El Gobierno sigue manipulando y la gente dejándose


Un diputado calificó la fallida propuesta gubernamental de crear el Impuesto íšnico de Reconstrucción como suicidio polí­tico, por cuanto en la época actual todo el mundo está envuelto en una campaña polí­tica con miras a las elecciones del año 2011, por lo que serí­a igual a atentar contra su futuro dando apoyo a una iniciativa impopular, injusta y a todas luces contradictoria, cuando prácticamente es unánime el criterio que el actuar del «gobierno de Colom», como el presidente acostumbra llamarlo, es de ser incumplidor de promesas, desacertado, cargado de corrupción y de ineficacia, además de carecer de transparencia, lo que empezó haciendo con su negativa a divulgar los datos de Mi Familia Progresa, acción ahora obligada, por disposición aunque tardí­a de la Corte de Constitucionalidad.

Francisco Cáceres Barrios

El comportamiento manipulador de este gobierno sigue viento en popa, hasta el colmo de seguir permitiendo que un funcionario ocupe un puesto clave contraviniendo nuestra legislación vigente y que, sin ningún recato ético ni moral, haya asignado contrataciones de obra pública a la empresa constructora de la cual, jurí­dicamente es su representante. Muchos preguntarán: ¿por qué este gobierno se atrevió a proponer un impopular impuesto, sabiendo que con ello sólo lograrí­a incrementar el rechazo que ya tiene? La respuesta es muy sencilla: ¡porque su naturaleza es manipuladora!

Sabido es por todos que éstos se distinguen por intentar imponernos su criterio y forma de ver las cosas en la vida cotidiana, lo que en las relaciones donde las jerarquí­as se imponen, adquiere tal dimensión que puede llegar a ser insoportable. Este mal comportamiento ha sido constante, tanto, que ha logrado trascender nuestras fronteras. De esa cuenta algunos embajadores de paí­ses amigos, funcionarios de organismos internacionales y hasta expertos en asuntos económicos y tributarios, que podrán ser muy capaces en sus respectivas materias, pero desconocedores de nuestra realidad, se han atrevido a señalarnos de insensibles ante las necesidades de nuestra población, como naturales evasores de impuestos, sin percatarse que el gobierno ha sido el principal responsable de ello, por incapacidad o compadrazgo, fuera para perseguirlos como para ejecutar eficaz y honestamente los recursos públicos.

La manipulación gubernamental ha sido tan intensa y repetitiva que a estas alturas no es extraño escuchar afirmaciones de quienes se espera mayor madurez y conocimiento, que los «ricos» no pagan impuestos o que los «pobres» son los que primero los evaden, cuando en nuestro paí­s nadie se escapa de pagarlos aunque sólo tenga de sustento diario tortilla, frijol y chile. ¿Es que no se han percatado que el Estado no produce nada y que a través del tiempo la mayorí­a de sus ingresos proviene del sector productivo conformado por la gente trabajadora del paí­s, quienes como Pedro y la Marí­a que sin percibir el mentado «salario mí­nimo» no se libran de pagar sus impuestos por los servicios y productos que consumen?