Se estrecha el cerco a Contador


La pugna entre la Unión Ciclista Internacional (UCI) y la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) que se desarrollaba subterránea por el asunto Contador salió ayer a la superficie cuando el director general de la AMA, el vehemente abogado neozelandés David Howman -el padre jurí­dico del código mundial antidopaje-, asumió con gusto su papel de sheriff mundial contra el dopaje y declaró que vigilaba muy de cerca la marcha del asunto, que estaba preocupado por la posible procrastinación (dilación voluntaria) de la federación internacional.

Redacción La Hora
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Recordó que el caso Landis habí­a tardado un año en ser visto por un comité de competición y advirtió de que en caso de que la UCI no ordene a la federación española abrir expediente sancionador en «un tiempo razonable», la AMA acudirí­a directamente al Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) con los datos y dirí­a: «Ahí­ hay algo que no está bien». «Contador debe probar su inocencia ante un tribunal», dijo Howman.

Serí­a una salida insólita a un problema de dopaje, porque hasta ahora la AMA no ha acudido pidiendo una sanción directamente al tribunal arbitral de Lausana, sino, en todo caso, ejerciendo su derecho de apelación cuando no estaba conforme con la resolución de alguna federación. También son insólitas la situación en que se encuentra Alberto Contador y la manera en que se está gestionando su positivo por clembuterol en el pasado Tour. Como insólita es la epidemia de casos positivos por clembuterol que llegan cada dí­a a las diferentes federaciones, posiblemente debida tanto a la posible contaminación alimentaria como a la nueva capacidad de los laboratorios de detectar cantidades minúsculas, muy inferiores al umbral de rendimiento mí­nimo fijado en dos nanogramos. Esto podrí­a obligar a la AMA a modificar la lista de sustancias prohibidas e incluir una cantidad por debajo de la cual el clembuterol no se considere dopaje.

La UCI, que solo ha comunicado oficialmente los datos de su positivo al ciclista, quien aceptó el 26 de agosto una suspensión cautelar, y no, como es preceptivo, a su federación, se inclina por aceptar los argumentos cientí­ficos de varios expertos que creen posible que la mí­nima cantidad de clembuterol hallada en su orina (50 picogramos) llegó al organismo de Contador a través de una carne contaminada. Por ello, y para no dañar la imagen del corredor, intentó que todo el proceso se desarrollara en secreto. Sin embargo, la AMA, celosa de la regla de la «responsabilidad objetiva» (todo deportista es responsable de lo que se halle en su cuerpo y, si asegura que no ha consumido voluntariamente ninguna sustancia prohibida, debe demostrar cómo ha acabado en su orina), hizo lo posible para que, finalmente, en ví­speras del Mundial, se rompiera el secreto. Además, permitió que se desvelaran los datos de un análisis en que se encontraron restos elevados del plastificante di-ftanol (DEHP) en la orina de Contador, hallazgo que podrí­a indicar, según algunos cientí­ficos, una autotransfusión. La credibilidad del corredor quedó seriamente dañada aunque, posteriormente, el propio director cientí­fico de la AMA, Olivier Rabin, reconociera que los plastificantes no valen más que para seleccionar sospechosos a los que asaetar a controles hasta lograr un positivo. De hecho, en el Tour la orina de Contador no fue la única en la que se buscó y encontró DEHP, aunque sí­ la única de la que se ha informado.

Mientras tanto, la federación alemana de tenis de mesa ha convocado para hoy una rueda de prensa en Fráncfort en la que anunciará, probablemente, que exculpa al jugador Dimitri Ovtsharov de un dopaje por clembuterol. Ovtsharov, campeón de Europa, dio positivo en agosto pocos dí­as después de jugar el Open de China y alegó ante su federación que todo vení­a de una carne contaminada. Su federación se inclina por creerle aunque no haya podido mostrarle el filete contaminado, ya que se lo comió.

Por otra parte, y de acuerdo con los organizadores de la carrera, Contador no asistirá el martes en Parí­s a la presentación del Tour de 2011, una edición en la que el ganador de los Tours de 2007, 2009 y 2010 no sabe aún si podrá participar.