Esta mañana se publica como titular de Prensa Libre que sectores de la sociedad civil criticaron el pacto entre magistrados que dio lugar a la elección de Luis Arturo Archila como nuevo Presidente de la Corte Suprema de Justicia. En realidad son dos personas las que formularon críticas, aunque la nota periodística haga referencia a sectores de la sociedad. Tanto el abogado Ricardo Sagastume como la señora Carmen Aída Ibarra cuestionaron que se haya alcanzado acuerdo para desentrampar la elección sobre la base de que se pactó con el otro grupo.
ocmarroq@lahora.com.gt
Y cómo jocotes piensa alguien que se podía llegar a la elección de Presidente de la Corte Suprema de Justicia si no era mediante un acuerdo entre los magistrados para desentrampar el proceso. Lo importante ahora es poner los ojos y la presión en los cambios que se tienen que propiciar desde la Presidencia del Organismo Judicial, en vez de mantener esa actitud de persistente crítica que no tiene en absoluto nada de edificante.
Ciertamente hay «actores de la sociedad civil» que opinan con facilidad cuando les consultan los periodistas y la crítica siempre aflora, aunque cuando se les pregunta sobre temas más profundos, como la presencia de los tentáculos de los poderes ocultos en las estructuras del Estado, prefieren hacerse los papos, como hizo la misma señora Ibarra cuando La Hora le consultó sobre el libro de Carlos Figueroa respecto a la influencia de La Cofradía en el Gobierno de Colom.
La única alternativa para no tener trato alguno con los siete magistrados que encabeza el aún presidente de la Corte Suprema de Justicia, Erick ílvarez, era mantener el impasse en la elección. Pero eso significaba, ni más ni menos, que el mismo ílvarez continuara y que se perdiera toda oportunidad de realizar cambios importantes en el avance de la lucha contra la impunidad. Y creo que la elección de Luis Arturo Archila es un paso adelante que puede ser importante si tiene no sólo el apoyo si no la presión de esa llamada sociedad civil con todo y sus sectores unipersonales, para lograr resultados concretos. Archila es una persona que tiene un prestigio que cuidar y eso ya es bastante en nuestro medio, por lo que podemos esperar y demandar de él acciones concretas en las cuestiones que estarán en el giro de su competencia en este año.
No olvidemos que a él le toca ahora encabezar la Comisión de Postulación para Fiscal General y que también tendrá una voz importante en el proceso para elegir al magistrado que el organismo judicial nombra para la Corte de Constitucionalidad, aunque esa designación la tiene que hacer el pleno. Pero más importante aún es la posibilidad de implementar cambios administrativos y de acompañar el proceso de reforma de la legislación que se viene insistiendo para que el país pueda contar con instrumentos adecuados en su lucha contra el crimen.
La voz del Presidente de la Corte en temas como el enriquecimiento ilícito, la extinción de dominio y, en general, la lucha contra la impunidad, la corrupción y los poderes paralelos, es fundamental y creo que en ese sentido se ha lograron un paso adelante. Por supuesto que el ideal sería que en la Corte no estuviera ningún magistrado deleznable, pero hay una realidad en medio de la cual se logró elegir a un Presidente con credenciales de honorabilidad y eso dice mucho.
Diferente ha sido la actitud de otros analistas que expresan su satisfacción porque se desentrampó el proceso, lo que abre la puerta a que se pueda esperar y demandar un cambio a favor de la justicia.