Vielmann y Giammattei


No entiendo que es lo que sorprende de estos casos porque estaba claro desde un principio que la creación e instalación de la CICIG serí­a nefasta para Guatemala. ¿Tendrá chance una instancia de carácter omnipotente, patrocinada e impulsada por el ente más polí­tico del planeta tierra, apoyada por polí­ticos y legisladores chapuceros, de ser un aparato técnico de apoyo a la justicia guatemalteca. ¡Por favor! Somos brutos o nos hacemos. La CICIG es polí­tica, más polí­tica no se puede, sus decisiones y recomendaciones son polí­ticas. ¿Por qué conoce casos de alto impacto? ¿Acaso existe diferencia en cómo se aplica justicia a un caso de un chancle conocido que a uno de Juan Pérez? Sí­ existe y ese ha sido nuestro problema toda la vida, no tenemos un Estado de Derecho porque nuestro marco jurí­dico no está compuesto por reglas generales, objetivas y abstractas que defiendan al individuo y creen institucionalidad sino de un montón de chapuces y micadas legislativas que ¡Oh! sorpresa siempre tienen fines polí­ticos.

John Carroll S.

Hay que entender que la CICIG no está del lado de los buenos o de los malos, está y estará del lado que le convenga, del lado que mejor le pague, como burdo sicario, porque su naturaleza es polí­tica. Si la justicia funcionara como se debe los casos de alto impacto no existirí­an, serí­an casos nada más.

Ahora resulta que las pasadas autoridades salen a decir que al animalito ese le hace falta control, pero si las facultades se las dieron ustedes. La omnipotencia se la dieron ustedes. Claro, era buena idea siempre y cuando estuviera a cargo de personas bien intencionadas que no abusaran del poder que se les confirió, pero ¿Y si no? ¿Y si el que está a cargo resulta ser un polí­tico? ¿Y si tiene ambiciones mediáticas? ¿Y qué tal si está construyendo su currí­culum? ¿Y si el animalito por la naturaleza con que fue creada les permite abusar del poder?

Conozco personalmente a Vielmann y a Giammattei y puedo asegurar de los dos, que son personas de trabajo, comprometidos con el paí­s y con sus familias. Son hombres de bien que nos hicieron un gran favor al aceptar el tipo de cargos que se les encomendó en el gobierno pasado. Sé que ellos aceptaron los cargos con el firme propósito de mejorar las cosas para sus hijos, para sus nietos, para nuestros hijos, para nuestros nietos. Se debe de aplicar el principio de presunción de inocencia, el Ministerio Público debe de probar lo que argumenta en un proceso serio y no tendencioso. A la defensa se le debe de otorgar toda la información del caso para permitir su planificación, tal y como lo dicen las leyes de nuestra Constitución. Los acusados y los acusadores son responsables de sus actos y los actos de los hombres que riñen con la ley deben de ser castigados.

A los guatemaltecos nos debe de quedar de lección, que tenemos que poner mucho más cuidado a las leyes que aprobamos, y a los congresistas y autoridades que elegimos que muchas veces bien intencionadas, crean leyes que no son de carácter general, objetivo y abstracto, crean aparatos que no refuerzan la institucionalidad sino la debilitan. Como la iniciativa de Extinción de Dominio, que atenta nada más y nada menos que contra el derecho de propiedad. No me cree, busque en el diccionario la definición de «dominio». Como las iniciativas de prohibición de armas. Como que si las armas van por allí­ caminando solitas disparándole a la gente. Como las nuevas leyes de adopciones. Que lograron acabar con el sueño de muchos niños. Como la Minugua. Que hasta la fecha no se sabe qué vinieron hacer. Como las leyes de narcotráfico. Que nos tienen de rodillas entre balazos. Como las leyes de antejuicio. Que les permite a los funcionarios ser tratados mejor que a los de a pie ante la justicia. Como la CICIG. Este tipo de leyes da como resultado invariable que nos salga más caro el caldo que los frijoles.