Obuses matan a dos surcoreanos


Sudcoreanos observan el humo del ataque de sus vecinos del norte. FOTO LA HORA: AFP

Corea del Norte disparó hoy decenas de obuses contra una isla surcoreana, que mataron a dos militares y provocaron una réplica inmediata de Corea del Sur, en una situación regional ya tensa por la revelación de un nuevo programa de enriquecimiento de uranio de Pyongyang.


Corea del Sur decretó el estado de alerta de sus fuerzas armadas y advirtió que tomará «represalias» en caso de nuevas «provocaciones», tras uno de los incidentes fronterizos más graves desde la Guerra de Corea de 1950-1953.

Corea del Norte, por su lado, acusó a Seúl de haber disparado primero.

«El enemigo surcoreano, pese a nuestras reiteradas advertencias, se libró a provocaciones militares con disparos de artillerí­a contra nuestro territorio marí­timo junto a la isla de Yeonpyeong, a partir de la 13:00 horas locales», afirmó la comandancia del ejército norcoreano en un comunicado divulgado por la agencia oficial KCNA.

Según un balance de las Fuerzas Armadas surcoreanas, dos infantes de marina murieron en el bombardeo de la isla, que también dejó cinco heridos graves y diez heridos leves.

Según el canal televisivo surcoreano YTN, una cincuentena de obuses cayeron en la isla de Yeonpyeong, de un millar de habitantes, ubicada en el Mar Amarillo, en una zona en disputa entre las dos Coreas, que ya fue teatro de otros incidentes.

Los disparos se produjeron unos dí­as después que un cientí­fico estadounidense indicara que las autoridades del hermético régimen comunista de Corea del Norte, que dispone del arma nuclear, le habí­an mostrado una enorme y nueva planta de enriquecimiento de uranio con cientos de centrifugadoras ya instaladas.

Esa revelación ya habí­a dado lugar a expresiones de preocupación de Estados Unidos, Corea del Sur y Japón.

La comunidad internacional condenó el bombardeo del martes.

«Estados Unidos condena enérgicamente este ataque y llama a Corea del Norte a detener su acción beligerante y a cumplir en su totalidad los términos del Acuerdo de Armisticio», afirmó el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs en un comunicado.

Los paí­ses europeos denunciaron la «provocación» de Pyongyang.

El canciller ruso, Serguei Lavrov, fue contundente: «Lo que ocurrió merece ser condenado. Los que iniciaron esto y procedieron a disparos contra la isla surcoreana (…) tienen un enorme responsabilidad», declaró el jefe de la diplomacia rusa, quien ve en la situación creada «un peligro colosal».

El primer ministro japonés, Naoto Kan, llamó a sus gobierno a prepararse para cualquier acontecimiento inesperado.

China, principal respaldo internacional del régimen norcoreano, manifestó su «preocupación» y calificó de «imperativa» la necesidad de reactivar las negociaciones del grupo de los seis (ambas Coreas, EEUU, Rusia, Japón y China) sobre el programa nuclear de Pyongyang.

El Estado Mayor surcoreano indicó que varios obuses alcanzaron la isla donde se encuentra un destacamento de las Fuerzas Armadas y que otros cayeron en el mar.

Las fuerzas surcoreanas respondieron con 80 disparos, precisó el ministro de Defensa, Kim Tae-Young.

«La Fuerza Aérea y la Armada estaban efectuando ejercicios navales y el Norte parece haber disparado para mostrar su oposición», explicó un responsable militar citado por el canal YTN.

La Fuerza Aérea surcoreana recibió la orden de sobrevolar la isla, añadió el canal televisivo.

El presidente surcoreano, Lee Myung-Bak, mantuvo inmediatamente una reunión de urgencia en una sala subterránea, precisó un portavoz de la Presidencia.

Según un habitante de la isla de Yeonpyeong, citado por el canal YTN, cerca de 50 obuses cayeron en la isla, dañando las viviendas.

«Al menos diez casas se incendiaron. Nos dieron la orden por altavoces de abandonar nuestras casas», dijo Lee Jonk-Sik, otro habitante de la isla.

«Me encontraba en casa, pero de pronto escuché un ruido enorme afuera. Cuando salí­, el pueblo entero estaba en llamas», afirmó un vecino citado por la agencia de prensa Yonhap.

Los habitantes fueron evacuados hacia zonas más seguras.

Los tiroteos se produjeron en momentos en que el emisario estadounidense para Corea del Norte, Stephen Boswoth, abandonaba Tokio para viajar a Pekí­n, para tratar con responsables chinos la cuestión nuclear norcoreana.

La isla de Yeonpyeong está ubicada justo al sur de la lí­nea fronteriza decretada por Naciones Unidas tras la Guerra de Corea (1950-1953), pero se sitúa al norte de la lí­nea que reivindica Pyongyang.

En la misma zona, se produjeron graves incidentes navales en 1999, 2002 y noviembre de 2009.

En marzo pasado, ya hubo un momento de alta tensión entre ambos paí­ses, después de la muerte de 46 marinos de la corbeta surcoreana «Cheonan». Seúl acusó a Corea del Norte de haber hundido la nave con un torpedo disparado por un submarino.