Un panorama electoral cada vez más sombrí­o


¿Para qué existe en Guatemala un Tribunal Electoral sin poder, sin capacidad para poner orden, mucho menos sancionar ejemplarmente a los transgresores de la ley para que el proceso eleccionario que se avecina se lleve a cabo dentro de un marco efectivamente respetuoso y democrático, montado sobre sólidas bases éticas y morales? De seguir al paso que vamos, sin ser ave de mal agí¼ero, todo indica que vamos en camino directo a vivir algo similar a lo ocurrido recientemente en Honduras.

Francisco Cáceres Barrios

Digo lo anterior, porque el 30 de septiembre recién pasado Diario La Hora publicó el Punto de Vista titulado «El papelón del Tribunal Supremo Electoral» en el que claramente señalaba que a mi juicio, igual al de muchos paisanos, se ha estado consintiendo el actuar de doña Sandra Torres de Colom, pero eso ameritó dizque una aclaración de dicho tribunal, transcribiéndome la Resolución SRC-R-063-2010 del 9 de agosto de 2010, que en el tercer considerando dice: «…se ha estado promocionando directamente la imagen, el nombre de la esposa del Presidente de la República, Primera Dama, Señora Sandra Torres de Colom, para una futura candidatura para Presidenta de la República en las próximas Elecciones Generales de 2011, actos y publicaciones que están siendo aprobados, consentidos y avalados por el Partido Unidad Nacional de la Esperanza al cual está afiliada dicha señora y por el Presidente de la República, afiliado también del citado partido; actos que configuran en su conjunto propaganda electoral, ya que por medio de los mismos se está tratando desde ahora de exaltar y promover la figura de la señora Torres de Colom y despertar en la ciudadaní­a interés por una futura candidatura y de crear y fijar en la conciencia de la misma la necesidad de la emisión del voto a su favor en las próximas elecciones generales y que dichos actos constituyen en su conjunto una campaña electoral anticipada.»

Ahora bien, habiendo dicho claramente la Primera Dama que las crí­ticas «le vienen del norte», lo expresado no pasa de ser eso, una crí­tica expresada en un «considerando» sin fuerza legal o conminación para dejar de hacer lo que ha venido haciendo desde el dí­a en que tomó posesión su esposo de la presidencia, por consiguiente, ¿qué resultados positivos se podrán lograr para evitar que el resto de polí­ticos, con similares pretensiones sigan imitando el mal ejemplo, con las consecuencias que trae consigo?

El Tribunal Supremo Electoral no puede abstraerse del mal concepto que tiene la población de las instituciones públicas y si lo anterior resulta grave, el Congreso de la República hace todo lo posible por consolidarlo pues continúa ignorando sus propuestas para revisar y mejorar la Ley Electoral. No hay dónde perderse, mientras se consienta que la casta politiquera siga haciendo solo lo que le conviene, el panorama electoral y del paí­s en general seguirá siendo sombrí­o.