La segunda vida del Moskva


Recuerdo. El hotel Moskva fue el principal alojamiento de funcionarios públicos e invitados extranjeros durante el régimen comunista en Rusia.

El hotel Moskva, sí­mbolo de la arquitectura estaliniana que fue destruido el año 2003, reabrirá a finales de 2008 como establecimiento de lujo, después de un ambicioso proyecto de reconstrucción valorado en 800 millones de dólares, informaron esta semana sus promotores.


Situado en pleno centro de Moscú, no lejos del Kremlin, el Moskva («Moscú») fue demolido años después de la caí­da de la Unión Soviética porque ya no respondí­a a los modelos occidentales.

«Era uno de los hoteles más célebres de la época y también uno de los mejores», comentó en la presentación financiera Yuri Baturkin, subdirector del grupo DecMos, propietario del Moskva.

«No es muy significativo recordar que se trataba de un establecimiento de dos o tres estrellas. En esa época tampoco se hablaba de habitaciones, sino de células de habitación… como en una prisión», ironizó este responsable.

El nuevo Moskva, ahora «cinco estrellas», ocupará 180.000 m2, entre habitaciones, apartamentos, restaurantes, un centro comercial, un estacionamiento subterráneo y una sala de congresos.

Exceptuando al nombre y la fachada exterior, no se parecerá en nada al hotel de 90.000 m2 construido bajo la batuta de Stalin y diseñado por los arquitectos Chussev, Stapran y Savielyev.

Este edificio, inaugurado en 1935, fue construido con una fachada asimétrica porque a Stalin se le propusieron en una misma hoja dos proyectos diferentes y él firmó el documento sin precisar cuál de ellos preferí­a. Por temor a represalias, el edificio fue construido tomando la mitad de cada dibujo.

Durante el régimen soviético, los diputados y otros lí­deres del partido se alojaban en este lugar, cerca de la Plaza Roja, el mausoleo de Lenin y el Kremlin.

Podí­a haber cuatro huéspedes cuatro compartiendo una habitación de 15 m2. «El proyecto en los años 30 incluso preveí­a camas superpuestas, aunque la idea fue finalmente abandonada», explicó Baturin.

El nuevo Moskva sólo albergará a personalidades muy ricas y acostumbradas al lujo, polí­ticos o no.

La parte más importante de la obra se terminará en dos semanas, pero los trabajos de decoración, mobiliario y acabados proseguirán durante 22 meses.

El banco alemán Deutsche Bank ha acordado un préstamo de 600 millones de dólares para este palacio moderno, presupuestado en 800 millones de dólares.

«Las obras no se hubieran financiado sin la ayuda de un banco», reconoció Dmitri Garkucha, director general de DecMos, que está controlada en 51% por una sociedad estadounidense (Decorum) y 49% por el ayuntamiento de Moscú.

DecMos, por otra parte, cotizará de aquí­ a 2008 en una Bolsa occidental. «Esta introducción en Bolsa será la mejor manera de rentabilizar a la empresa», cuyo principal activo es el propio hotel, manifestó Garkucha.

Este año abrirán en Moscú unos 15 hoteles, en una capital donde faltan infraestructuras de gama media.

Pero en 2008 se prevé que se inauguren unos 100 más, precisó el alcalde Yuri Luzhkov a la agencia Interfax.