás


Karim Benzema, delantero francés del Real Madrid, realiza un disparo en el partido contra el Valencia. FOTO LA HORA: AFP DOMINIQUE FAGET

José Mourinho ha acabado dando marcha atrás. Se ha tapado, más proclive a buscar la seguridad atrás y la presión en el centro del campo que a atacar de forma descarada. Y todo para evitar sufrir, como él mismo dijo. El sábado, contra el Valencia, el entrenador del Madrid dio marcha atrás. Lesionado Higuaí­n, decidió jugar sin un nueve (tení­a a Benzema y Morata en el banquillo) y recurrió a lo mismo que sus predecesores Capello, Schuster, Juande y Pellegrini: músculo en la medular. Por primera vez, Mourinho apostó por el trivote: Lass escoltó a Khedira y Xabi.


Es la primera consecuencia del 5-0 que el Barcelona endosó al Madrid hace una semana. Y eso que, según Mourinho, la derrota habí­a sido muy fácil de digerir. Otra cosa es lo que quedó reflejado el sábado, primero en el campo y luego en la sala de prensa. Ante los medios, el técnico dijo que al equipo le faltaba confianza y autoestima y que no habrí­a podido remontar un marcador adverso. De ahí­, que decidiera cambiar el equipo, prescindir de un delantero centro y colocar a Lass en el once. El francés solo habí­a jugado cuatro partidos como titular (Auxerre, Ajax, Mallorca y Espanyol). Mourinho le castigó dejándole fuera de dos convocatorias por una sospechosa lesión inguinal que adujo justo antes de viajar a Murcia para el partido de Copa. «Los que no están para jugar el miércoles tampoco lo estarán para el sábado», explicó el técnico.

Lass ha vuelto. Y le ha quitado el sitio a Benzema. Mourinho asegura que es una solución de emergencia, no un planteamiento para el futuro. «Lo importante hoy [por el sábado] era ganar. Preferí­ empezar el partido con más presión y orden atrás que atacando. No era un partido para golear, sino para ganar e irse a casa con otra cara», argumentó. El Madrid ganó por 2-0. Tiró de Cristiano; salvo él y Di Marí­a, nadie hizo vibrar al público de Chamartí­n.

«Tení­amos una deuda de confianza y credibilidad con los aficionados», dijo Mourinho después del partido buscando cobijo en el madridismo para justificar la presencia del trivote. Dio a entender que era necesario para no perder terreno con el Barí§a. Si hubiese hecho lo que le pedí­a el cuerpo, el portugués también habrí­a alineado a Lass en el Camp Nou la semana pasada. No se atrevió hasta la segunda parte, cuando sentó a í–zil por el francés.

Sí­ se atrevió contra el Valencia. «Nunca cambiaré mi forma de pensar… Sé que, de haber perdido, me habrí­an acusado de jugar sin un nueve, pero soy así­», dijo el sábado en la sala de prensa del Bernabéu. Pues resulta que sí­ ha cambiado sus pensamientos tras la derrota ante el Barí§a. Lo ha hecho con una victoria, sí­; apelando al bien del equipo y pidiendo el amparo del madridismo. De momento, se le ha concedido. Pellegrini no tuvo tanta suerte. En Lyon, para los octavos de la Champions, también sorprendió a todos colocando a Diarra (no era titular desde hací­a dos meses) al lado de Xabi. El chileno entendió que le daba más garantí­as en el juego aéreo. Perdió la ida por 1-0 y fue sepultado por las crí­ticas. Tanto que dos dí­as después quiso dar su versión a través de la web del club: «No he desarmado al equipo. Siempre juega igual [en referencia al doble pivote], con un estilo que le ha permitido ser el que más puntos ha conseguido, el que más goles ha marcado y el que menos ha encajado en los últimos 15 años».

Capello y Schuster ganaron la Liga con un doble pivote (Emerson-Diarra y Diarra-Gago), pero acabaron despedidos por falta de espectáculo. A Mourinho le explicaron el primer dí­a que Chamartí­n no es San Siro, que aquí­ se le pedirí­a otro fútbol. «La única diferencia es que en el Bernabéu hay 10.000 asientos más», se defendió el portugués. El sábado acabó con Xabi y los dos Diarra en el campo. No querí­a sufrir.