Un paí­s que aún mantiene la fe en salir adelante


A los guatemaltecos nos hace sentir mal que se nos tilde de paí­s violento por culpa de un gobierno débil, que no ha podido encontrar la solución ante tantos hechos vertidos de sangre, que cada dí­a, las estadí­sticas mencionan en su haber de actos violentos, que ocurren en diferentes partes de la ciudad y el resto del paí­s.

Hugo Madrigal
madrigalyusuf@yahoo.com

Mientras el Presidente de la República, no da respuestas concretas cuando se le cuestiona ante tantos cuadros violentos que vive la ciudadaní­a a diario y se molesta en contestar que nos encomendemos a Dios, surge el descontento de la población que se indigna por tanto asesinato en el paí­s. Y no es darle con el mismo tema, pero para aquellos que creen que el guatemalteco no tiene memoria histórica, están equivocados. Temas para comentar hay muchos de diferente í­ndole, pero para aquellos que vivimos y amamos este paí­s, el caso de la situación de violencia no tiene porque dejarse en el olvido y que la población siga derramando su sangre inocente en las calles, ya sea por robo de un celular o por una extorsión.

Y es que la delincuencia al no sentir el peso de la ley que es tan necesaria aplicar actúa como en aquellos tiempos, cuando mirábamos las pelí­culas del viejo oeste gringo, donde se tomaban la ley a su antojo,. Pero ahora ya no vivimos esos tiempos ya el mundo es más civilizado y es por eso que existen las leyes para aplicarlas, lo cual como decí­amos anteriormente y en un Fiat pasado, urge que se le castigue al delincuente con todo el peso de la ley, porque a pesar de que la justicia en Guatemala no actúa así­, se tiene la esperanza de que se logre concretar este fin y con ello, se calme la delincuencia en el paí­s.

Somos miles de guatemaltecos y personas que viven en este paí­s, que luchamos por una mejor clase de vida en diferentes campos del diario vivir, pero uno de los más necesarios actualmente es parar los cuadros violentos que se dan en el paí­s. Se desea un paí­s, donde no se den ansias de poder injusto y que se preocupen del papel que viven los ciudadanos honestos que cada dí­a salen de sus casas a trabajar.

Con las lluvias que constantemente han llegado este año al paí­s, jalando tormentas y huracanes, hemos visto la vulnerabilidad de los pobladores, que han sufrido los embates de la naturaleza que ha dejado a miles de personas sin viviendas en lugares dentro y fuera de la capital. Pero al mismo tiempo, hemos escuchado de muchas de estas personas decir: «Vamos a salir adelante» y esto es algo enaltecedor ante una necesidad que por falta de una infraestructura donde nunca se les ha ayudado, sufre con más fuerza los embates de la naturaleza.

El espí­ritu enaltecedor de aquellos que sufren de vulnerabilidad en su forma de vida y agregada a la pobreza, es de mucho coraje y de envidia porque pese a su status social tienen fe en que todo puede cambiar en Guatemala para el bien de sus pobladores.

Hechos como estos se suman por ejemplo cuando una anciana madre llora el asesinato de un hijo que era quien le llevaba el sustento diario y dice: «Se lo dejo a Dios «son situaciones que nos ponen en qué pensar que ante tanta «mala racha «la fe del guatemalteco por una patria mejor aún se mantiene. Casos como estos, obligan a que no nos quedemos callados ante tanta desconsideración de las autoridades que gobiernan y que al no encontrar una solución justa, para el pueblo, continúan haciéndose los sordos por lo que genera más descontento ante un pueblo que pese a ello, tiene fe de salir adelante.