La importancia del equipo


Esta semana, publica la revista Newsweek lo complicado que se ha vuelto el ejercicio de la Presidencia en Estados Unidos y la forma en la que el actual mandatario al igual que su antecesor, han tenido que ampliar sus equipos con personas de muy alto nivel y especialización para permitir avanzar en el trabajo mientras el jefe del poder ejecutivo ocupa su dí­a tomando decisiones. En pocas palabras, es la gente que «piensa y desarrolla» para poder tomar esas decisiones.


Durante los perí­odos electorales en Guatemala los cuestionamientos que se hacen a los candidatos sobre su forma de gobernar son prácticamente nulos, pero uno que generalmente surge y evaden permanentemente es el del equipo que acompañará a quien resulte electo para cumplir con las «polí­ticas públicas» que, sinceramente, pareciera que no existen cuando se ejerce el gobierno.

Hoy hemos visto la juramentación de nuevos funcionarios para permitir que sus antecesores vayan a la campaña electoral del partido oficial. La pregunta al darle un vistazo al gabinete de gobierno y a los funcionarios de las principales instancias del poder ejecutivo es: Si el ingeniero Colom o cualquier otro candidato, hubiera presentado estos nombres como los responsables de llevar a cabo el gobierno, ¿hubieran votado por él?

Dentro del esquema polí­tico hay quienes piden siempre «rostros nuevos» como un deseo necesario de refrescar a quienes, con rostros ya de dinosaurios, han tenido la habilidad de dar vueltas en el aire para quedar parados dentro de todos los gobiernos. Por otro lado, está la corriente de quienes dicen que los nombramientos son de gente sin experiencia. Pero el Presidente deberí­a de tomar sus decisiones sobre elementos fundamentales y que son fáciles de percibir en una persona: Capacidad, determinación y transparencia.

Y la importancia de un equipo está en que en las condiciones actuales, no puede considerarse que un «todólogo» pueda venir a tomar en soledad las decisiones correctas para dirigir al paí­s. Pero un lí­der auténtico, debe demostrar que tiene la capacidad de manejar correctamente los temas en que tiene control y seleccionar con sabidurí­a a quienes vengan a manejar los temas en que necesita ayuda.

Pero ese no es el caso de Guatemala. Ya son varios los perí­odos presidenciales en los que en materia de funcionarios pareciera que se les va acabando la gasolina junto con el tiempo de la administración y echan mano a los currí­culum engavetados de quienes se han trasnochado por llegar a una entidad pública. Hoy, pareciera que se cambia la necesidad de capacidad por la de sumisión. Resultado: un gobierno que no tiene la materia para enfrentar los grandes retos del paí­s. ¿O se siente usted bien representado por nuestros funcionarios? Simplemente, el equipo para dirigir un paí­s en crisis tiene que ser el mejor; no el mediocre que se apunta.