Cobardes anónimos contra Presidenta electa de Brasil


    Durante las campañas electorales en las que fue candidato presidencial el actual mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva hasta cuando obtuvo el triunfo en la tercera ocasión, la derecha de su paí­s, sobre todo los magnates de la plutocracia y sus corifeos de los principales medios impresos y electrónicos de esa nación sudamericana, apoyados por millonarios empresarios del resto de América Latina y de Estados Unidos, juntamente con sus solí­citos portavoces mediáticos de la taimada tendencia neoliberal, atacaron con denuedo en todos los frentes al fundador y dirigente del Partido de los Trabajadores, y lo calificaron de marxista  e incondicional del comandante Fidel Castro.

Eduardo Villatoro

   Esa oleada de bazofia ultraderechista se aprovechó de la falta de educación sistemática del lí­der sindical del sector metalúrgico, tildándole de zafio e ignorante, quien -adelantaban los voceros de los más ortodoxos de la derecha- de llegar al poder conducirí­a al desastre a la economí­a de Brasil e intentarí­a convertirlo en un paí­s comunista al estilo del desacreditado estalinismo.

   Ocho años después, Brasil se ha convertido en la primera economí­a mundial emergente, acercándose a las grandes potencias, lo que encierra y sintetiza la inmensa tarea tenaz y laboriosa del presidente Lula da Silva, quien dejará el gobierno a principios de enero próximo, con una popularidad del 80% de la población brasileña, un indicador que habla por sí­ solo del reconocimiento de sus compatriotas al esfuerzo y talento de un simple dirigente obrero que apenas cursó los años de la primaria, pero que tuvo el coraje y la habilidad de enfrentar y vencer graves desafí­os, gracias a su inteligencia natural, al respaldo mayoritario de los brasileños, y el acompañamiento de su esposa Mariza Leticia, también de origen modesto.

   Cuando faltan 43 dí­as para que asuma la Presidencia de Brasil, y tal como sucedió hace 12 y 8 años respecto a la campaña sucia contra Lula da Silva, hace dos años y pico contra el presidente norteamericano Barack Obama y periódicamente contra polí­ticos y funcionarios guatemaltecos, ahora están circulando correos difamatorios contra la presidenta electa brasileña Dilma Vana Rousseff Linhares, en los cuales se denigra su trayectoria polí­tica y su labor en el Gabinete del mandatario saliente.

   Al amigo que me envió el correo, a quien aprecio y respeto mucho, le pedí­ por favor que no me vuelva a reenviar correos sin firma responsables, ya sean en contra del presidente Colom, el general Pérez Molina, doña Sandra Torres, la diputada Roxana Baldetti o cualquier otra figura pública, porque quien se escuda en el anonimato para atacar a determinado personaje es un vil cobarde.

   La señora Roousseff jamás ha negado que militó en la insurgencia de su paí­s, cuando -como sucedió en Guatemala- las dictaduras militares cerraron los espacios a las voces pací­ficas de polí­ticos, intelectuales, obreros y religiosos que  se oponí­an a los regí­menes autoritarios. Ahora, en el anónimo mensaje se da a conocer un alterado prontuario de la próxima Presidenta de Brasil, en el que se le endilgan delitos de todo tipo, no sólo acciones propias de un movimiento que  combate en la clandestinidad.

   También se afirma: «Lo grave no es que sea atea y gay, sino los asaltos y muertos a tiros por sus bellas manos. ¡Ah!, se me olvidaba que secuestró al embajador de U.S.A. cuando se decí­a guerrillera. ¡Toda una joyita! Definitivamente el voto es el enemigo del pueblo»

   La última frase desnuda por completo la catadura fascista del autor del anónimo, un masoquista admirador de tiraní­as militares.

   (Inaudito: en la embajada de Brasil no sabí­an el nombre completo de la Primera Dama ni de la Presidenta electa, menos su profesión. «Busque en Internet», le dijo por teléfono un hombre a Romualdo Tishudo)

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