Los cineastas guatemaltecos están dispuestos a no permitir que haya más retroceso en la producción, puesto que este año se han rodado y estrenado varias películas en las salas nacionales, pese a que no cuentan con ningún tipo de ayuda a nivel estatal.
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Y es que la Comisión de Economía del Congreso ya aprobó la Ley del Cine, sin embargo falta que el pleno la discuta y apruebe, a efecto de que estos artistas tengan la posibilidad de continuar plasmando, a través de los filmes, la historia de posguerra.
Guatemala comenzó a ocupar un lugar en los visores de las cámaras a muy poco de la presentación en sociedad del cinematógrafo. Se sabe que fue el 28 de octubre del año 1901, cuando el Presidente Manuel Estrada Cabrera, fue fotografiado en el balcón presidencial en un salón del Hipódromo del Norte, con su Gabinete e invitados, puesto que un camarógrafo dirige su mirada y su aparato en busca de un presunto objeto a filmar.
Posteriormente Carlos Matheu, en los años 20, registró eventos como el combate de langostas en la Costa Sur, y hasta el desfile de la Huelga de Dolores. Asimismo, la Tipografía Nacional produjo al menos 25 películas mudas en 35 mm, hasta inicios de los años 50. Luego los hermanos Lanuza se encargan de seguir con las producciones.
Para el año 2003, surge nuevamente el cine guatemalteco, y podría decirse que fue la película El silencio de Neto la que provocó una reacción de jóvenes que se aventuraron a este arte, quienes a la fecha se han mantenido produciendo y formando a generaciones jóvenes.
Para nadie es un secreto que el cine, además de arte, es una de las fórmulas más favorecidas en la vida diaria de los ciudadanos en el uso del tiempo libre, con sus efectos en la formación de consensos, opiniones, modas, etcétera.
Además de que a su alrededor se genera una serie de procesos económicos multiplicadores que tienen impacto en la hotelería, el turismo, la generación del empleo y más. El cine, como producto cultural, incide en el desarrollo de identidades y genera lazos emotivos de filiación a los valores y al patrimonio nacional tangible e intangible.
Los cineastas se han agrupado en la Asociación AGAcine que propone, a través de la ley del cine en Guatemala, que el Estado fije su atención en la actividad audiovisual en general y cinematográfica en particular, tal como lo hace con actividades no siempre exitosas.
Sin duda que al apoyar (aún con esfuerzos) a la danza, el teatro, la música, con presentaciones, encuentros, centros de formación, etcétera, no se comprende por qué una actividad como la fílmica que forma parte de las familias guatemaltecas en su vida cotidiana es relegada y olvidada.
* ¡Horrorizada!.- Una mujer se escandalizó al ver que dos féminas jóvenes se besaban en la boca y con los ojos bien cerrados. Fue el martes por la tarde, en una de las bancas del Paseo de la 6ª. avenida. Ellas participaron en un encuentro de lesbianas que hubo en Guatemala. La mayoría que las vio ni coco les puso.
* Pésima Sele.- Este nuevo proceso de selección de futbol como que va al fracaso. Contra Honduras demostraron bajo rendimiento, sin ideas, sin media cancha, sin armadores, sin carrileros, sin pivotes, bueno pésimo partido.
* Gratos recuerdos.- Octubre me recuerda mi niñez. Cuando iba a los barrancos a nadar en aguas cristalinas, cuando rápido de encumbraban los barriletes hechos con barita de coyote y hacía frío que me obligaba a usar suéter grueso y gorra de lana. Los niños guatemaltecos de ahora ya no gozan de la naturaleza, pues son tecnológicos.