El humo que no se puede detener


Una ley prohí­be fumar en espacios cerrados sin excepción. Una iniciativa promueve el uso de automóviles y buses no contaminantes. Un proyecto pretende evitar el uso de leña como combustible y la reducción de emisiones en la producción industrial… existen decenas de propuestas para evitar la contaminación aérea, sin embargo, los guatemaltecos deben lidiar a diario con enormes cantidades de humo que ponen en riesgo su salud y la preservación del medio ambiente, sin que haya todaví­a una solución para el problema.

Redacción La Hora
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Respirar profundamente es una práctica saludable siempre que se realice en un lugar libre de humo, no obstante, encontrar un espacio sin contaminantes aéreos es cada vez más complicado en Guatemala.

Las emisiones del tabaco, los automóviles y las actividades productivas son casi inevitables para los habitantes de los centros urbanos y una amenaza inminente en las comunidades rurales.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi la mitad de la población infantil mundial respira aire contaminado; cerca de 700 millones de niños y niñas respiran aire contaminado, especialmente por humo de tabaco en el hogar, lo que supone una reducción significativa en su expectativa de vida.

Jorge Mario López, estudiante de tesis, dijo que el objetivo es determinar los conocimientos, actitudes y prácticas que tení­an los gerentes, administradores, dueños o personal a cargo del gremio de hostelerí­a acerca de la normativa en los municipios con mayor afluencia turí­stica de Guatemala.

Guillermo Duarte, del área de Saneamiento Ambiental del Ministerio de Salud Pública, dijo que la «la ley no se cumple porque no hay presupuesto, inspectores, organización y sobre todo responsabilidad para inspeccionar todos los centros nocturnos donde a diario se viola la ley».

«Somos solamente 300 inspectores en todo el paí­s -uno en cada departamento- y sólo trabajan medio tiempo. Necesitamos que se trabaje por las noches, pero son horas extras y no se cuenta con el presupuesto para pagar; además, inspeccionar los centros nocturnos de la capital es un peligro, porque hay gente armada y drogada, lo cual pone en riesgo la integridad de los inspectores.

Recientemente, estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala -Usac-, presentaron un informe sobre el cumplimiento de la Ley de Ambiente Libre de Humo de Tabaco en restaurantes, bares y centros nocturnos; la conclusión a la que llegaron fue que un 72 por ciento de centros públicos no cumplen con dicha ley.

Por violar la Ley Antitabaco, se han sancionado a ocho instituciones públicas con procesos avanzados, así­ como a dos empresas de buses, donde los pilotos violan la ley diariamente, indicó Duarte.

CAUSAS

La contaminación por humo de tabaco tiene un impacto muy serio sobre la salud de la población, pero los contaminantes también llegan hasta los pulmones de los guatemaltecos por otras causas.

Para Edgar Guerra, representante de la Asociación de Usuarios del Transporte Urbano y Extraurbano -AUTUE-, las autoridades tendrí­an que controlar las emisiones de gas que producen los autobuses, y las actividades productivas que se exceden en la emisión de gases contaminantes.

Según Guerra, los ministerios de Recursos Naturales y de Salud Pública tienen reglamentos para controlar las emisiones de contaminantes en vehí­culos y fábricas, pero no se verifica su aplicación, por lo que la mayorí­a no cumple con las normas.

«Tanto el humo de camionetas, como el de cigarrillo y las fábricas enferman a las personas, pero nadie se anima o no se interesa por el tema, aunque tienen serios efectos en la salud de las personas», señala; «muchas veces por intereses propios y electorales, tanto como de gobiernos y empresas».

Guerra aseguró que la falta de control es tema polí­tico, «porque todos los candidatos en el camino van aprendiendo sobre hacer gobierno y en el último año quieren hacer de todo, pero resulta, que ya no hay tiempo o no les alcanzan los cuatro años de gobierno. En tema económico empresarial hay muchas industrias en Guatemala que contaminan, por ejemplo, el lago de Amatitlán donde se manejan intereses polí­ticos y propios.»

SECCATID Estudios


í‰dgar Camargo, de la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Contra las Adicciones y el Tráfico Ilí­cito de Drogas (SECCATID) se refirió al problema del consumo de tabaco.

El último estudio fue en 2005, reportando que un 44 por ciento de jóvenes de entre 15 a 24 años fumaron más de alguna vez en su vida.

El informe indica que desde los 12 años y medio los menores de edad comienzan a consumir cigarrillos.

Se espera que a finales de este año se inicie con un nuevo censo para determinar los cambios sobre la sociedad y cigarrillos.

«Creo que el no respetar la ley en los centros nocturnos es por falta de voluntad. Es necesario hacer un cambio social para evitar que más personas se vean afectadas por el consumo de estos productos nocivos para la salud».