Nadie esperaba que Tony Blair se revelara como un excelso literato en su reciente libro de memorias políticas, pero el capítulo que dedica a una noche de pasión amorosa con su mujer, donde se describe a sí mismo como «un animal siguiendo mi instinto», puede acabar procurándole su primer galardón como autor. Otra cosa es que ningún escritor anhele ese premio que concede anualmente la revista Literary Review para distinguir la peor escena de sexo contenida en una obra británica.