Las ambiciones territoriales y la política monetaria de China, acusada de mantener su moneda a un nivel artificialmente bajo, dominarán la cumbre asiática que se inaugura en Hanoi el jueves, bajo la mirada atenta de Rusia y Estados Unidos.
Las querellas de soberanía en las aguas territoriales de la región y el enérgico discurso de Pekín desde hace varios meses provocan inquietud en una zona de equilibrio geopolítico frágil.
Los diez países de la ASEAN (Asociación de Países del Sudeste Asiático) están a la expectativa frente al discurso agresivo de su gran vecino, mientras varios de ellos se enfrentan a Pekín por el control de los archipiélagos de las Paracel y las Spratley, en el Mar de la China Meridional.
La capital vietnamita es sede el jueves y el viernes de la cumbre de la ASEAN, antes de ampliarse el sábado a la del Asia del Este, un foro con ambiciones crecientes donde se reúnen desde 2005 los diez del bloque regional así como China, Japón, Corea del Sur, India, Australia y Nueva Zelanda.
Pero una entrevista del primer ministro chino Wen Jiabao con su homólogo japonés Naoto Kan sigue pendiente, poco después de la peor crisis diplomática bilateral desde hace años en torno a otro diferendo de soberanía, esta vez en el Mar de China Oriental.
China sostiene que quiere promover la cooperación regional, pero continúa consolidando sus armamentos marítimos.
Sin embargo, los debates de Hanói superarán ampliamente el marco asiático. La secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton y el canciller ruso Serguei Lavrov estarán presentes a doble título: como «invitados de honor» y como futuros miembros de la cumbre de Asia del Este.
Nunca como hasta ahora había sido tan importante la necesidad de un contrapeso a las ambiciones chinas. Un proyecto de declaración estipula que «los dirigentes de Rusia y Estados Unidos» serán «formalmente» invitados a participar en la cumbre de Asia del Este a partir de 2011.
La entrada en el juego de los estadounidenses permite a la ASEAN encontrar un aliado importante en la elaboración de soluciones regionales frente a los diferendos fronterizos, aunque Pekín sigue postulando las negociaciones bilaterales.
El tema monetario permitirá también a los asiáticos alinearse con Washington después de la reunión de Gyeongju, en Corea del Sur, donde los responsables de las finanzas del G20 declararon una tregua en la «guerra de las monedas».
En este terreno, China también está en la mira, pues si bien ha mantenido su moneda bajo control, varios países de la ASEAN vieron las suyas apreciarse a gran velocidad desde enero, fragilizando al mismo tiempo sus exportaciones.
La semana pasada, el Banco Mundial propuso que dichos temas fueses debatidos en Hanoi para la obtención de un «enfoque común a esos desafíos regionales».